DEDO ARRIBA

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Por Edison Lucio Torres
Director de Vox Populi
“Dedo Arriba” en Bocas de Ceniza.

Jairo Paba, era un locutor divertidísimo, de mucha audiencia y talento pero de poco cacumen. Fue un instrumento del mercantilismo que llevó a la radio barranquillera a su decadencia.
Cuando trabajé en la Organización Radial Olímpica, en mi época de estudiante universitario y bisoño en el periodismo, mis maestros de la radio eran Efraím Peñate Rodriguez, Fabio Poveda Márquez, Cheo Feliciano, Abel González Chávez, Juan Gossaín, Hugo Illera y Lao Herrera. Antes ya me habían invitado hacer radio los hermanos Beltrán Pupo en Emisoras Unidas.
Me inicié en el periodismo deportivo gracias a un amigo, Francisco Figueroa Turcios. Me llamó para que lo reemplazara siempre y cuando Fabio Poveda diera el visto bueno. Yo no sabía nada de deportes y menos de fútbol, pero era un excelente redactor de noticias. 
En la radio de cabina descollaba una pléyade de jóvenes que llegaban a los 30 años, entre los cuales estaba Jairo Paba Salcedo. Lo conocía porque armaban unas animadas tertulias con Luis Altamiranda, Ley Martin, Edgar Pérez  y Mike Char en la oficina del director de Radio Olímpica. Yo era un simple espectador, porque me parecía sus conversaciones insulsas y vacuas. Yo, un pelao de 20 años, que estaba preocupado por cosas más profundas de mi país para ponerme en discusiones pendejas de la farándula discográfica (¡Vaya, Caballero!) me parecía una perdedera de tiempo.
Jairo Paba en su época de Olímpica

Ellos eran expertos de la salsa de Nueva York y de la Antillana. Pero nunca promovieron a la más cercana, y a las manifestaciones artísticas de nuestra región. Olímpica solo programaba una que otra canción del Binomio de Oro o de algún grupo de salsa que querían promover. En época de Semana Santa podíamos escuchar las mejores piezas de la música clásica hasta cuando Olímpica irrumpió con una programación de salsa extranjera.
Nunca escuché en  Olímpica “El Mondongo”, un clásico de los Corraleros de Majagual. Es una descarga magistralmente interpretada con una descarga de timbales, solo de trompeta, solo de piano y un solo de acordeón. ¡Ni que Ray Barreto ni que Charlie Palmieri! Fue una gran enseñanza para los que hacían radio en la década de los 70 que irrumpieron con la salsa de Nueva York pero desconocían los ritmos producidos en el Caribe Colombiano.
Jasiro Paba en celebración familiar. (Cortesía) 

El estilo de Jairo Paba nunca me gustó. Lo consideraba un agente para adormecer más al barranquillero que solo pensaba en la diversión,  la verbena, el trago y los carnavales. Tenían talento pero no cacumen. Y montaron un estilo en la radio barranquillera que desdecía de aquella radio divertida pero formativa. Jairo Paba era divertido. Pero no sabía dónde estaba parado, lo cual reflejaba en la radio. Y así eran sus oyentes.

Ahora que el “dedo arriba” devino en “dedo abajo”, y cuando vivió un periplo difícil de su vida por el EPOC y otras enfermedades que lo llevaron a la inexorable muerte, rendimos tributo a la memoria del salserísimo Jairo Paba. Pero esto no es óbice para decir que su ejemplo de hacer radio no era lo que le convenía a la audiencia barranquillera. Ese tipo de radio sin cacumen que promovió Olímpica y luego toda la radio FM, está llamado a recoger. ¡Dedo arriba! ¡Viva Jairo Paba!   

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.