ORDOÑEZ, PETRIFICÓ LA DEMOCRACIA

Por Edison Lucio Torres*
voxpopulinoticiasya@gmail.com

 

El golpe de Estado del Gran Disciplinador Alejandro Ordoñez contra el alcalde Petro fue desproporcional e irracional. Fue la estocada final de un plan (¿complot?) preconcebido para derrocar un gobierno verdaderamente de izquierda.
La calificación de los hechos como  falta gravísima a título de dolo, que dio lugar a una destitución fulminante y a una inhabilidad de 15 años,  viola el debido proceso y el principio de legalidad del gobernante.
Sin duda, una acción de tutela bien sustentada o una demanda ante lo contencioso podría echar atrás semejante adefesio contra la democracia, sin que se discuta la facultad del procurador, que si la tiene.
¿Qué tipos disciplinarios sancionó el Gran Disciplinador? En el comunicado de 5 puntos de la Procuraduría General señala que debido a la “absoluta incapacidad del Distrito en la prestación del servicio público de aseo, llevó a que este organismo de control le imputara tres faltas disciplinarias gravísimas relacionadas con la implementación del nuevo esquema de prestación del servicio de aseo…” Los cargos fueron cambio de modelo, utilizar volquetas para la recolección y asignarle la prestación del servicio a entidades públicas.
En los procesos disciplinarios contra servidores estatales se juzga su comportamiento frente a normas administrativas de carácter ético destinadas a proteger la eficiencia, eficacia y moralidad de la administración pública. Ninguna de las tres faltas que señala la Procuraduría es objetivamente gravísima, si la miramos a la luz del Estado Social de Derecho. El principio de legalidad ampara las políticas de Petro cuando determinó adjudicarle la prestación del servicio a la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, según su Plan de Desarrollo Bogotá Humana. De acuerdo al artículo 365 de la Constitución, “los servicios públicos pueden prestarlo el Estado en forma directa, la comunidad organizada o el sector privado.”
Que la administración fue negligente frente a la eventualidad de no contar oportunamente con el parque automotor, si. Pero el Gran Disciplinador no tuvo ojos para darse cuenta del ¡sabotaje económico! de las empresas de aseo particulares que dejaron los residuos sólidos en las calles mucho antes de la hora cero señalada por la alcaldía. ¿Existe investigación alguna? No. Ni tendrá ojos porque en su ideología no cabe un modelo público sino privado. Como no le cupo el menor escrúpulo para pedir la absolución de sus amigos y socios de la parapolítica como Javier Cáceres y Piedad Zucardi, por ejemplo.
El Gran Disciplinador pasará a la historia por haber sido el verdugo de Petro, su rival político ulterior, pero también por haber dejado petrificada a la democracia colombiana.

*Periodista y Docente de DDHH
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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.