EL FUTURO SERÁ NUESTRO


  • La Revolución de la Esperanza como proyecto político y económico mundial

Por Edison Lucio Torres

Exprecandidato presidencial del Polo Democrático de Colombia

Para que el futuro sea de toda la humanidad y no de unos pocos, para que la humanidad no esté en constante peligro, debemos frenar el desaforado desarrollo del capitalismo, y en particular del capitalismo salvaje, y crear una red mundial de la información que utilice la nueva tecnología. Debemos, en todo caso siguiendo a Erich Fromm, humanizarnos y construir una esperanza activa por un mundo mejor.

Uno es producto de lo que quiere ser pero también de las circunstancias. Uno modifica las circunstancias pero también es modificado por ellas mismas. ¿Podemos luchar por una sociedad nueva utilizando los medios legales de la sociedad capitalista? ¿Podemos luchar por nuestras aspiraciones individuales tomando en cuenta la aspiración colectiva? La respuesta es indudable. Si se puede. Aún cuando afuera conspiren contra esas aspiraciones de fe activa, desde nuestra individualidad y colectividad podemos construir un mundo mejor.

Las zapatillas Nike son producidas por las trabajadoras vietnamitas con las plantillas hechas en China, los cordones en la India y las suelas waffle en Estados Unidos. La marca es posicionada por los publicistas y estrategas de marketing norteamericanos. Todos producen bajo el imperio del salario y del látigo de un solo dueño que se apropia del trabajo de todos y todas: Nike Corp. La única diferencia del trabajador norteamericano con el trabajador de Vietnam o de México es la cantidad de dinero (el salario) que se paga por su trabajo.

Mientras en China, México o India el trabajador recibe una paga miserable que no recompensa su excesiva degradación física, en los Estados Unidos o Europa le permite vivir dignamente. Pero su condición de esclavo, alienado por el trabajo mismo, se mantiene a pesar de tener más. Todos ellos –trabajadores de países enriquecidos y empobrecidos- producen los cacaos más ricos del mundo como Warren Buffett (USA), Carlos Slim Helu (México),William Gates III (USA), Lakshmi Mittal (India), Mukesh Ambani (India), e Ingvar Kamprad (Suecia), según la revista Forbes. Lo curioso de todo, es que entre los ricos más ricos del mundo están 5 de países empobrecidos como India y México.

En una reunión de los cacaos de América Latina reunidos en Cartagena de Indias, en una carta que le entregué al asistente de Julio Mario Santo Domingo, le manifesté que destinaran el 1% de sus ganancias para pagar la deuda externa de sus países, pero la respuesta fue un silencio total.

Sin embargo, pagamos lo que sea por los productos de marca. Nos da estatus. Si vivimos en el tercer mundo, nos creemos en el primero. Las relaciones de dependencia, ya no son de una nación con relación a la otra. Ahora las corporaciones internacionales tienen tanto poder que las naciones solo existen como instrumentos de dominación política.

¿Por qué la inmensa mayoría de la humanidad acepta el sistema capitalista como el único posible? Porque promete el enriquecimiento individual y el manejo ideológico de la libertad individual.

El capitalismo se basa en la ambición y apropiación individual de los bienes terrenales. Todos contra todos. La ley del más fuerte. Los débiles no tienen juego, salvo para que hagan parte de la producción y del mercado, ya como productores, ya como consumidores. Pero los productores, que producimos la mercancía en sociedad, no somos dueños de los productos sino cuando pagamos para consumirlos. En el capitalismo las mercancías son productos del trabajo socialista, y las rentas son de los inversionistas individuales. Estas relaciones de producción se constituyen en la madre de todas las crisis, de las violencias y del mundo inicuo en el que nos encontramos.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los dueños del mundo se entrelazaban en conflagraciones mundiales para dominar el mercado universal. Ahora es una guerra mundial de marcas y de información, donde los grandes medios de comunicación y el internet juegan un papel preponderante. Todo esto acompañado de guerras regionales y destrucción de las economías y recursos naturales nacionales de los países sometidos por los Tratados de Libre Comercio. Violación sistemática de los derechos humanos, al tiempo que el discurso se afina y las ongs crecen para su promoción. En la medida que esto ocurre, los productores se hacen más pobres y los dueños de la producción son menos y más ricos. En esta dinámica, nunca será posible que un país empobrecido pueda igualarse a un país enriquecido como Estados Unidos o siquiera España.

Pero esta nueva modalidad de dominio universal de los pocos dueños de la producción crea los elementos de su propia destrucción… y también de la humanidad. El consumismo desaforado por el cual propende el capitalismo nos llevará a la debacle mundial y de su entorno natural. Salvo que nosotros lo detengamos. No se necesita colapsar violentamente miles de torres gemelas, ni crear pequeñas guerrillas dispuestas a tomarse violentamente el poder, ni matar a cada rico que se encuentre. Son métodos que nos trajeron más perversión y violencia.

Hitler desató la más brutal persecución violenta contra sus opositores cuando incendió el Reichstag y acusó injustamente a un comunista para quedarse con todo el poder. Bush inició una era de violencia luego que sospechosamente antiguos aliados de su padre tumbaran las torres gemelas. Uribe sospechosamente llegó al poder luego de sufrir un frustrado atentado en Barranquilla, y lo primero que hizo como Presidente fue perseguir a dirigentes populares en Colombia con el pretexto de combatir a terroristas de las Farc. La violencia, si bien es la partera de la historia, no es el medio para construir una sociedad de equidad.

¿Cuál será nuestro futuro?

El internet y la globalización son armas de doble filo del imperio y de las sociedades cerradas. Wikileaks puso de rodillas a la diplomacia norteamericana. Pero el imperio contraatacó a través de estrategias comunicativas globalizantes con la ayuda de sus aliados del mundo. ¿Qué ha hecho el movimiento internacional de izquierda para utilizar la información de wikileads que pone al descubierto los objetivos oscuros del imperio? Wikileads filtra la información de la iniquidad del imperio pero el manejo de la misma depende de los grandes medios de comunicación del mundo.

En este aspecto reside la debilidad de los que propendemos por un mundo mejor. No hemos entendido que es posible construirlo con el manejo de la palabra y del conocimiento. La palabra nos hará libres, dijo Jesús a sus discípulos. Cuando la palabra y el conocimiento sean de las mayorías del mundo, el futuro será nuestro.

A pesar de vivir en una sociedad dominada por el capitalismo, y del peor capitalismo, uno se labra su propio futuro. Todos los días uno hace todo lo posible por construir el futuro, un nuevo día de amor, convivencia pacífica y de bienestar. Pero, desafortunadamente, somos muy pocos los que manifestamos y hacemos por construir ese nuevo día.

La dirigencia de izquierda se ha envejecido. Sus lazos atávicos la mantienen en el pasado tenebroso del sectarismo y de organizaciones y sociedades cerradas. No ha sido capaz de captar el malestar de las nuevas generaciones que están ligadas al desarrollo de la tecnología y de los nuevos contenidos que el mundo de las comunicaciones propone.

La deslegitimización del capitalismo es un paso fundamental para construir los cimientos de una nueva sociedad donde los productores seamos dueños de lo producido. Esta deslegitimización solo se puede alcanzar si logramos dos hechos: el desarrollo máximo de las fuerzas productivas y el manejo de la información que conduzca a una movilización social hacia la transformación de las relaciones de producción y la desaparición de cualquier iniquidad.

La pérdida de hegemonía del imperio en América Latina es proporcional al ascenso de los gobiernos progresistas. Este ascenso debe abrir la posibilidad de impulsar el desarrollo de una información alternativa con medios alternativos de comunicación que sean apropiados por los sectores populares del mundo. Al mismo tiempo se debe estimular acciones productivas de autogestión que rompan con el paradigma de la propiedad privada individual o de la propiedad estatal centralizada.

Venezuela, Ecuador y Nicaragua deberían propender por ser sociedades abiertas, estimular la autogestión económica y desarrollar una política de comunicaciones capaz de transformar las mentalidades de la colectividad que demuestren la validez de que el futuro será mejor. Y será nuestro. Es decir, del ser humano común y corriente. Y será la verdadera Revolución de la Esperanza de una América Latina unida bajo el imperio de los afectos y de la equidad.

Sin embargo, aún cuando existan muchos gobiernos progresistas en América Latina o en el denominado tercer mundo, nunca será posible superar el estado de cosas mundial si las naciones más poderosas del mundo no democratizan las relaciones de producción y la apropiación de lo producido. La cadena se puede romper por el eslabón más débil pero es insostenible. La Rusia zarista y la Cuba de Batista son ejemplos elocuentes de revoluciones políticas y sociales modernas, pero todas ellas han devenido en crisis de la escasez que finalmente terminan deteriorando las condiciones de vida del pueblo y la supresión de las libertades individuales.

Dentro de este orden de idea, cabe hacernos esta pregunta: ¿Es válido el socialismo aislado por un capitalismo globalizado? ¿Puede existir el socialismo en un solo país? La historia nos demuestra que no. Los intentos que se han hecho hasta ahora no han dejado de ser una caricatura, una distorsión del socialismo. El socialismo –como sistema económico y político donde impera la democracia popular y las libertades individuales- solo es posible si hay un período de transición democrática que desplace a las grandes corporaciones económicas y financieras en los países de alto desarrollo material y tecnológico. Es decir, cuando los productores asuman el control de lo producido, y éste no tenga la autonomía que deviene en tiranía del mercado.

Ese debe ser el gran reto de los desposeídos, hombres y mujeres de buena voluntad del mundo. Es convertir la esperanza activa, el buen deseo, la buena voluntad, la fe, en una esperanza activa, una lucha constante por ese cambio, por la humanización de la sociedad. Esto se conoce como la revolución de la esperanza.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.