La manipulación del odio y del temor, el secreto de la campaña del No

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Juan Carlos Vélez Uribe reveló la verdad del No

Luego que Uribe censurara a Juan Carlos Uribe por revelar la verdad de la campaña del No, renunció del Centro Democrático.

Luego que Uribe censurara a Juan Carlos Vélez Uribe por revelar la verdad de la campaña del No, renunció del Centro Democrático./Cortesía.

No es ningún rumor ni tampoco una presunción, los que diseñaron la campaña del No utilizaron los instintos más bajo del ser humano para manipularlo y convertirlo en un instrumento de sus deseos políticos con el fin de oponerse a un acuerdo de paz que abriría las puertas a la modernización de nuestro país y ayudaría a resolver el problema de la tierra que data desde hace casi 200 años. Juan Carlos Vélez Uribe, gerente de la campaña del No del Centro Democrático de Uribe, en declaraciones a larepublica.co, reconoció   sin tapujo y en forma cínica un hecho que trasciende el ámbito ético para ser un problema penal:

“Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia  era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada región utilizamos sus respectivos acentos.  En la Costa individualizamos  el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela.  Y aquí el No ganó sin pagar un peso.”

En el análisis anterior, escrito mucho antes de conocerse las explosivas declaraciones del gerente de campaña del No, la sociedad alienada y Santos en la encrucijada, dije:

Detrás de esa masa sin nombre, multiforme, sin brújulas, deseosas de protección, con miedo a cambiar, sobre todo con miedo a la otra mitad, una frase efectista llena de odio y de embuste, cala sobre un cerebro que solo necesita un poco de cizaña para que dé los resultados negativos esperados. La cizaña que nace al lado del trigo, lo envenena, lo contamina con su toxicidad. Ese 50,23%, víctima de mensajes tóxicos, nos contaminó y condenó a la sociedad colombiana a un estado de incertidumbre para provocar el caos político para reinar como lo hizo en 2002, cuando abruptamente se acabaron los diálogos con las FARC y se activó la guerra. ¡Qué paradoja! los protagonistas del No de hoy, fueron los mismos protagonistas de la guerra de 2002: Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.

Esa vieja táctica la conocemos desde que el fenómeno Uribe irrumpió en 2002 como “el salvador de Colombia”. Campañas políticas sin escrúpulos, cínicas y no tienen ningún empacho para utilizar cualquier medio para alcanzar sus objetivos. Los famosos atentados sufridos por el candidato Uribe lo catapultaron hasta ser elegido Presidente. Lo convirtieron en “un héroe y salvador supremo” de la amenaza de las FARC. La opinión pública no se preguntó si esos atentados fueron falsos o verdaderos. Pregunta que hasta ahora nadie se ha hecho, aunque el señor Vence Zabaleta estuviese preso y el director general del DAS de ese entonces haya sido autor intelectual de algunos de esos falsos positivos. ¿Por qué la sociedad y el Estado no se ha preguntado sobre eso? Sencillo, tenemos una sociedad que no está preparada para dar el salto a la modernidad y mucho menos a perdonar. Una sociedad fácilmente manipulable, que la llevan al matadero creyendo que la llevasen a la salvación. Es lo que denomino la alienación de la violencia, donde ésta asume un fenómeno sin control, autónomo, y que es capaz de engullirse a los mismos protagonistas políticos del país.

Las campañas que el uribismo ha realizado desde 2002 tienen algo en común: mentira, manipulación y dinero de las mafias. Para Juan Carlos Vélez Uribe, era difícil encontrar dinero bienhabido porque el No no vendía, y los grandes monopolios no querían abiertamente apoyar dicha campaña por los grandes intereses que tienen con el alto gobierno. ¿Por qué razón las firmas que él dice que patrocinaron el No, ahora dicen que no es cierto? ¿Por qué la Organización Ardila Llule -una organización que históricamente se ha opuesto a cualquier proceso de paz victorioso desde Belisario Betancur- desmintió públicamente al gerente uribista del No? ¿Por qué el propio Uribe lo desmiente también públicamente? Es parte del sainete de unas elecciones donde el pueblo no decide por la verdad sino por la sarta de mentiras que sus protagonistas le introducen a los electores para manipularlo y convencerlo de algo que realmente no es cierto.

En realidad lo que se ha visto es un fraude electoral de proporciones industriales. Fraude a una masa, especialmente de mujeres cristianas, que le creyeron a sus pastores que los acuerdos de La Habana iban a imponer una ideología de géneros para mariquear a sus hijos. Fraude a una clase media que creyó que le iban a descontar el 5% de sus pensiones en la reforma tributaria para el proceso de paz. Fraude a una masa de desposeídos que creyó que le iban a quitar los subsidios para dárselos a los guerrilleros. En fin, fue un fraude electoral que confirma que las elecciones no pasan de ser un sainete como entremés de una dolorosa realidad: seguimos como hace casi 200 años, el 5% de la sociedad nos domina, nos hace matar -como lo digo en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco claves para la paz- con un discurso ambivalente o la violencia alienante. Lo peor, es que milllones de humildes se dejan llevar cual si fuesen débiles corderos..

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.