LA VIOLENCIA COMO FACTOR DE EMPOBRECIMIENTO DE LA MUJER

Por Edison Lucio Torres

En las recientes encuestas nacionales realizadas por el Estado colombiano e instituciones del ramo en materia de violencia contra la mujer, dan a conocer indicadores de violencia doméstica tan altos que presupone un problema de salud pública.

El problema del maltrato de género no ha tenido respuestas adecuadas desde la aplicación de políticas públicas en Colombia, mucho menos en el Caribe colombiano.

En la Costa Caribe, como Barranquilla y Cartagena, las casas de justicia y las comisarías de familia nos reportan el recrudecimiento de la violencia contra la mujer en todos los niveles de la estratificación.

Por ejemplo, el 41% de las mujeres que alguna vez estuvieron o están unidas, el 62% refirieron haber estado involucradas en episodio de violencia intrafamiliar. En tanto esta violencia, principalmente se genera contra la mujer y los(as) niñas(os). [1]

En las casas de justicia de Cartagena de Indias, por ejemplo, se estima que el 87% de los casos atendidos por violencia aparece la mujer como víctima. Y si bien es cierto que en las comisarías de familia la mayoría de los reportes proceden de los estratos 1 y 2, la violencia intrafamiliar también está presente en los estratos altos, y en las mujeres de una destacada formación académica.

Algunas de las víctimas de la violencia intrafamiliar son asesinadas en el silencio de la privacidad doméstica, y trasciende como parte del morbo de los medios de comunicación.

En América Latina, según la CEPAL, “aún no hay conciencia plena de la gravedad de la violencia domestica, que sigue siendo considerada como delito menor”, [2] a pesar de que en varios países, como Colombia, tal hecho se ha penalizado, por ejemplo con la “ley de los ojos morados”. Sobre este aspecto hablaremos más adelante.

La violencia domestica es una de las violencias más perversa, ya que cuenta con la complicidad de la cultura y de la ideología dominante patriarcal, donde el papel reproductivo de la mujer le reduce sus facultades y el reconocimiento como sujeta histórica.

Es claro que desde el punto de vista social y cultural se ha avanzado mucho del concepto tradicional que “en pelea de marido y mujer nadie se debe meter”, o “porque te quiero te aporreo”, pero es una práctica subyacente que cuenta con la mirada cómplice de las mismas autoridades.

Mirada, que a la postre, es alumbrada por el faro patriarcal y que la mujer no se escapa de ella, en tanto muchas veces ella es cómplice de su propio maltrato. Este hecho, nos debería llevar a una mirada más allá del concepto mecánico y no sistémico de la perspectiva de género: la conciencia de la mujer de su enfoque genérico en el análisis de la violencia doméstica.

Ahora bien. ¿Qué consecuencias arroja la violencia doméstica en la mujer? La CEPAL dice que “las mujeres que sufren violencia doméstica son menos productivas en su lugares de trabajo”. En tanto las que sufren de violencia física severa ganan el 57% de lo recibido por las que no sufren este tipo de abuso, y 41% de las mujeres que no tienen un trabajo remunerado son víctimas de la violencia grave. [3]

La población más vulnerable de la violencia domestica es la más pobre, ya que la CEPAL indica: “el índice de feminidad ajustado a la pobreza para América Latina presentó valores superiores a 100 tanto en las zonas urbanas como rurales, lo cual demuestra que hay una mayor presencia femenina en los hogares pobres”.

En Cartagena, de los 450 mil pobladores que viven en la extrema pobreza, seguramente el 52% son mujeres, si le aplicamos el estudio realizado por la Red Nacional de Mujeres donde dan ese porcentaje de participación femenina en la población cartagenera.[4]

Como conclusión fundamental de este análisis, podemos decir que el empobrecimiento tiene cara femenina y que la violencia contribuye sustancialmente a agravar la situación de la mujer.


[1] Encuesta Nacional de Profamilia 2002

[2] INFORME CEPAL NOVENA CONFERENCIA REGIONAL DE LA MUJER, México 2004.

[3] CEPAL. Op. Cit.

[4] Análisis realizado en el Foro Una salida a la crisis del 29 de Septiembre 2004

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.