¿QUÉ LE ESPERA A CÁCERES EN LA PICOTA?



Por Edison Lucio Torres

El sarampión y la viruela se le juntaron a Javier Cáceres Leal. No solo es la parapolítica que lo ronda, también el fantasma de Etesa, la Empresa Territorial de Salud creada para recaudar dinero dirigido a la salud de los más pobres.

(Imágen: Semana.com.co)

La investigación de la Corte Suprema de Justicia contra el expresidente del Congreso, podría ser una Caja de Pandora. Una verdadera sorpresa. No es una investigación, son dos. Una investigación preliminar por la parapolítica y otra relacionada con la mafia de ETESA.

Recordemos, la Corte le abrió una investigación preliminar en noviembre de 2007 a Cáceres dentro de la carpeta de la parapolítica bajo el expediente especial No 26625. Se trataba de verificar las denuncias existentes contra el senador “chuzo”. Si no hallaban pruebas sólidas la archivarían. Si encontraban una prueba reina, lo llamarían a indagatoria. Los investigadores del CTI adscritos a la Corte Suprema viajaron por diferentes partes del país para recoger información y pruebas. Al final, orden de captura y reclusión en La Picota con medida de aseguramiento por concierto para delinquir agravado.

El año pasado, luego de recibir una declaración de Mery Luz Londoño y otras denuncias que llegaron, el alto tribunal, abrió la investigación preliminar No 32009 por orden del magistrado Julio Enrique Socha. Se trataba de comprobar las denuncias existentes contra el senador cartagenero. El delito que aquí se investiga preliminarmente es concierto para delinquir agravado y enriquecimiento ilícito.

Es decir, Javier Cáceres Leal no tiene la situación fácil en la Corte Suprema de Justicia. En la parapolítica tiene cinco testimonios en su contra de jefes paramilitares: Mancuso, Juancho Dique, Zambrano, Convivir y el lugarteniente de Jorge 40, Antonio Fierro. Y si eso no es suficiente, está la declaración del exalcalde de Arjona, Carlos Tinoco Orozco, quien atestiguó que Cáceres participó en reuniones con Juancho Dique en una finca del “Turco” Ilsaca.

Pero si todavía hace falta algo, la Corte Suprema de Justicia tiene pruebas del mercado público de Bazurto de Cartagena. Aquí hay testimonios de pequeños comerciantes que fueron obligados a votar por Javier Cáceres.

El senador de la anticorrupción debe buscarse una prueba reina que mate las pruebas de la Corte Suprema de Justicia para demostrar su inocencia.



ETESA CONTRA CÁCERES



Si las cosas están malas para Cáceres por el lado de la parapolítica, por Etesa dice apártate. Con la captura de Mery Luz Londoño García, expresidenta ejecutiva de esa entidad, y de su esposo Raúl Quintana Tatis, por orden de la Fiscalía que le dictó medida de aseguramiento, la situación se le puso color de hormiga. Mery Luz Londoño se defenderá en el sentido en que ella presentó una denuncia ante la Fiscalía y puso en conocimiento de Álvaro Uribe Vélez, presidente de la época, y de su ministro de protección, las irregularidades que subalternos suyos cometieron a su espalda.

Mery Luz Londoño probablemente le dirá a la Corte Suprema de Justicia que Cáceres le hizo nombrar en cargos claves de Etesa a amigos políticos de Cambio Radical y de su cuerda política. Tales son los casos del vicepresidente comercial, Johnny García Tirado (hermano del parlamentario William García Tirado), y la vicepresidenta de recaudo Sandra Guzmán, quien fuera asesora del fiscal general Mario Iguarán. De igual manera llegaron a altos cargos Rosario de la Hoz, jefe de Control y Vigilancia, Johnny Ordosgoitia, y la vicepresidenta financiera Astrid Fortich Pérez (hermana de la exmagistrada del Tribunal Superior de Cartagena Betty Fortich) quien también fuera vicepresenta financiera.



En Etesa se formó una Etesita. Era una mafia, que según el Das, le producía 3 mil millones de pesos mensuales por el pago. El recaudo de la Etesita se producía con la vista gorda de la jefe de recaudo y de quien ejercía el Control y Vigilancia de Etesa. Consistía en presionar para el pago de hasta 50 mil pesos por cada maquinita tragamoneda. El recaudo de Etesita era mayor que de Etesa. Los inspectores de Etesa llegaban a los casinos a verificar si eran legales o no. Si no eran legales, venían otros a cobrar “el impuesto”, dinero que era consignado en diferentes cuentas bancarias de personas que la prestaban sin saber la procedencia del dinero, tal como me lo manifestó una de las personas poseedoras de una de esas cuentas. La fuente dice que lo engañaron, que no sabía para qué era la cuenta que había prestado.

La Corte deberá establecer ahora a dónde iba a para ese dinero. Muy probablemente habrá pruebas que indiquen que iba a parar a los jefes políticos de los altos funcionarios de Etesa . ¿Quiénes son sus jefes políticos? El senador Javier Cáceres Leal y el parlamentario William García Tirado. Hay que ver qué dice el jefe de Cambio Radical de ese entonces, el hoy Ministro del Interior Germán Vargas Lleras


Cáceres es un político habilidoso. Busca la manera de no dejar huellas. Eso le funcionó en Cartagena. Pero en Bogotá la situación es a otro precio. Su penetración política es un enjambre de relaciones poco santas que la Corte Suprema de Justicia debe desenrollar.

Definitivamente cuando las enfermedades se juntan, el cuerpo humano se hace vulnerable. Hoy, el castillo de naipes de Cáceres comenzó a caer con la medida de aseguramiento dictada por la Corte Suprema de Justicia.



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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.