VÍCTIMAS QUE NO SABEN QUE SON VICTIMAS

Hay víctimas del conflicto que no saben que lo son. Liliana del Carmen, es una de ellas, como también Dairo Navarro.
Liliana nació en Magangué un 22 de julio de 1984. A los 14 años se fue con su mamá Ana María Montes al municipio de Achí, y se asentó en el barrio La Playa. Aquí fueron alojadas por el hermano de su mamá, Antonio Montes García, quien vivía de la agricultura y del comercio.
En ese año, 1998, Liliana se conoció con Rodrigo Chamorro Pineda, mucho mayor que ella. Se la llevó a vivir a la vereda La Candelaria del corregimiento de Buenavista de Achí. Rodrigo se fue a sembrar 5 hectáreas de maíz, arroz y millo en Las Vegas.  Cuando se aproximaba el tiempo de la cosecha, cierto día de junio, un grupo armado incendió el rancho y las 5 hectáreas de siembra, y a Rodrigo se lo llevaron con paradero desconocido. Hasta hoy, se encuentra desaparecido sin que las autoridades hayan informado oficialmente su suerte.
Al día siguiente de la desaparición de su marido -al parecer, asesinado y enterrado en una fosa común-  tres individuos armados llegaron a su rancho en La Candelaria, Buenavista de Achí.
__ Tu eres la mujer de Rodrigo –Uno de ellos le preguntó. Ella respondió que sí.
__ Entonces le damos 24 horas para que se vaya o si no le va a ocurrir lo mismo que a su marido.

Al día siguiente, Liliana se fue para el casco urbano de Achí en el barrio La Playa donde vivía su tío. Duró exactamente dos días hasta cuando le comentó la situación a una señora vecina de su tío. Ella le recomendó que lo mejor es que se devolviera para Magangué. Fue así que contactó al yoncista Juan Cuello, quien la transportó al puerto de Magangué un domingo. Liliana tenía tres meses de embarazo, y regresó a su ciudad natal con las manos vacías. Dejó sus cosas en La Candelaria. Su papá se hizo cargo de los gastos del parto y del niño.
Pero en 2001 se fue escondida nuevamente para Achí, y su pequeño – que hoy tiene 14 años-se lo dejó a los abuelos. No le dijo nada a su papá ni a su abuela. Estando allá, llegaron los mismos sujetos que ella alcanzó a identificar porque uno de ellos tenía tatuada una águila en el brazo. “Tu cara me es conocida”, le dijo el sujeto del tatuaje. Y después le dijo: “Tú eres la misma que vivía allá en La Candelaria. No quiero que tú estés aquí. Así que se me regresa, o si no, buscaremos la forma de que no estés aquí”. Cuando llegó el domingo, Liliana se regresó nuevamente a Magangué con Juan Puello, el yoncista.
En el año 2006, Liliana nuevamente se fue para Achí. Allí se enamoró de Elkin Quiñones Santana con quien tuvo un hijo nacido en 2007. Ese año sacó su cédula de ciudadanía que la necesitaba para ser atendida en el parto.
En el año 2010, cuando pensaba que ya podía vivir en paz en Achí con su nuevo marido, se presentaron tres individuos que la identificaron como la mujer de Rodrigo Chamorro Pineda, el primer marido que tuvo y que fue desaparecido en Las Vegas, acusado de ser colaborador de las fuerzas militares. La advertencia de ahora fue más fuerte. Le dijeron que si no se iba, la cogían contra Elkin Quiñones y su hijo.
Un domingo del mes de noviembre de 2010, Liliana del Carmen, se regresó a Magangué. Mientras la población vivía sus fiestas novembrinas, Liliana vivía por dentro su propio infierno.
Hoy, 4 años después, Liliana vive con Edwin García Bravo con quien tiene dos hijos y le dio el apellido a  Juan José (nombre cambiado), su hijo mayor de 14 años, hijo biológico del primer marido que tuvo, Rodrigo Chamorro, desaparecido por los grupos armados en 1998. Juan José presenta una situación de alto riesgo: está en poder de una banda de microtráfico del barrio Maracaná que lo tiene como mula para vender drogas al menudeo.
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La situación de Dairo Navarro Romero, en cambio, no ha sido tan dramática como la de Liliana, porque desde que salió de Achí, Bolivar, en 1998, no ha querido regresar a vivir en la vereda de Santodomingo, desde el día en que los grupos paramilitares se tomaron el pueblo y asesinaron a varias personas.
Dairo Navarro cuenta su historia.
“Soy nacido y criado en el corregimiento Santo Domingo en la Finca Las delicias, propiedad de mi abuelo (QPD) donde vivíamos toda la familia Navarro, incluyendo mi padre José Joaquín Navarro Romero. Vivíamos de la agricultura y de la pequeña ganadería.
En la zona hacían presencia guerrilla del ELN, ERP y las FARC, que ejercían un control político, social y económico y reclutaban forzosamente a menores de edad para sus proyectos guerrilleros, por lo cual mi abuelo, Saturnino Navarro, me mandó a Magangué a estudiar en enero de 1995. Pero debido a que no me adapté en Magangué, en enero de 1996 me regresé a Santo Domingo, Tiquisio, con mi compañera Tatiana García, que conocí y me enamoré en Magangué.
En Santo Domingo vivía con Tatiana Garcia Casadiego, pero en el municipio sucedieron varios hechos de violencia entre guerrilla y paramilitares que nos obligó desplazarnos forzosamente a Magangué. El hecho que nos hace regresar a Magangué sucedió en la Semana Santa de 1998: Varios centenares de paracos entraron al municipio y se lo tomaron. No dejaban entrar ni salir a nadie. Así duramos 8 días y 8 noches confinados en nuestra finca hasta el punto que los alimentos escaseaban. Mataron a cuatro personas que enterraron en un platanal de mafufos, torturaron al inspector del pueblo, José Torres, quien padece de una discapacidad, le partieron la prótesis de palo y con el mismo lo golpearon y lo torturaron. Y a todos los habitantes acusados de ser auxiliadores de la guerrilla nos dijeron que si no salíamos una vez ellos se fueran, regresarían como lo habían anunciado hace un año, y matarían a todos. A los 8 días llegó la Cruz Roja y nos pudo evacuar, y nos trajeron alimentos y nos dieron los primeros auxilios. A raíz de estas amenazas de muerte de los paracos nos fuimos para el pueblo y de allí nos regresamos a Magangué, municipio donde resido y trabajo como albañil hasta hoy”.
Liliana como Dairo no han declarado ante el Ministerio Público. Ellos no saben que son víctimas del conflicto armado, y han estado por fuera de cualquier ayuda humanitaria.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.