La rebelión de Maturana

Por Edison Lucio Torres
¡No le peguen más a la negra! Ya me cansé que le sigan pegando a Mercedes Maturana Esquivia. Y no es que la estén castigando con el cepo o el látigo de huevas de toro como lo hicieron con sus ancestros en plaza pública o en el patio de las haciendas de los negreros colonialistas.
No, a la negra Mercedes la están flagelando (¡linchando públicamente!) con el látigo de la ignominia de la discriminación. La quieren hacer aparecer como “oportunista”, “de pocos modales”, “champetúa” y otros epítetos. Algunos se atreven a gritarle la lapidaria frase que todavía se pronuncia en el Caribe y en esta fría Bogotá: “negra tenía que ser”.
Pero esa no es la verdad.  A la acaldesa de la calle el Partido Verde, su partido, la trató como una perra en misa. Primero le mamó gallo para darle el aval cuando expresó su legítima aspiración a la alcaldía de Cartagena. Y en una forma oportunista, su partido llega arrodillado al candidato que encabeza las encuestas, Dionisio Vélez. Después la menoscabaron relegándola de las instancias de decisión. El partido verde fue desleal con Mercedes, y no lo contrario.
¿Qué hizo Mercedes? Se defendió como gata negra, pero no me la confundan con la de Magangué. En su desesperación, cometió un error: aceptar el aval del MIO. Un partido propiedad intelectual de un “negro malo”, condenado a prisión. Pero nuestra negra no tiene que ver con Luis Carlos Martínez Sinisterra. Ni tampoco con los amigos que tienen en Cartagena, pues ellos apoyan con su dinero malhabido otra candidatura. A Mercedes solo le dieron el aval, pero no es militante del MIO, cuya mayoría son afrodescendientes.
La militancia de Mercedes en el Verde no puede ser cuestionada. Ella solo recibió un aval que su partido le negó. Si tenemos que cuestionar a alguien es a la dirección del Verde. La jurisprudencia dominante en el Consejo Nacional Electoral-CNE señala que a falta absoluta de un senador, debe ser remplazado por quien sigue en la lista. No nos pueden sorprender con tesis peregrinas. Mercedes será senadora, ¡duela a quien le duela! Cartagena, Bolívar y el Caribe la necesitan ahora que Piedad Zucardi y Javier Cáceres están en las cárceles.
  
La negra Mercedes es una mujer de hacha y machete. Echá palante. Habla fuerte. No se refina. Ella no es de club ni de coctel. Es frentera, champetúa como somos en el Caribe. Pero eso sí, está más preparada que un yogurt. No es corrupta ni está al servicio de un amo blanco. No tiene jáquima ni camina como caballo cochero. No tiene grilletes mentales que son más ignominiosos que los que usaron contra sus bisabuelos de Cartagena. Mi hijo Camilo, admirador de Malcom X, me hizo recordar que en Colombia necesitamos negros y negras sin amo. Mercedes no está domesticada. Es una negra libre.
editormoreno@hotmail.com

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.