“BAZURTO” Y LA CONTRACULTURA

Por Edison Lucio Torres*
Llueve toda clase de centellas contra la serie  “Bazurto”. Me aparto de ellas. La producción y realización son buenas, pone como protagonista a lo marginal, al pueblo empobrecido y discriminado con sus miserias. Un pueblo oprimido por una sociedad clasista, negrera y arribista, que ahora sale lanza en ristre como reflejo de su propia hipocresía.
Descubre que allende a las murallas no solo hay miserias y violencia sino también talento, creatividad y amor… mucho amor. Que una familia disfuncional, liderada por la madre cabeza de hogar, trata de salir adelante pese al medio que la rodea y la condena a la miseria misma. Que la ternura adorna la hermosura y la inocencia de Flora, una chica engañada y manipulada por su padrino que aparenta ser su protector y salvador.
He sido un crítico de los productos de Caracol y RCN donde las víctimas son degradadas y  los victimarios  son sus protagonistas. “Bazurto” reivindica la dignidad del pueblo marginado, vapuleado y lacerado, pero también su crudeza. Igualmente retrata a los chicos de bien de la higt class, los que disfrutan la discoteca, los pases de cocaína y las pastillas sintéticas. Descubre la podredumbre de los empresarios de fachada y las apetencias de los inversionistas extranjeros.
Me gusta su formato. Dinámico. Dúctil e inesperado. Pero  lo que más me gusta es que le da un papel protagónico a la champeta, la cual ha sido degradada por sus propios productores con el afán de comercializarla en el bajo mundo. A esta sociedad hipócrita, que padece el síndrome del cangrejo, le duele enormemente que la champeta sea reivindicada. Este género musical de la contracultura criolla es un grito de resistencia desde abajo, desde las barriadas arrinconadas en los cordones de miseria. La champeta es la rebelión contra la opulencia extranjera y los burgueses criollos abyectos que usan la ciudad para sus festivales refinados, de etiquetas y glamur.
“Bazurto” nos dice que Cartagena no solo es playa, historia, cultura de monumentos. También nos dice que hay otro mundo donde se entremezclan las putas con los mafiosos, la higt class con la mafia. Y hay un tercer mundo inexplorado, donde los jóvenes hacen todo lo posible por vivir gracias a la música, al baile y al vacile, en un entorno de muerte y miseria. ¿Cuál es el futuro de una joven como Flora que se pasea inocentemente entre la opulencia de un rico extranjero, las comodidades de un nuevo rico mafioso (su padrino) y la miseria y carencias de su hogar en un tugurio dominado por un capo?
Pregúntele a cualquier chica hermosa, bailadora de champeta, de Olaya, Loma Fresca, Nariño o Nelson Mandela lo que tiene que hacer para mantener su dignidad frente a los lascivos turistas que llegan a buscar sexo en las miserias de nuestra ciudad.

 voxpopulinoticiasya@gmail.com
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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.