Un monumento a la intolerancia PELEA EN LA CATEDRAL

Por Edison Lucio Torres*

Diálogos en la catedral, convocado por la Cámara de Comercio y la Arquidiócesis de Cartagena, fue una doble pelea catedralicia que mostró lo contrario al título del foro con los candidatos a la alcaldía de Cartagena: una religiosa y otra política.

La primera pelea, anónima para los medios de comunicación y la opinión pública. La segunda confrontación tenía los micrófonos, los flashes y las cámaras apuntando hacia sus protagonistas. . . que llegaron juiciecitos y uniformaditos de blanco este miércoles 26 de septiembre a las 9:15 de la mañana a la Catedral. Todo era apariencia. La reunión de los nueve candidatos –excepto Gossaín-en el monumento de Bolívar minutos antes de comenzar el foro, parecería la firma de un pacto que pariría el partido ToConGoss -Todos Contra Gossaín.

Primer asalto. Como Gossaín salió favorecido con el primer turno, en la primera ronda intervino sin aspavientos, sereno y seguro de sí explicando en cuatro minutos su programa de gobierno. Pero no sospechaba lo que le venía encima. Seguidamente el turno era para Anaya. Le bastó un minuto para anunciar la filosofía y el espíritu de un documento firmado por nueve candidatos para vencer el “continuismo” de Gossaín. Como no podía casi hablar acosado por la difonía, llamó a Judith Pinedo para que leyera el susodicho documento. Cuando la Mariamulata llevaba 10 párrafos de lectura donde denunciaban el intervencionismo de la administración distrital para favorecer a un candidato, los seguidores de Gossaín chiflaban y se agitaban y decían que no había garantías porque habían violado la regla del foro. La gente se arremolinó alrededor del atril de la Catedral. Comenzó el bololó. El arzobispo Jorge Enrique Jiménez tuvo que quitarle el micrófono al moderador Jaime Abello Banfi para apaciguar los ánimos. Los demás candidatos permanecían suspendidos en sus propios pensamientos acechando… Miguel Navas, Flavio Romero, Rafael Vergara, Titi Martelo, Yony Copete, Argemiro Bermúdez y Palis Turbay. Cuando llegó la transitoria calma, todos le dieron hasta con el balde a Gossaín. Vergara había dicho que el documento no era contra un candidato sino contra el sistema.

Al iniciar la segunda ronda, Gossaín se defendió enérgicamente pero sin salirse de casillas. Ninguno de los nueve -dijo- puede salvarse de haber sido parte del sistema que ahora dicen combatir y de las responsabilidades que tienen de la situación de Cartagena. “Pero a mi no me pueden calificar de ser candidato de El Universal ni del Defensor del Pueblo, ni tampoco de la mafia, ni de los financistas, ni de Enilce López, o de la parapolítica, puesto que cuando hice parte de esta administración cumplí cabalmente mi papel de funcionario público al servicio de las gentes.” Casi todos se quedaron callados.

Segundo asalto. El turno era para el segundo. Jaime Abello pidió silencio para que se le pudiese escuchar a Cesar Anaya, quien comenzó lanzando un misil enrostrándole a Gossaín la revocatoria “sospechosa” de una sanción a Lime –cuando fue alcalde encargado de Curi- por no cumplir con el contrato de aseo. Inmediatamente los asesores de Juan Carlos Gossaín le recomendaron a su candidato que se retirara del recinto. Pero Gossaín reaccionó a lo chévere, tomando la balota No 1 que le permitió ganar el sorteo del orden de las intervenciones y se la mostraba al público con una sonrisa como si dijera “soy el primero en todo y seré alcalde duela a quien le duela”. Anaya agregó algo que sacó de quicio a los asesores de Gossaín: “Si eso lo hizo en dos días que fue alcalde encargado ¿cómo sería si lo eligen alcalde para cuatro años?”

Mientras Anaya trataba de hablar –estaba difónico y el auditorio gritaba- los asesores de Gossain se agitaban, gesticulaban y le hablaban al oído a su candidato. Fue entonces cuando Gossaín puso su balota No 1 en la mesa al lado de la No 2 de Anaya –este era el orden que coincidencialmente obtuvieron- y se dirigió rápidamente hacia su contrincante. Todo el mundo estaba a la expectativa de lo que pudiese pasar. Afortunadamente, Gossaín solo lo miró fuertemente y le hizo un gesto de desaprobación y comenzó a bajarse del atril de la catedral. Hasta aquí llegó el foro, lo demás fue irrelevante, porque más nadie les paró bola a los 8 candidatos que faltaban por intervenir en la segunda ronda.

La pelea religiosa

El último en intervenir fue el pastor Yonny Copete. Pidió a los concurrentes tomarse de la mano como él se la estaba tomando al arzobispo Jorge Enrique Jiménez, y elevó una oración. Al término de la cual, una señora católica que estaba en la tercera fila se persignó con la mano izquierda. Otra señora de la iglesia evangélica de Copete, evidentemente molesta, la vio y le preguntó “¿Por qué te persigna con la izquierda?” La católica le respondió “para sacar el diablo de la catedral, porque con la derecha reverenciamos a Dios” Y comenzó la pelea entre las dos mujeres. Casi nadie se dio cuenta -excepto yo.

Las dos peleas catedralicias nos dejan una lección: No hay tolerancia ni respeto por las ideas. La política y la religión históricamente son las sinrazones que más muertes les han causado a la humanidad y a Colombia, en particular. Como docente de derechos humanos, puedo decir sin ambigüedades, que el Foro Diálogos en la Catedral fue un monumento a la intolerancia. Y perdimos todos, pero especialmente sus protagonistas y organizadores. ¿Quién podrá salvarnos?
————

*Periodista y docente de derechos humanos. Director del informativo VoX Populi.
E-mail: editormoreno@hotmail.com
http://lucioysusnotas.blogspot.com/

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.