LOS ARTISTAS NO QUIEREN MIGAJAS

¡Qué contradicción! Mientras los que producen el arte y la cultura son marginados en Colombia y Cartagena, las élites se extasían con su acervo cultural, introduciéndole “finos” ensambles con sus costosos instrumentos.
Tenemos una ministra de cultura negra, pero en este gobierno los negros carecen de inclusión en las políticas públicas del sector. En Cartagena, patrimonio histórico y cultural de la humanidad, se reproduce el nefasto contenido de este modelo excluyente, que responde a un modelo económico y social decrépito y decadente.
Muy a pesar de que en el Plan Distrital de Cultura se habla de que es el instrumento con el cual se puede enfrentar la exclusión y segregación social, la discriminación racial y la fragmentación espacial, en la práctica se hace todo lo contrario.
Por ejemplo, los trabajadores de la cultura de Cartagena denuncian que para los Premios Becas y apoyo a Proyectos Artísticos y Culturales se destinará la suma de 286 millones de pesos en la vigencia 2009. Cifra que es calificada por Hugo Campo Méndez, de Imaginario Colectivo, como indignante. Yo diría, mendicante. Porque la mendicidad la fomenta el Estado cuando cree que la inversión en cultura es solo para las élites y que los negros, mulatos y mestizos se conforman con vestir sus harapos y golpear sus desgastados cueros. O vender su producción artística a precios irrisorios, que luego cuando mueran, son subastados a precios exorbitantes y especulativos, a la usanza de este nefasto modelo capitalista que hoy ha entrado en una crisis estructural.
¿Cuántos trabajadores del arte y la cultura tiene Cartagena? No tengo la cifra exacta, porque entre otras cosas, no se ha hecho una caracterización de la población. Pero si ponemos una cifra cualquiera, digamos, 20 mil, ¿cuánto recibiría cada uno? Haga cuenta. La miserable e indignante cifra de $14.300 para todo un año. ¿Puede ser esto un estímulo a un tamborero, gaitero, cantadora, bailarina, director artístico, pintor o pintora?
Eso es ridículo, de todo punto de vista. ¿Qué hacer, estimados hermanos y hermanas de las artes y la cultura? Gustavo Tatis, en el diario de El Universal (12-04-09), dice que es necesario crear un fondo de subvención para que los artistas del parque Bolívar, por ejemplo, no sigan pidiendo limosnas a los turistas. De acuerdo. Pero le pregunto a Tatis -que muchos de ellos le lloran para que El universal lo visibilicen- ¿es diferente la limosna cuando la da el Estado? No mi querido colega, profundiza más el estado de indignidad de nuestros artistas.
Lo que hay que cambiar es el modelo. Y el gobernante debe ser coherente con su programa de gobierno. Lamentablemente, nuestra querida amiga que está al frente del IPCC, Gina Ruz, no ha hecho nada para resolver dicha situación. ¿Está en sus manos? Creó que no, pero puede incidir por lo menos para que se dignifique a nuestros gestores y promotores culturales. O de lo contrario su paso por el IPCC sería un pedo de mariposa.

Inviértanle, por lo menos, el 1% del presupuesto distrital ($9.000.000.000) al sector cultural. O dedíquenle la misma cantidad que se gastaron en el Festival Internacional de Música Clásica. Así seríamos coherentes y no repetiríamos el modelo cultural excluyente de régimen uribista: los de arriba reciben la mayor parte del pudín presupuestal, mientras que los empobrecidos trabajadores del arte y la cultura deben despedazarse para recoger la sobra que dejan caer de sus mesas bien adornadas.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.