EL ALCALDE CHAR AL MISMO TIEMPO ERA CONTRATISTA



*Análisis de la situación jurídica que afrontaría el alcalde de Barranquilla

* Un alcalde socio de los Nule

Por Edison Lucio Torres

Alejandro Char Chaljub, el alcalde más popular del país, socio y familiar del clan de los Nule, embriagado por su triunfo, se posesionó en Barranquilla el 1º de enero de 2008 sin inmutarse que tenía una inhabilidad sobreviniente del contrato suscrito con la DIAN para adecuar la planta física de varias seccionales en el país.

Efectivamente, en julio de 2006 se suscribió el contrato entre la Unión Temporal DIAN 2006 con esa entidad nacional del Estado por $33 mil millones. Char tenía el 61% de las acciones, los Nule el 10%, Climatec el 4% y H&H Arquitectura Ltda el resto de la coparticipación.

Char fue elegido el 28 de octubre de 2007 con abrumadora mayoría –mayoría que le dio su poder económico y político, pues además de contar con el dinero de su familia y de sus socios, tenía el apoyo de los partidos Cambio Radical (Char), Partido de la U (Name), Conservador (Gerlein), Colombia Viva (Dieb Malof) y Alas Equipo Colombia. Amén de los medios de comunicación y de algunos empresarios locales. Con esta maquinaria derrotó a Máximo Noriega, del Polo.

El objeto del contrato era construir, adecuar, reparar, mantener y dotar a todas las regionales de esa entidad. El portal La Silla Vacía demostró que 4 años más tarde no solo no habían cumplido con el objeto social sino que además les aprobaron irregularmente dos adiciones por valor global de $20 mil millones. Es decir, que el contrato llegó a la suma de $53 mil millones y hasta el 2010 estaba vigente.

El alcalde no se declaró impedido

Char y los Nule recibieron el anticipo del contrato en 2006, época en la cual inició su campaña electoral para la alcaldía de Barranquilla. Es evidente que el dinero recibido no lo invirtieron en el cumplimiento del objeto del contrato, ya que11 meses después de haberlo suscrito, las obras no se habían ejecutado ni siquiera en un 50%. ¿A dónde fue a parar ese dinero? ¿En la campaña política? ¿En los otros negocios de los Char y los Nule? Ante esta situación la DIAN debió dar por terminado el contrato por incumplimiento, pero lo que hizo fue todo lo contrario: premió al contratista con dos adiciones contractuales. Y todo porque la firma interventora (Bitácora) es de los mismos Nule. Es decir, “yo con yo”. Esto no solo se constituyó en un carrusel sino en un concierto para delinquir y esquilmar el dinero público, hecho que las autoridades competentes deberán probar.

Las adiciones –que son parte de la unidad contractual- son el punto nodal de la inhabilidad sobreviniente para el alcalde Alejandro Char Chaljub, 44 años, hijo del senador de Cambio Radical Fuad Char Abdala y que ahora junto con los demás caciques de Barranquilla (Gerlein, Name y otros) pretenden montar sucesores en la alcaldía y gobernación del Atlántico.

¿Por qué sobreviene la inhabilidad a Char? Porque debió renunciar al contrato con la DIAN y declararse impedido de seguir siendo contratista del Estado antes de tomar posesión en el cargo como burgomaestre de los barranquilleros.

El alcalde Char violó el régimen de inhabilidad sobreviniente

A primera vista, la conducta del alcalde Char es compatible con la ley 617 de 2000. Pero si uno se adentra más allá de las apariencias y de lo que declaran sus comunicados de prensa, se encontrará que su actuación violó el artículo 127 de la Constitución y del artículo 9 de la ley 80/93, en el sentido que un servidor público no puede ser contratista del estado, salvo las excepciones que la misma ley señala, que no es el caso del contrato suscrito con la DIAN. Este contrato representa un interés particular para el contratista que en su ejecución busca una utilidad, en tanto el Estado representa los intereses comunes y debe velar que el objeto social se cumpla a cabalidad.

El artículo 127 de la Constitución dice: “Los servidores públicos no podrán celebrar, por sí o por interpuesta persona, o en representación de otro, contrato alguno con entidades públicas o con personas privadas que manejen o administren recursos públicos, salvo las excepciones legales”.

El 1º de enero de 2008 Char fungía como contratista de la DIAN, pues el contrato no se había liquidado y él no había cedido o renunciado al mismo con la aceptación del contratante. Es más: no habían cumplido a cabalidad con el objeto del contrato. Se configura, entonces, una inhabilidad que sobreviene con la prolongación en el tiempo de la ejecución del contrato, prolongación que llega hasta 2010. Es decir, un alcalde que sigue siendo contratista del Estado.

Si la conducta del alcalde de Barranquilla Alejandro Char se analiza desde el punto de vista del régimen de inhabilidades e incompatibilidades establecido por el artículo 37 de la Ley 617 de 2000, por supuesto que no lo violó, ya que el objeto del contrato no se ejecutó en jurisdicción del Distrito.

Pero si analizamos el régimen de la contratación pública regido por la ley 80/93 y las normas complementarias, la violación se convierte en una grosería para la decencia y el principio de moralidad pública que debe regir la conducta de un servidor público y, en especial, de un hombre que le prometió a los barranquilleros administrar con decencia los recursos del Estado.

El artículo 9º de la Ley 80/93 estableció el régimen de inhabilidades e incompatibilidades sobrevinientes para los servidores públicos, el cual señala: “Si llegare a sobrevenir inhabilidad o incompatibilidad en el contratista, éste cederá el contrato previa autorización escrita de la entidad contratante o, si ello no fuere posible, renunciará a su ejecución”.

Ocurre que Char ni cedió el contrato con la autorización de la DIAN, ni tampoco renunció al mismo, tal como se deduce de las actas suscritas durante 2008 donde el contratista se comprometió a cumplir con las fallas en la ejecución del contrato. Además, Char nunca alegó ni la renuncia ni la cesión del contrato en su defensa.

El artículo 8º de la misma establece la inhabilidad para celebrar contratos: “1o. Son inhábiles para participar en licitaciones (o concursos) y para celebrar contratos con las entidades estatales:

(…) f) servidores públicos.

Durante el año 2008 Alejandro Char Chaljub, socio y familiar de los Nule, seguía siendo contratista del Estado. Es decir, Char no debió posesionarse y, como en efecto lo hizo, violó flagrantemente el régimen de inhabilidades.

¿Que implica la violación del régimen de inhabilidades?

Para Alejandro Char, ya como servidor público, ya como contratista, al violar el régimen de inhabilidades tiene una consecuencia penal y otra disciplinaria. La penal está tipificada por el artículo 145 del Código Penal. En tanto el artículo 59 de la ley de contratación dice. “ARTÍCULO 57. DE LA INFRACCIÓN DE LAS NORMAS DE CONTRATACIÓN. El servidor público que realice alguna de las conductas tipificadas en los artículos 144, 145 y 146 del Código Penal, incurrirá en prisión de cuatro (4) a doce (12) años y en multa de veinte (20) a ciento cincuenta (150) salarios mínimos legales mensuales.

La investigación disciplinaria la rige el artículo 37 del Código Único Disciplinario, ley 730 de 2000. La dosificación de la sanción dependerá de la Procuraduría, pero por lo que se ve a simple vista, la violación cometida por Alejandro Char es a título de dolo. Es decir, sabía que cuando se posesionó violó el régimen de inhabilidades, a juzgar por la defensa legal hecha a posteriori a través de su apoderada. Si hay dolo, la Procuraduría debería calificar su conducta como “falta gravísima”. La sanción inexorable sería la destitución inmediata y la pérdida de derechos políticos frente al Estado.

La Fiscalía, de oficio, puede conocer la conducta del alcalde de Barranquilla porque viola el Código Penal. Surgen varias preguntas

¿Por qué la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría han pecado de morosidad para abocar la investigación y dar resultados concretos sobre el caso de la DIAN? ¿Por qué no han vinculado a Alejandro Char en las investigaciones que se sigue contra los Nule?

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.