¿NOS VAMOS AL INFIERNO CON GABO?

Por Edison Lucio Torres

Estamos en el infierno. Más de 200 años matándonos entre nosotros, después que los chapetones nos comenzaron a exterminar en la Conquista Española. Es una condena infernal que no debemos soportar. Gabo vivió el infierno de la persecución como muchos la estamos viviendo solo por pensar distinto al Sistema.

Antes que llegaran los españoles con su espada y gonorrea, América era un pueblo que cantaba y bailaba. ¡Era un pueblo feliz! Ellos nos trajeron sus banderas y sus intrigas, sus chismes, sus envidias y esa avidez por el oro que la gente Caribe no entendía.

Gabo era un verdadero hombre Caribe. Su pensamiento político era de avanzada, su arte también. Su mente no era hueca y se resistía a ser absorbido por la ideología dominante. Podía ser amigo del tirano, del demócrata o del hipócrita. No pensaba en lo material sino en lo inmaterial. Su verdadero amor era el cine, lo visual, la imagen. La Escuela de San Antonio de los Baños es una prueba de ello. El periodismo era una forma de sobrevivir para escribir sus obras, pero también para estar actualizado e impactar a la gente común con su pensamiento.

Gabo es contracultura. Gabo es antisistema. A Gabo le fascinaba el poder político pero no para untarse sino para desmitificarlo, desentrañarlo, develarlo y quitarle la máscara. El otoño del patriarca, es quizás su obra más compleja e importante que ridiculiza las dictaduras infernales impuestas por los Estados Unidos, haciendo de nuestras naciones unas verdaderas republiquetas, y, las democracias post dictadura, un canto a la hipocresía.

Y sin embargo, la nostalgia de una segunda oportunidad no era exclusiva de Aureliano Buendía sino también de todos los dictadores depuestos en América latina. También de otros dictadorcillos que, como Uribe, cambian la constitución para perpetuarse en el poder con el solo propósito de acabar su tarea inconclusa: matar a las FARC y a sus simpatizantes.

En El otoño del patriarca, Gabo retrató la nostalgia de los dictadores así:

“En diciembre, cuando el mundo del Caribe se volvía de vidrio, subía en el carricoche por las cornisas de rocas hasta la casa encaramada en la cumbre de los arrecifes y se pasaba la tarde jugando dominó con los antiguos dictadores de otros países del continente, los padres destronados de otras patrias a quienes él había concedido el asilo a lo largo de muchos años y que ahora envejecían en la penumbra de su misericordia soñando con el barco quimérico de la segunda oportunidad en las sillas de las terrazas, (…)”. 

El arte de Gabo es revolucionario sin ser panfletario. El arte de Gabo es una puya al corazón del poder, es un puño molido al pensamiento dominante, retrógrado y reaccionario. Es normal que María Fernanda Cabal reaccionara como lo hizo, lo demás es el discreto encanto de la hipocresía de una oligarquía decrépita, decadente y peligrosa. Se ve que es una mujer viceral y sincera. La prefiero así al hipócrita comunicado de su jefe ideológico Álvaro Uribe Vélez o a las tímidas palabras del candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, que enmascaran su praxis, coincidente con la Cabal. O a las palabras del presidente Juan Manuel Santos. O a las suaves frases de la ideóloga falangista traída a nuestro país por las corporaciones españolas como perro de presa para que defiendan sus intereses, la columnista Salud Hernández-Mora. Manifiéstense como son. ¡Sepulcros blanqueados!

Los que seguimos el ejemplo de Gabo, no queremos el puñal debajo del poncho, que cuando nos abrazan para darnos el pésame, nos lo entierran directo al corazón, al tiempo que lanzan frases lindas, frases vanas, sabiendo que nos están mandando al mismísimo infierno.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.