El 23 de julio es el juicio en Cartagena

LA LIBERTAD DE PRENSA NO SE DOBLEGA

Mi derecho de analizar frente al todopoderoso senador Cáceres que me denunció por decirle la verdad sobre su relación con la parapolítica.

Por Edison Lucio Torres*

“(En la opinión) prima la personalidad de cada autor, su estilo propio, su entendimiento y dominio del lenguaje”[1]

¿Qué delito he cometido para que se me ultraje como a un vulgar delincuente y se me llame a juicio el próximo 23 de julio ante el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Cartagena? ¿Por qué me ha tratado el Estado sin misericordia como sí la ha tenido con los victimarios del paramilitarismo, la parapolítica y el narcotráfico que han cometido delitos de lesa humanidad? ¿Cuál es la gravedad de mi palabra? ¿O acaso analizar libremente en un medio de comunicación es un delito?

El periodista se debe a su gente, a sus escuchas, a sus televidentes y lectores y no al Estado o a algún grupo privado. El periodista es un notario que solo da fe de lo que está pasando, cómo está pasando, quiénes se benefician o perjudican, y qué consecuencias puede sufrir la gente frente a una acción determinada.

Por esa razón no fue gratuita la reacción masiva y solidaria de las gentes frente a ese ultraje antijurídico.

¿Qué dije en Vox Populi para merecerme un llamamiento a juicio?

El 18 de octubre de 2006 hice un análisis -recuerden que hacemos periodismo ciudadano de análisis- sobre la parapolítica en Bolívar titulado “el cazador cazado” y me referí en particular al senador de Cambio Radical Javier Cáceres Leal. Para hacer ese ensayo verbal de aproximadamente 15 minutos, había ponderado varias pruebas:

1. Un resumen realizado por la Fiscalía General sobre los hallazgos en el computador de “Jorge 40” decomisado a (a.) “Don Antonio”, donde aparece relacionado el senador Cáceres junto a otros parlamentarios –como Vicente Blel y William Montes, presos en La Picota- con los planes criminales de expansión en Bolívar de ese jefe paramilitar, y la disputa territorial con la empresaria Enilce López Romero y Alfonso “El turco” Hilsaca. Este resumen fue publicado por El Tiempo, Cambio y Semana.

2. Un cuadro de hallazgos de la Corporación Arco Iris donde aparece Javier Cáceres con una significativa votación en zonas de control paramilitar cuando fue elegido senador por el Movimiento Nacional Conservador. Se menciona, por ejemplo, a municipios como Campo de la Cruz y Soledad, dos territorios de estricto control paramilitar para la época 2002-2006.

3. Testimonios “off the record” de pequeños comerciantes del mercado de Bazurto de Cartagena desplazados por comerciantes mayoristas emergentes que habían denunciado los tentáculos de los paramilitares.

4. Testimonios “off the record” de usuarios de Bazurto que denunciaban que los últimos asesinatos (2004-2006) cometidos contra personas del mercado se relacionaban con el control paramilitar. Informe de la Defensoría del Pueblo de Bolívar sobre las amenazas hechas por paramilitares a comerciantes de Bazurto.

Al sopesar los hallazgos de las pruebas documentales y testimoniales, hice un análisis comparativo de la pelea pública entre el senador de Cambio Radical Javier Cáceres Leal y Enilce López Romero en el 2005 que se prolongó hasta el 2007, hasta el punto que Cáceres denunció a la Reina del Chance porque según él, ella lo iba a matar. Enilce López hizo comprometedoras acusaciones contra Cáceres y otros parlamentarios en sus declaraciones ante la fiscalía cuando fue procesada por lavado de activos.

Me adentré un poco más en el caso, y me di cuenta que esa pelea no era fortuita, puesto que los escenarios coincidían.

Por ejemplo, cierto sector dominante de Bazurto prohibió que se votara por Héctor Alfonso López, el hijo menor de López Romero, y Cáceres le había dicho a varios de sus amigos que si iban a votar por él no lo debían hacer por Héctor Julio Alfonso a la cámara de representantes. Conozco el caso de un amigo concejal de Cáceres, cuyo feudo electoral es Bazurto, que en las elecciones parlamentarias tenía la formula: al senado, Cáceres Leal, y a la cámara, Alfonso López. El senador se cabreo con el concejal porque tenía al hijo de la Gata. Al final votó al senado por Dayra Galvis y mantuvo al joven Alfonso que sacó 102 mil votos.

Pero ese no es el único caso coincidente. También se gestó una disputa entre Enilce López Romero con sus antiguos aliados políticos: los senadores Vicente Blel y William Montes Medina, y la hoy senadora de Convergencia Ciudadana Dayra Galvis, quien había sido defensora de Enilce López y de varios políticos procesados por delitos contra la administración pública.

Doña Enilce López, Alfonso Hilsaca, John David Cure, Vicente Blel, Luis Daniel Vargas, Lidio García, Juan José García Romero, Héctor Alfonso López, Alfonso López Cossio, Fernando Tafur, Libardo Simancas Torres, Nicolás Curi Vergara, Dayra Galvis, Diebe Maloof, William Montes nunca -repito, nunca- me han rectificado por los análisis que he hecho en Vox Populi sobre diferentes aspectos de su vida pública relacionadas con diversos hechos. ¿Por qué? Porque siempre he basado mis análisis en hechos concretos y no a la invención de la imaginación.

No injurié al senador Javier Cáceres Leal. En mi análisis no hubo una sola palabra que denigrara de su honra. Lo único fuerte -que no injurioso- que dije fue haber titulado el análisis el cazador cazado y todo porque él sentó en el banquillo de los acusados a más de un funcionario, y ahora que estaba en la otra orilla ¿cómo se habría sentido?

La Corte Constitucional sentenció:

“El derecho a la libertad de expresión comprende los pensamientos, las opiniones, las ideas, los conceptos y las creencias de hechos reales o imaginarios,… Se caracteriza por entrañar una labor de especial creación intelectual o artística, cuyo contenido es esencialmente personal del autor.”[2]

Y el derecho de analizar y de opinar incluye el estilo cómo lo digo, cómo lo expreso, cómo lo escribo y cómo lo argumento. El derecho de utilizar giros lingüísticos para denotar ciertas conductas de los individuos y asociaciones, como el cazador cazado, por ejemplo.

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* Director de Vox Populi. Periodista de Investigación y Docente de Derechos Humanos de la ESAP.

Blog: lucioysusnotas.blogspot.com

[1] GRIJELMO, Alex, « El Estilo del periodista », citado en la intervención de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, folio 54 del segundo cuaderno del expediente. Tutela Sentencia T-1198-04.

[2] Sentencia T-1198-04

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.