UN MODELO SOCIAL QUE ES NECESARIO VIGILAR*

El Plan de Desarrollo Distrital Por Una Sola Cartagena
Ponencia presentada por Edison Lucio Torres en el plenario del directorio distrital del Polo
“Hace cuatro años elegimos alcalde a Barbosa y dijimos: ese es, ese es; después elegimos a Curi, y dijimos ese es, ese es; ahora elegimos a la Mariamulata y gritamos esa es, esa es. Esperamos que, por ser mujer, nos saque de esta pobreza insoportable que cada día es peor. [1]

ANTECEDENTES

Una de las ciudades más inequitativa de Colombia es Cartagena de Indias. Su inequidad es diciente: el PIB industrial se ubica entre las primeras ciudades del país, mientras que por ingreso per capita cae en los últimos lugares.

En la última asamblea de la Andi, sus dirigentes se ufanaron del crecimiento del 10.5% de la industria local y la construcción de más de 60 proyectos del sector inmobiliario en el 2007. Ninguno de estos beneficios se extendió a la población más pobre de la ciudad ni por la vía tributaria ni por la tasa de retorno social. Por dos razones: la primera, porque las firmas tributan donde se encuentran sus matrices, y la segunda, porque la mayoría de la mano de obra la traen importada de otras ciudades y del exterior.

La línea base de pobreza que tiene el plan de desarrollo distrital Por una Sola Cartagena es del 23%. Esta cifra no se explica de dónde salió, pero a nuestro modo de ver, no es confiable, ya que hasta el momento no existe otro estudio al que realizó en el 2003 la Corporación Viva la Ciudadanía por encomienda del gobierno de Carlos Díaz, donde se estimaba en 45%, casi el doble, muy superior a la media del país. ¿Qué pudo suceder en el período posterior presidido por los gobiernos de Alberto Barbosa y Nicolás Curi para estimar que la pobreza se redujo a los niveles nacionales? ¿Existe otra metodología? Probablemente, porque hay diferentes mediciones de la pobreza. La más confiable es la que integra el ingreso, las satisfacciones de las necesidades básicas y la percepción de felicidad de los individuos.

¿Cuál es el problema mayor de Cartagena? La extrema pobreza ¿Qué puede resolverlo? Un plan de desarrollo local que potencialice las capacidades individuales de los asociados y reduzca la pobreza extrema, la cual es una afrenta a la humanidad.

En ese sentido, el Polo Democrático Alternativo presenta varias puntualizaciones sobre el Plan de desarrollo Distrital Por una Sola Cartagena para que sea asumido por nuestro partido en esta coyuntura política local. Es necesario aclarar que en la coyuntura electoral de 2007 habíamos señalado la necesidad de construir una propuesta desde el enfoque popular para sacar a Cartagena de la crisis social, política y cultural en que se encuentra sumergida. Esta propuesta fue derrotada al interior del partido con la decisión de la mayoría de escoger, sin acogerse a los estatutos, a Rafael Vergara Navarro. No se trata de revivir viejos desacuerdos sino de hacer memoria para cambiar el rumbo del partido ante las necesidades más apremiantes de la ciudad y la región. Una autocrítica es necesaria e imperiosa.

I. ENFOQUE DE DERECHOS DEL PLAN.

El plan de desarrollo cuenta con 6 objetivos fundamentales que manifiesta su enfoque de derechos humanos, es decir, que lo hace exigible como demanda:

1. Superar la pobreza extrema y la exclusión social.
2. Convertir a la educación en el motor de la dinámica social.
3. Tener ciudadanas y ciudadanos activos y saludables.
4. Promover el desarrollo económico sostenible.
5. Construir una ciudad para soñar.
6. Recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en la acción colectiva.

¿Podríamos estar en desacuerdo con algunos de estos objetivos? Desde luego que no. La sola enunciación nos indica que existe una clara perspectiva de derechos humanos en el conjunto de los objetivos estratégicos que se propone. ¿Se sospecharía siquiera la existencia de un modelo neoliberal? En absoluto.

Pero hay más: el plan Por una Sola Cartagena tiene un enfoque de inclusión social-poblacional, donde las minorías sexuales tienen cabida, desde una perspectiva de la diversidad de géneros. Es decir, que no solo se trata de la inclusión de la mujer sino también de las otras manifestaciones del género, tomando en cuenta que éstas no se reducen a la parte física-sexuada sino esencialmente a lo psíquico-cultural de los individuos.

En cuanto a la crisis humanitaria, el PES –Plan de Emergencia Social Pedro Romero- es una de las estrategias que reduciría la pobreza y la exclusión. Se necesitaría una gerencia que aglutine todos los recursos disponibles y de cooperación para lograr el cometido, o de lo contrario, quedaría el PES reducido a un aparato de propaganda del gobierno, como es el caso de Acción Social con relación al gobierno de Uribe.

La debilidad del plan reside en que, desde el punto de vista del enfoque, no hay elementos claros de la conexidad entre objetivos, estrategias, programas y metas para que sea medible en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, si decimos que la meta es reducir la pobreza al 10% ¿cuánto cuesta por año y cómo se medirán los indicadores en cada una de las tres localidades en la que está dividida político-administrativamente la ciudad?

Otra debilidad del plan es que no hay un enfoque de territorialidad con el fin de incluir en el proceso de desarrollo a las localidades. La Mariamulata olvidó que en Cartagena existe un Fondo de Desarrollo Local, que si bien es cierto ha sido utilizado politiqueramente por los anteriores gobiernos, podría ser una herramienta eficaz para la superación de la pobreza y aumentar la participación comunitaria en la construcción de ciudad.

Para la superación de la pobreza se necesitan tres postulados básicos, sin los cuales cualquier plan de desarrollo solo es un sueño, “y los sueños, sueños son”, como dijo Unamuno:

Desarrollo de las potencialidades de los individuos: Educación de calidad, formación ciudadana, oportunidades de trabajo, recreación y ocio para todos y todas, etc.
Inclusión territorial: desarrollo de lo local tomando en cuenta lo global.
Socialización de los ingresos: El que gana más, tributa más.

El plan propone el primer aspecto al poner el énfasis en la educación. Sus metas son ambiciosas. Solo en educación contempla una inversión de más de un billón 300 mil pesos, puesto que coloca como centro a la escuela. Si miramos en su conjunto la inversión social que contempla el plan, nos daremos cuenta que llega a más del 80% del presupuesto plurianual. Y de ésta cifra, el 83% aproximadamente tiene destinación específica, y el resto es de libre destinación.

Con el cambio que el Concejo Distrital de Cartagena le introdujo en la parte financiera, se bajó la cifra total de $3.344.594.104.000 a cerca de 3 billones de pesos. El concejo consideró que los $500 mil millones de pesos que tenía previsto en el presupuesto plurianual por concepto de ingreso del negocio de Tierrabomba no era financiable. Este proyecto quedó en el Plan como parte de la agenda del gobierno Distrital. Se ven afectados por esta reducción financiera programas interesantes como la construcción de ciudadanía con la juventud y las mujeres. Otros programas sociales de la Secretaría de Participación y el Ipcc también están seriamente castigados.

Frente a esa carencia, el Polo propone que los programas queden en el plan con un recurso necesario para iniciar un proceso de gestión vía cooperación internacional y Ley del bicentenario.

Señalamos como debilidad manifiesta del plan la falta de objetivos, programas, planes y metas respecto a la inclusión territorial. Igualmente para lograr la socialización de los ingresos para que el que gane más, tribute más.

II. TIERRABOMBA Y EL MODELO NEOLIBERAL

No podemos hacer una crítica a priori del Plan de Desarrollo por una Sola Cartagena calificándolo de neoliberal. Esta calificación es muy limitada y puede expresar nuestra carencia de vocación de poder popular. Si no es neoliberal el plan propuesto por Judith Pinedo, entonces, ¿qué es?

Veamos qué puede caracterizar un plan de desarrollo neoliberal: acumulación de las ganancias colectivas en pocas manos, reducción drástica de los planes de inversión social, prioridad a los procesos de privatización sobre los intereses colectivos, reducción de las tasas impositivas a los más poderosos, etc. Recordemos una premisa fundamental: el capitalismo se basa en el valor de cambio, y todo aquello que esté por fuera de la relación capital-trabajo se reduce a un ejército –ya no de reserva- sino de sobrevivientes en el mundo del subempleo. De tal suerte que las ciudades del país, Cartagena no es la excepción, están atiborradas de vendedores informales, microempresarios que subsisten con el pagadiario, vendedores de minutos para enriquecer a los monopolios de la telefonía celular, mototaxistas que le permiten a las multinacionales acumular ganancias con la producción de motos. Y los y las que no pueden entrar en esta dinámica del capitalismo voraz, quedan reducidos a ser parias, desechos de la ciudad o dedicarse a la prostitución, a la ilegalidad o a la delincuencia común o a la guerra.

En ese sentido, ¿podemos hacer negocios o macronegocios con el gran capital? Antes de una respuesta, debemos preguntarnos, ¿para qué? ¿En qué términos planteamos el negocio de Tierrabomba que contempla un macroproyecto turístico? ¿Los intereses del gobierno de Uribe son concomitantes con los intereses que los cartageneros tenemos sobre nuestras islas? ¿Acaso Uribe no representa intereses del gran capital y, por la vía legal, el capital mafioso con que se financian grandes proyectos económicos?

Empecemos por decir que el problema no es que se haga o no el negocio de Tierrabomba. La pregunta es si dicho negocio beneficiaría no solo a los raizales sino al conjunto de la sociedad cartagenera y a la región Caribe. Si el proyecto turístico solo beneficia al capital golondrina extranjero, y nuestros nativos solo aparecen como parte de la demanda de la servidumbre que comporta el servicio turístico, entonces es un negocio inviable socialmente.

Lo que tenemos que proponer es que el proyecto turístico lo jalone una empresa mixta con participación internacional, nacional y local con una fuerte representación de las organizaciones sociales de la ciudad, donde las ganancias se reinviertan en el pago de la deuda social que Cartagena y Colombia tiene con los más empobrecidos de la ciudad.

III. CONSTRUCCION DE CIUDAD, CIUDADANIA Y CULTURA CIUDADANA

Cartagena de Indias es patrimonio cultural de la humanidad, de acuerdo con la UNESCO. Pero esta ventaja simbólica-cultural ninguna de las administraciones hasta ahora la han aprovechado en el concierto internacional para multiplicar los recursos de cooperación. ¿Cuánto recibe Cartagena por esta categoría universal? Tanto es así que en el Plan de Desarrollo Por una Sola Cartagena no lo menciona ni como referencia en el art. 45º que habla de la Memoria, identidad, imaginación, creación. Le hizo falta imaginación para proponer creación de ciudadanía universal aprovechando que somos patrimonio universal de la humanidad.

Igualmente en el proceso de construcción de nuevas ciudadanías, no aparece los componentes cohesionados y con una presupuesto determinado. En lo que se refiere a las juventudes quedó desfinanciado con la supresión de los recursos provenientes del negocio de Tierrabomba. Las juventudes del Polo deben iniciar, por tanto, una lucha por construir nuevas ciudadanías para iniciar un proceso de real cambio en las costumbres políticas locales.

La construcción de ciudad aparece en el marco global del Plan de Desarrollo, pero no específica sus metas y qué indicadores se podrían construir para medir el impacto de las acciones previstas.

Finalmente, en lo que se refiere a cultura ciudadana, el plan señala que “se diseñará y adelantará una estrategia de cultura ciudadana dirigida a mejorar la disposición de las ciudadanas y los ciudadanos a cumplir las normas…” Esta concepción tradicional de responsabilizar a las gentes por su mala educación está mandada a recoger. ¿Cómo podemos exigirles buena compostura a unas gentes que han sido excluidas del poder y de los beneficios colectivos? Además, el anunciado no dice qué tipo de estrategias, cuáles son sus ejes, metas, indicadores, etc. En otras palabras, es un postulado que no tiene ningún asidero de ejecutabilidad y, por tanto, de exigibilidad. Esto nos extrañó porque el Observatorio de Derechos Humanos del Caribe y la Fundación Vox Populi el 13 marzo les presentó a la administración la propuesta de Plan Bicentenario para Construir una Nueva Ciudadanía que es un Plan Maestro de Cultura Ciudadana. Propuesta que fue nuevamente presentada en la audiencia del Concejo Distrital, la cual fue acogida por la mayoría de los concejales. El Plan Maestro de Cultura Ciudadana para el Bicentenario tiene dos componentes:

Formación continuada de ciudadanía. Formación masiva de la ciudadanía con estrategias de comunicación. Propone un presupuesto de $ 4 mil millones de pesos y la creación del Observatorio de Cultura Ciudadana. Desparecería Distriseguridad y el Cosed, entidades que solo se han dedicado a dotar de automotores, radioteléfonos y cámaras a la policía sin atender el tema de la seguridad ciudadana, acompañadas de estadísticas maquilladas y con metodologías absurdas. La seguridad la han reducido a un tema policivo-represivo, sin tomar en cuenta la justicia distributiva.
Obras Emblemáticas del Bicentenario. Construcción del Parque del Bicentenario de Chambacú, Biblioteca interactiva, Monumento Mecatrónico del Bicentenario, alegóricos a la libertad y a la sangre bravía de nuestros indígenas, negros y mestizos que resistieron a la conquista y a la colonia española. Además se propone obras comunitarias del bicentenario para los barrios populares de la ciudad: 60 calles, 15 plazas, 30 escuelas, 3 centros sociales comunitarios. Se estima un presupuesto de $36 mil millones de pesos.

Se propone como fuentes de recursos: sobretasa de la telefonía fija con la cual se financia Distriseguridad, SGP, Cooperación Internacional y Ley del Bicentenario. Esta última se está preparando un paquete especial de inversión para conmemorar el bicentenario de la Independencia de Colombia. Cartagena puede aspirar a que le asignen la suma de $500 mil millones de pesos.

CONCLUSION

El plan de desarrollo Por una sola Cartagena no se puede calificar como neoliberal. Sus objetivos estratégicos señalan un modelo distinto, mas bien, diríamos que es social, por cuanto su enfoque es de derechos humanos y de inclusión de los sectores sociales históricamente marginados.

Un plan de desarrollo se mide por los recursos que se dedican a los objetivos, estrategias y metas propuestos. Más del 80% de los recursos apropiados en el Plan Plurianual está dedicado a la inversión social. Por tanto, el Polo Democrático Alternativo no solo debe apoyarlo para su concreción sino que debe proponer iniciativas para su fortalecimiento y exigirle al Concejo que lo apruebe.

Es hora que el Polo Democrático Alternativo pase de la protesta a la propuesta. Debemos apoyar a la administración de Judith Pinedo Flórez críticamente. Un éxito social de su gestión sería un avance para la ciudadanía cartagenera y, en especial, de los más excluidos. Pero sobretodo, allanaría el camino para que en Cartagena triunfe un proyecto desde lo popular. La historia nos dirá si tenemos razón o no.
[1] (Declaraciones a Vox Populi de Celia, damnificada de Olaya albergada en el Coliseo de Combate, noviembre 2007)

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.