PERIODISMO LUJURIOSO Y DE DENUNCIA


En Cartagena
La lujuria de la corrupción y el debido proceso

Por Edison Lucio Torres

El gerente de Espacio Público, CARLOS JULIO MILANO, es un funcionario de libre nombramiento y remoción, y en cualquier tiempo puede ser removido de su cargo, como en efecto lo fue a raíz del escándalo destapado por el diario local El Universal.

No quiero creer que la posición incisiva de El Universal al dedicarle primera página, tres días seguidos y un editorial al tema de la gerencia de Espacio Público, se deba a una vindicta por las coimas que sus dueños o amigos de los dueños, tuvieron que pagar por ocupar espacios públicos. Vox Populi le podría recordar algunos de los hechos.

Pero es justo y necesario que el funcionario separado tenga la posibilidad de controvertir las razones que tiene, por ejemplo, la burgomaestre para tomar la drástica decisión de declararlo insubsistente. Una decisión así se esperaba por ejemplo, de la junta directiva de la CRA del Atlántico, capturada por el paramilitarismo y los grupos políticos corruptos, donde ya van dos homicidios de sus funcionarios.

La alcaldesa, JUDITH PINEDO FLOREZ, en su comunicado argumentó responsabilidades políticas para declarar insubsistente a uno de los funcionarios más controvertido de su administración, precisamente por violentarles el debido proceso a comerciantes informales que ocupan el espacio público. La alcaldesa dijo: “Todos los funcionarios tienen una responsabilidad política frente al funcionamiento transparente de su respectiva oficina”

El caso que se analiza se refiere a una supuesta conversación telefónica entre una representante de la propietaria del negocio Luxury Beach, MIREYA PINILLAS LARRARTE, con una supuesta empleada de la Gerencia de Espacio Público llamada Katia.

La lucha contra la corrupción –que en la administración está presente- debe ser cuidadosa en el respeto del debido proceso, porque lo que haríamos con las manos lo destruiríamos con los pies. Además una decisión apresurada en vez de resolver el problema, lo complicaría.

El Universal, que prácticamente mantiene el monopolio de la información escrita en Cartagena y que representa intereses privados que han ocupado impúdicamente espacios públicos y comunes de la nación y del Distrito, nos dio una lección de periodismo de denuncia contra la corrupción. En este hecho se encuentra comprometida una funcionaria de tercera o cuarta categoría que no tiene ningún poder en la administración de la cual los propietarios del periódico tienen un peso específico.

No obstante, esa lección carece de coherencia en su praxis cotidiana. El Universal ha callado frente a la captura del Distrito por parte de grupos privados. Son hechos notorios que tienen una relevancia inusitada. Ni que decir del paramilitarismo y de la parapolítica en Cartagena y Bolívar. No es capaz de hacer una investigación sobre la relación de algunos parlamentarios de Bolívar con la parapolítica. ¿Ha sido capaz de desafiar el poder del senador de Cambio Radical Javier Cáceres Leal? Claro que no. Sabe que El Chuzo podría abrir un gran debate en el Congreso a los dueños de El Universal sobre Chambacú o los terrenos adyacentes a la playa lujuriosa.

¿Dónde están las grandes denuncias de El Universal? No aparecen por ninguna parte. ¿Qué investigó El Universal sobre la apropiación indebida de las acciones del Distrito en el caso de la Sociedad Portuaria? ¿O los intereses de la alcaldía en Aguas de Cartagena, Chambacú, Cardique o de las invasiones de cuello blanco de las zonas de bajamar con la permisividad de los gobiernos distritales?

¿La Corporación Cardique? ¿El Universal acaso no se enteró que Cardique le pagaba a (a.) Juancho Dique, comandante de las antiguas autodefensas de la zona del Canal del Dique, 30 millones de pesos mensuales? ¿Qué dijo sobre Alfonso Hilsaca y su relación con Cardique? Nada.

Lo curioso de todo es que El Universal hace un llamado de moralidad pública para que se haga justicia en el siguiente tenor: “La Fiscalía y demás entes deberían ofrecer inmunidad a quienes hayan pagado coimas (para usufructuar el espacio público), con tal de que revelen a quién o quiénes se las pagaron, y cuánto les dieron.”

Hacer periodismo de denuncia, basado en procesos investigativos reales, es un gran reto que tenemos los periodistas y los medios de prensa. El día en que cambie la prensa y los periodistas, ese día también cambiará la sociedad.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.