CARTA DE LUCIO AL PRESIDENTE

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(Esta es una carta abierta que Lucio* le escribió al presidente Juan Manuel Santos antes de su segunda posesión).

Excelentísimo presidente Santos:
Soy un periodista victimizado por denunciar el paramilitarismo, la parapolítica y a los actores de la guerra. He sido acosado, amenazado, desplazado, acusado, condenado y ¡absuelto!
Por primera vez, señor Presidente, voté y le hicimos campaña a un candidato de las oligarquías el pasado 15 de junio. Y ese candidato fue Usted. ¿Sabe por qué lo hicimos? ¡Porque queremos que esta puta guerra se acabe de una vez por toda y empecemos a construir la paz democrática,que haya democracia política y económica!

Presidente, usted se va a montar este 7 de agosto libre de las ataduras de su otrora aliado que nos dejó la herencia maldita del odio, la persecución a sus contradictores políticos y una política económica antidemocrática que solo benefició a los oligarcas de viejo y nuevo cuño, y a las mafias.  Fueron ocho (8) años de vuelta al pasado con discursos incendiarios como en las viejas épocas del laureanismo y de los debates sobre las repúblicas independientes de Marquetalia y Guayabero. Ocho años de guerra intensa que fueron posibles por el antecedente de la ineptitud de un presidente conservador que improvisó unos diálogos de paz secuestrados por una promesa electoral.
El pueblo le dio un mandato para que fuera el presidente de la paz y no de la guerra. Como la paz es un proceso y no un hecho mágico, antes de alcanzarla hay que cambiar casi todo para la construcción una nación democrática. Una cosa son los diálogos para terminar la guerra y otra la paz. Como el gobierno decidió dialogar bajo fuego, no nos debe extrañar los hechos de guerra que los medios de comunicación magnifican. Si nuestras fuerzas militares –en atención a nuestra constitución y leyes- atacan a la guerrilla, ésta no está mocha, contraataca. ¡Es la dinámica de la guerra! Apuremos el paso de los diálogos para terminar la guerra.

Pero usted tiene que dejar de temblar frente a la otra oligarquía que acecha como buitre después de la cruenta batalla. Tengo miedo que Usted tiemble ante los gritos del pequeño Patrón y del baculazo del Procurador. Tengo miedo,  mucho miedo, que Usted siga entre dos tintas que no se sabe si es santista o uribista, como en los cuatro años que terminan este 7 de agosto. Tengo miedo, mucho miedo, que lo secuestre su pasado político, y decida irse por el medio, como siempre lo han hecho todos los gobiernos en estos últimos 200 años que se reparten el poder simétrica o asimetricamente.
Tengo miedo, mucho miedo,  que Usted haga de la paz una promesa de cumbiambero en pleno carnaval barranquillero. Necesitamos un presidente hacedor de promesas y no un promesero. La guerra no se acaba con ultimátum, tampoco con gritos, señor Presidente. ¡Eso es atizar el fuego! No le haga caso a los medios de comunicación ni a los asesores que le indican que debe ser más “viril” y brabucón como pretende ser su Ministro de la Defensa. ¡Son señales equivocas! ¡Son señales de debilidad!
El tiempo de los brabucones se acabó. Ahora es el tiempo de los mansos!
Ya sabemos que Usted es un guerrero y, por ende, ordenó la muerte de jefes de las FARC, como Cano o de Ríos, y que en sus manos estalló la bomba de los falsos positivos. Si hay muertos por la guerra ahora, ¿cuántos muertos habría si se prolonga 4 o 50 años más? ¡Sea firme con la paz! El pueblo debe saber que la única salida de la guerra es el diálogo. La virtud de los guerreros es entender en qué momento deben parar la guerra con dignidad y no esperar que se degrade más, que se deshumanice. Los comandantes de la las FARC y el ELN, deben entender que seguir con las armas es un camino inviable, ahistórico y de perdición.
Tal vez mis amigos –hombres y mujeres- me dirán que soy un iluso para exigirle -como elector que soy suyo- que cumpla su promesa de acabar la guerra, sin titubeo, sin doble moral, con firmeza y convicción. Esta fue la razón por la cual millones de personas de izquierda y del Caribe votamos por Usted, Presidente!
Si  los ministerios e instituciones del sector social quedan en manos de los partidos que montaron en la presidencia del congreso a José David Name –un apellido que nos avergüenza en el Caribe- y negaron que se hiciera el debate sobre el paramilitarismo, entonces, Usted incumpliría, porque la paz no se hace montando a los representantes de la vieja política en los ministerios y en las instituciones que deben jugar un papel fundamental en el posconflicto.
Mi voz de víctima representa el sentir de más de 6 millones de colombianos que sufrimos en estos últimos 29 años los embates de una guerra degradada y alienante. Siga adelante! como los caballos cocheros, Presidente, siga adelante para terminar la guerra y comenzar a reconstruir el país por una paz democrática!
Cordialmente,
LUCIO TORRES
Cartagena de Indias

(Nota: Edison Lucio Torres, director de Vox Populi, y exprecandidato presidencial (2009) del Polo)
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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.