ACUERDO EN LO SOCIAL CON MOCKUS

Construyamos un gobierno decente

Por Edison Lucio Torres
(Precandidato presidencial y miembro de la Dirección Nacional del Polo)

En la contienda electoral, que dejó como rotundo ganador al candidato del régimen Juan Manuel Santos, fue derrotada la única posición colectiva que era su antítesis política e ideológica: la propuesta de gobierno de Gustavo Petro. Ésta representaba una discontinuidad del estado de cosas insoportable de mí querida Colombia: violación sistemática y sistémica de los derechos humanos de la inmensa mayoría, sustentada en un modelo de desarrollo mezquino.

Para hablar de esa derrota –no hay otro nombre para calificar los resultados electorales- podríamos señalar causas intrínsecas y extrínsecas. Las primeras hacen parte de nuestra responsabilidad y de la incapacidad de resolver los problemas subyacentes. La campaña Petro Presidente (1.330.000 votos, es decir el 9,16%) careció de una dirección audaz y creativa. No supo aprovechar el valioso recurso humano que el Polo Democrático Alternativo tiene en todo el país y en el exterior. El manejo de medios fue marginal y defensivo. Las regiones fueron atendidas tardíamente, y no se afianzó el trabajo en la región Caribe, donde a la postre se demostró que era la principal fuerza de Petro y del Polo. Al mismo tiempo, la dirección del partido y la bancada parlamentaria fueron ausentes de la campaña. Se pudo interpretar como una continuidad de la mezquindad y de las grandes vanidades que caracterizó la consulta interna del Polo, donde la dirección del partido no fue capaz de desarrollar una campaña única y unitaria de los tres precandidatos. Teníamos un buen candidato y la mejor propuesta para Colombia, pero no teníamos partido que mostrara hechos de unidad.

Las causas extrínsecas las conocemos: campaña de desprestigio agenciada por el régimen durante ocho (8) años contra el Polo y nuestro candidato Gustavo Petro. Igualmente trato desigual de los medios de comunicación, fieles a la voluntad de los círculos dominantes para construir una opinión pública desfavorable y hostil a una izquierda democrática. Las encuestas mañosamente orquestadas, demolieron a nuestro candidato Petro.

El objetivo lo alcanzaron. La meta era desplazar a Petro del segundo lugar de las preferencias electorales. Al principio ensayaron con Nohemí, y no les funcionó. Luego intentaron con Mockus, pero en los debates defeccionó. A la vista de todos, Petro era el mejor candidato y el que estaba llamado a disputarle la presidencia al régimen. La final debió ser Petro-Santos. Era la lógica de la contradicción electoral de la primera vuelta. Pero no tenemos tiempo de llorar. ¿Qué hacemos?

Podremos quedarnos con los brazos cruzados y no tomar posición en la final Santos-Mockus. Sería una posición cómoda y chévere. O tomamos una decisión de apoyar, por ejemplo, a Mockus.

Para saber si apoyamos a Mockus, debemos entender qué nos une a un candidato que nunca quiso diferenciarse del uribismo y que se vuelve un ocho cuando de confrontar al Presidente Uribe se trata. Debemos pensar que el proyecto político del partido Verde no tiene como finalidad construir un modelo alternativo de desarrollo, sino darle el tinte de legalidad y legitimidad a un sistema político y económico mezquino y sin equidad social de este capitalismo asfixiante y dependiente.

No obstante un acuerdo electoral –y no necesariamente programático- es posible si aplicamos la metodología de Camilo Torres: hacer énfasis en lo que nos une sin olvidar lo que nos separa para ser gobierno. Nos une con Mockus la cultura ciudadana, la ética pública, la decencia de la política en un estado en poder de la mafia política y del narcoparamilitarismo. Si Mockus quiere un país decente, como dice el maestro Carlos Gaviria, el Polo también lo quiere. Ahora, para que se cumpla lo anterior debe haber un gobierno legal y legítimo, y necesariamente con equidad social. Y para que haya equidad social debe cambiarse el modelo de la salud, la educación, los servicios públicos, etc. Si Mockus accede a la modificación de uno de estos elementos, no le vería inconveniente a un acuerdo electoral que incluya gobernabilidad. Un acuerdo programático implica cómo se pueden llevar a cabo las políticas sociales y quiénes se encargarían de hacerlo. El qué, el cómo, el quién y el para qué, son los elementos que tendríamos que analizar.

Nosotros como Polo no tenemos toda la verdad. Es necesario explorar una política de alianzas con el partido Verde basada en un acuerdo ciudadano en lo social, y no quedarnos en una política oposicionista sin creatividad basada en el principio del “anti”, como lo calificara Lucho Garzón. Por esta razón, se hace necesario ese acuerdo político con Antanas Mockus para ir perfilando nuestra vocación de poder.

Desde la perspectiva planteada en este escrito, le estoy solicitando al Comité ejecutivo que se pronuncie sobre el acuerdo ciudadano en lo social con Mockus.

Barranquilla, 31 de mayo 2010

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.