Farc, Petro, Polo, Gaviria. ¿UN DEBATE TARDIO?

Por Edison Lucio Torres*

“El empleo de las armas para la solución de los conflictos contradice los métodos y los propósitos que propugna el Polo.” (Art. 2 Estatutos).

Trascendió un debate que aún no se ha superado en el Polo Democrático Alternativo. Más allá de unas declaraciones explosivas del senador Petro contra las Farc y de la reacción vigorosa del presidente del Polo, Carlos Gaviria, subyace un problema de fondo: la vigencia de la lucha armada y la concepción de partido.

La lucha de las ideas se puede (y se debe) realizar desde dos dimensiones: en la confrontación abstracta y racionalista occidental, y en la deconstrucción práctica. En el primer campo, el Polo ha sido explícito al descartar el empleo de las armas en su lucha por alcanzar un verdadero Estado Social de Derecho. Hubo acuerdo en el Ideario de Unidad y en los estatutos, es decir, en la dimensión de las ideas abstractas y programáticas. Pero para que este postulado sea real y concreto, debe pasar a la segunda dimensión, esto es, a la praxis. ¿Entonces, por qué un sector del Polo se escandalizó con la propuesta de Petro de desfarizar la lucha política y deslindar campo con la lucha armada?

No basta que nosotros no utilicemos las armas, es imprescindible que cuestionemos a los que las usen –con pretextos tan disimiles, justos o injustos- para sojuzgar, humillar, arrodillar, torturar, masacrar, e indignificar al Otro.

¿Cuál es la diferencia del asesinato perpetrado por las Farc contra 11 de sus secuestrados, y los paramilitares que asesinaron a miles de colombianos y colombianas? ¿Qué va de Don Berna –exguerrillero, exparamilitar y empresario de la guerra- a Raúl Reyes? Los dos son político-militares, los dos tienen ideales y seguidores políticos, los dos se financian con el narcotráfico y el secuestro, y los dos ordenaron exterminar o matar para financiar sus ideales. ¿Qué los hacen diferentes? ¿Cuál es la diferencia del fusil de las Farc y el fusil de los paramilitares?: ¿Sus objetivos? ¿Sus ideas? ¿Su historia? Los efectos son los mismos: la desnaturalización del ser humano, porque los métodos y objetivos van íntimamente ligados.

¿Quién le dio a las Farc el derecho de ser representantes de una lucha por un gobierno democrático?: ¿un partido político? ¿El pueblo? ¿O los fusiles? El mono Jojoy se reía cuando le preguntaba desafiante a los periodistas de Caracol y Rcn en el Caguán: “¿ustedes creen que hubiesen venido hasta acá si no tuviéramos los fusiles?”

Criticamos al régimen autoritario del presidente Uribe por oficializar los crímenes de estado contra el pueblo, y criticamos a los paramilitares por sus crímenes contra la humanidad. ¿Y que hay de malo que critiquemos con el mismo vigor y énfasis a los señores de las Farc?

Francamente, en el fondo hay dos concepciones que se mezclan al interior del Polo: el partido de izquierda de antaño regido por un centralismo democrático –Léase, autoritarismo democrático de corte estalinista- donde el individuo existe si le sirve solo al partido, y el partido del socialismo del siglo XXI, donde sus militantes están al servicio de la humanidad. En el primero, no tienen derecho a expresar sus ideas sin el permiso de la directiva. En el segundo tienen derecho a ser libres respetando la convivencia de partido. Señores, dejen que Petro sea libre.

*Periodista y docente de derechos humanos-Director de Vox Populi. Cartagena.
E-mail: editormoreno@hotmail.com
http://lucioysusnotas.blogspot.com/

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.