2015: La resurrección de Cáceres

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Por Edison Lucio Torres

Si el 2011 fue un año fatídico para Javier Cáceres Leal, el encumbrado presidente del congreso y pesado senador de Cambio Radical, este 2015 fue su año de resurrección política.

Cáceres exihibiendo su diploma al lado de sus seres querido: Estelita y Elvira Leal. su madre.

Cáceres exihibiendo su diploma al lado de sus seres queridos: Estelita, su hija, y Elvira Leal, su madre.

La gente sabe los problemas que tuve con el hoy exsenador Javier Cáceres Leal. Nunca me he alegrado del sufrimiento de mi prójimo.  La condena de 9 años de prisión proferida por la Corte Suprema de Justicia de Colombia no fue gratuita. Cáceres se labró su propio destino y fue dueño de los actos que lo llevó a la destrucción de su castillo de poder. Yo no hice nada contra él. Lo único que hice fue defenderme y demostrar que lo que dije en 2006, en mi calidad de periodista profesional, fue verdad.

Fui condenado injustamente (2011) por el delito de injuria, pero liberado en segunda instancia y la Corte Suprema de Justicia (2013) confirmó mi absolución. Lo contrario a Cáceres, sus acusaciones contra mi se convirtieron en un boomerang, y lo hallaron responsable de concierto para delinquir agravado. Si Cáceres me pidiera perdón por lo que me hizo, lo perdonaría ipso facto. El perdón debe estar enmarcado en el arrepentimiento y estar en paz con nuestro prójimo. Como periodista sufrí y sufrió mi familia con la persecución política desatada contra mí.

Cáceres ha resucitado, y me alegro por su familia. Primero consiguió su libertad condicional en 2014, y luego se dedicó a reconstruir su grupo político completamente maltrecho y hecho cenizas que no pudo levantar cabezas al sufrir un fuerte golpe con la derrota de su hija Luz Estela Cáceres quien pretendía una curul en el senado por el partido Conservador. Todavía se encontraba recluido en prisión. Apenas fue puesto en libertad por haber pagado las tres cuartas partes de la pena, se dedicó a llamar a sus amigos y convocarlos a reuniones.

En el mes julio promovió la figura de Estelita para la alcaldía. El partido conservador no le dio el aval porque ya estaba comprometido de antemano con Quinto Guerra, y era muy problemático conseguirlo con Cambio Radical, ya que debía haber renunciado un año antes de las toldas azules. Cuando vio que no era posible construir el proyecto de la candidatura a la alcaldía para su hija, su organización la puso al servicio de la campaña de Manolo Duque. En agosto de 2015 en un acto público Estelita y Manolo se dieron la mano y sellaron una alianza política.

No obstante, sobrevino un hecho que puso a jugar en forma estratégica la alianza con los Cáceres. La decisión de la Registraduría Nacional de no avalar la candidatura de Manolo. Fue un golpe profundo al mentón de Manolo, quien quedó inconsciente en la lona por varios días. ¿Quién podía resucitar a Manolo antes que terminara el conteo? Indudablemente todas las miradas giraron hacia Javier Cáceres. Primero se reunió con los candidatos a JAL y concejo, cuyas listas (excepto de la localidad 2) también fueron declaradas fuera de juego, y les dijo que iban hacer todo lo posible para que continuaran en la contienda.

En efecto, el exsenador tenía intacta la influencia en el poder judicial de lo contencioso y contaba con un aliado estratégico, el procurador Alejandro Ordoñez. Había que atacar el acto administrativo de la Registraduría vía tutela y obligarla a que se le reconociera cerca de 30 mil firmas que habían declarado nulas en el proceso de inscripción de su movimiento significativo de ciudadanos denominado “Primero la gente”. El cerebro de esta maniobra jurídica fue Adelina Covo, exmagistrada del Consejo Nacional Electoral (CNE), aliada sempiterna de Cáceres.

En efecto, la tutela la presentaron dos veces ante el Tribunal Administrativo de Bolívar hasta que cayó en un magistrado “amigo” que decretó la medida cautelar para mantener viva la candidatura de Manolo. Luego en el pronunciamiento de fondo obligó a la Registraduría considerar y resolver en 48 horas los recursos interpuestos por Manolo contra el acto administrativo que lo sacaba de la contienda electoral. El pronunciamiento de la Procuraduría fue clave al considerar que las firmas uniprocedentes no pueden ser anuladas, como en efecto finalmente lo retomó la Registraduría al validar 30 mil de las 39 mil firmas uniprocedentes (procesadas por una misma persona) presentadas por Manolo.

Con este hecho administrativo y jurídico que devino en hecho político no solo resucitó a Manolo, sino también al propio Cáceres. Hoy, podríamos decir que el 2016 será un año decisivo para el otrora todopoderoso senador que cayó del curubito en septiembre de 2011 cuando un grupo de la policía judicial lo capturó en su cubículo del Congreso para llevárselo a La Picota por orden de la Corte Suprema de Justicia, que finalmente lo condenó a 9 años de cárcel.

REVISTA JUSTICIAEfectivamente pagó tres años de cárcel, tiempo en el cual trabajó, estudió y se graduó. En 2014 salió libre, y hoy es uno de los que se encuentran detrás del poder de Manolo Duque. Probablemente Estelita Cáceres será la Secretaria General de la alcaldía, y desde la cual reconstruirían su poder local que se ha venido a menos desde la captura del senador. Hoy no tiene concejal ni diputado. El cuñado de Estelita, Wilson Toncel, se ahogó y lo derrotó Carlos Barrios, quien se quedó con la última curul de Cambio Radical en el concejo de Cartagena.

El 2015 resucitó Cáceres, y 2016 será un año decisivo para reconstruir su movimiento político, pero todo dependerá de lo que le suceda a Manolo. Algunos dicen que las batallas jurídicas serán sin cuartel, y le auguran un primer año problemático. José Julián Vasquez, el poder detrás del poder, lo sabe y deberá darle la participación debida al exsenador Cáceres o le podría suceder lo que le sucedió a Joaco Berrío en la gobernación de Bolívar en 2007.

Pero Javier Cáceres Leal, el otrora monaguillo y guía turístico de Cartagena de Indias, lo que desea es demostrar que es inocente y que la Corte Suprema de Justicia cometió una injusticia contra él. Cáceres quiere resucitar, y demostrar su inocencia sería la batalla que lo resucitaría política y socialmente. Me alegraría mucho que esto sucediera, siempre y cuando su capacidad la pusiese al servicio del pueblo al que perteneció y que lo traicionó cuando se puso al servicio del sistema corruptor que había dicho combatir.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.