Votar SÍ y después la Constituyente para que la PAZ se haga realidad

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El es una esperanza de paz

 

No quiero hacer autobombo, pero para que quede constancia histórica, en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco Claves para la Paz  digo lo siguiente en la página 384:

“Si los Timochenko y Gabino se desmovilizan, sin que la sociedad históricamente excluida se apropie del nuevo discurso y sin que se movilice para su materialización, regresaremos a la misma mierda anterior.”

No tengo que ser mago ni predigitador para “adivinar” que sin la voluntad del pueblo, la “nueva arquitectura de la paz” se vendría abajo como juego de naipes. Somos una sociedad carnerista, a la manera como Rodriguez Freile la definió en El Carnero, las élites dominantes construyen una gran brecha entre la letra de la ley y su espíritu, dandole una interpretación a su acomodo y a sus intereses mezquinos y clientelares. Por esta razón la ley colombiana no funciona, mucho menos la Constitución Nacional.

¿Qué hacer? En el libro digo lo siguiente:

“Debe convocarse un plebiscito que refrende los acuerdos de paz, y si el pueblo le da el sí, éste, a su vez, debe convocar una Asamblea Constituyente como un punto dentro del proceso y no como el único para construir los instrumentos de la paz basada en el constituyente primario. La dirigencia política dominante, incluso los dirigentes de la izquierda tradicional, deben dar un paso al lado. Esto es, deben ser revocados todos los cargos de elección popular: Presidencia, congreso, asambleas, concejos y gobernantes de departamentos, distritos y municipios.”

Solo así se puede concretar los acuerdos de La Habana. No hay otra forma. Se contempla crear alrededor de 20 nuevas leyes para su implementación, pero ello será una nueva frustración, porque el sistema clientelar es un dique para que se haga realidad. El hecho de que en la delegación presidencial haya una ausencia de costeños y de representantes de las regiones, es disiente que la filosofía de su implementación será carnerista, es decir, se interpretará según los intereses de los que esperan la mermelada de la paz distribuida por la élite cachaca.

Si el presidente Santos se leyó el libro ¿Adiós a la guerra? -espero que se lo haya leído- deberá estar pensando en el análisis que hago en el último capítulo de mi libro denominado “Cinco claves para la paz”:

“Así no solo surgiría una nueva institucionalidad sino también un nuevo liderazgo para construir la paz anhelada en estos 200 años de guerra fratricida y acabar con la maldición de la estirpe de los Buendía que no tuvieron una segunda oportunidad sobre la tierra.”

Señor presidente Santos y Señor Timoleón, la firma de los acuerdos de La Habana -este 26 de septiembre en Cartagena- es una esperanza de paz, como dice la canción que Vox Populi promueve, su refrendación del 2 de octubre de 2016 es un punto de partida para su implementación, pero la Constituyente será una oportunidad para que la sociedad en su conjunto construya una nueva ingeniería de la sociedad colombiana. ¿Los acuerdos con el ELN contemplarán esta posibilidad?

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.