CESE BILATERAL DEL FUEGO YA!

¿Qué nos ha dejado la guerra? Tenemos una conclusión dolorosa: estos 50 años años de confrontación armada nos ha dejado más de 300 mil muertos y cerca de 7 millones de víctimas.
Los que pregonan una salida militar al conflicto armado tuvieron la oportunidad de acabarla intensificando más la guerra durante los ocho años de gobierno de Uribe y dos años de Santos. Anunciaron que la culebra se mata por la cabeza. Ni acabaron la guerra ni mataron la culebra. Por muchos cabecillas que maten, la guerrilla no se va a acabar en poco tiempo.
Dialogar bajo fuego no es una lógica de paz sino de guerra. Juan Manuel Santos dirige los diálogos de La Habana bajo el principio de conversar bajo fuego. Sus estrategas, orientados por los estrategas militares gringos, señalan que las FARC se han fortalecido en los ceses bilaterales del fuego. Un concepto que no tiene asidero científico, que no ha sido demostrado. Los grupos beligerantes cuando entran en acción militar precisan de mayor acumulación de fuerza para enfrentar los retos de la guerra. Antes de El Caguán, las FARC habían reunido un cúmulo militar para acciones militares contundentes que solo se dan en la guerra en movimiento, como el caso de Patascoy o Mitú. Fueron asaltos militares cuantitativa y cualitativamente superiores en el arte de la guerra. Las principales tomas guerrilleras, antes del diálogo de El Caguán, no las hicieron a pueblitos apartados. No. El objetivo fueron bases militares de soldados profesionales y de policías adiestrados en zona de orden público, muchos de los cuales terminaron muertos o secuestrados.
Más bien, El Caguán sirvió para que la guerrilla se aburguesara por su inmovilidad, por los placeres de la quietud y por la inactividad militar. Su disciplina se relajó y sus fuerzas se dispersaron, y aún cuando reclutaron más niños para la guerra, su debilidad cualitativa fue diciente. Esto permitió que las fuerzas militares colombianas le pudiesen dar duros golpes militares y mataran a sus principales jefes. Pero también El Caguán fue una derrota política para las FARC, ya que posteriormente se redujo su acción política, la cual se replegó a sus zonas de retaguardia.
Por tanto, considerar que un cese al fuego fortalece a la guerrilla es una falacia de los enemigos de los diálogos y de la paz, y un argumento pueril de Santos porque no tiene una sustentación científica para un investigador social. Me ha extrañado mucho la posición de nuestra amiga CLAUDIA LÓPEZ de respaldar la decisión ambivalente de Santos de suspender los diálogos de La Habana por el supuesto secuestro del general Rubén Darío Alzate. 

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Un cese al fuego, que incluya al ELN, implica plantearse unas condiciones de tiempo, lugar y modo en concordancia con los diálogos de La Habana. Un cese al fuego bilateral que no impida a las fuerzas militares colombianas cumplir con su misión constitucional de resguardar el territorio y la seguridad ciudadana. Esto no implicaría colocar en una misma balanza a las dos fuerzas enfrentadas. Implica determinar unas condiciones mínimas, realizables y posibles para que nuestras fuerzas armadas actúen sin  que sean maniatadas o amarradas para responderle a la Patria y a la ciudadanía.
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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.