URIBE Y SU HELICOPTERO FANTASMA

Lucio Torres

GERARDO REYES:
Nuevo Herald

Te escribo desde la morena ciudad de Cartagena de Indias, Colombia. Heriberto Fiorillo, de Barranquilla, y otros amigos, de Medellín, periodistas en la especialización de Periodismo de Investigación de la Universidad de Antioquia, me hablaron de lo mucho que ustedes desde El Tiempo aportaron a este género periodístico.

Leyendo tu artículo «Cabos sueltos…», alcanzo a intuir que todavía falta mucho por investigar. Por ejemplo, ¿por qué no aparecen los documentos que constate que el helicóptero del papá del presidente efectivamente fue vendido antes de la incautación de Tranquilandia? ¿Por qué fue asesinado el padre del presidente poco después de bajarse del helicóptero? ¿En qué circunstancia hallaron el mismo helicóptero con cocaína en el centro de Medellín? Pero sobre todo, cabe preguntarse, ¿por qué hemos aceptado las respuestas presidenciales de Uribe sin ningún sustento documental?

Estimado Gerardo, pienso que hay algo más profundo y grave en todo esto: el contexto económico y político en que se producen los hechos. La década de los 80 fue permisiva con el narcotráfico desde el punto de vista económico. Cualquier empresario que deseaba escalar, buscaba los favores de los que manejaban el negocio del narcotráfico, y los políticos comprometidos con la mafia, legalizaban los capitales no registrados. En los 90, se dio el zarpazo político del proyecto de la mafia del narcotráfico uniéndose al proyecto contrainsurgente mediante el paramilitarismo. En el 2000, la toma del poder por parte de la mafia a través de las elecciones locales y después, nacionales, incluyendo las presidenciales.

Antes de la reelección presidencial (mayo 2006) pensaba publicar mi libro «lucioysusnotas.blogspot.com/2006/02/el-lado-oscuro-del-prncipe.html Algunos amigos defensores de derechos humanos me aconsejaron que todavía no lo hiciera por mí seguridad personal. Una editorial me respondió que esa publicación no era viable porque enlodaría al presidente que seguramente sería reelegido. Hoy, he decidió publicarlo, y ajustar algunas cosas que se han dado con la parapolítica colombiana, lo cual ha confirmado la tesis central del libro: la captura del estado por el sector más retardatario de la mafia colombiana. Te solicito, si es posible, que lo leas y si me puedes escribir el prólogo.

Cordialmente,

EDISON LUCIO TORRES

PD.: Nuestro canciller Fernando Araujo se olvidó de Chambacú, y los empobrecidos de la zona que lo desalojaron violentamente, siguen olvidados por el Estado. El caso Chambacú sigue vigente. Gracias