Vientos de guerra soplan en la administración de Manolo Duque (I)

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– Podríamos asistir a una ilusión manolesca.

– Si no le pagan a Adelina Covo, a quien le debe la alcaldía, ¿cómo será con los demás?

Se agita el cañaveral en la administración de Manolo Duque.

Se agita el cañaveral en la administración de Manolo Duque.

Vientos de guerra soplan en la alcaldía de Cartagena de Indias. Manolo Duque, el burgomaestre, no le ha cumplido a sus principales aliados que le dieron vida cuando estaba “muerto” en la contienda electoral del 2015. Ni siquiera le ha pagado los honorarios a la abogada que le dio respiración boca a boca y lo sacó del más allá en el día más crítico de su candidatura.

El 18 de septiembre de 2015, José Julián García Vázquez, se le notaba muy ansioso, tal vez nervioso. En esos días una figura no se le despegaba. Era como una sombra, un otro Yo. Con esa figura se reunía a hurtadillas en una oficina del Centro Ejecutivo de la Avenida San Martín de Bocagrande. A esa oficina solo iban los duros de la campaña. A los otros los atendían, al principio, en una oficina del edificio Nautilus de Bocagrande. García Vásquez estaba nervioso, muy nervioso, a juzgar por las personas que lo trataron en las 24 horas después de que la Registraduría Nacional le había anulado la inscripción a su primo hermano, Manuel Vicente Duque Vásquez, porque solo le validó 35 mil firmas de las casi 160 mil que presentó en su inscripción. Le faltaban 15 mil.

Pero la situación la tenían complicada. Habían invertido varios miles de millones de pesos en la campaña. Una fuente, en aquella época, había dicho que alguien de la Registraduría recibió $2 mil millones de pesos de una campaña contraria para que Manolo perdiera por forfait, es decir, para que no le validaran su inscripción, ya que la mayoría de las firmas recogidas había sido elaborada por una sola persona. Remember: en las elecciones para la alcaldía de Cartagena estaba punteando Antonio Quinto Guerra. Le respiraba en la oreja Manolo Duque, según las encuestas.

El mes anterior había llegado a la campaña de Manolo Duque una precandidata que había ensayado una forma particular de realizar su campaña hacia a la alcaldía, Luz Estela Cáceres. Se unió a Manolo. ¿Qué pidió a cambio? Que le devolvieran lo que había gastado en su campaña, es decir $320 millones, y si se ganaba la alcaldía, gobernabilidad. Estelita, como le dice su padre, no recibió los $320 millones de la campaña de Manolo. Pero le dijeron que le iban a dar gobernabilidad. En efecto, Estela Cáceres es la Secretaria General de la alcaldía de Cartagena, cargo al cual se le recortó muchas de sus funciones, y hoy no tiene potestad siquiera para definir los contratos por Orden de Prestación de Servicio (OPS).

J.J. García y Antonio Díaz

En ese punto de incertidumbre de su campaña, José Julián García pidió la ayuda del padre de Estela, el expresidente del senado, Javier Cáceres Leal, quien acababa de salir libre después de pagar una condena de 9 años por la parapolítica. ¿En quién pensó Cáceres para salvar la candidatura de Manolo? Por supuesto, en su amiga la exmagistrada del Consejo Nacional Electoral, destacada abogada y conocedora del derecho electoral y administrativo, Adelina Covo, autora del libro “El chocorazo”.

Adelina Covo, cuando lanzó su libro "Chocorazo". La abogada que espera sus honorarios. Creyó que había ganado con la victoria de Manolo Duque.

Adelina Covo, cuando lanzó su libro “Chocorazo”. La abogada que espera sus honorarios. Creyó que había ganado con la victoria de Manolo Duque. ¿Inocentada política? No. Lo hizo porque se lo pidió su amigo, el exsenador Cáceres./Cortesía.

Ese día, 18 de septiembre, se sentaron a almorzar en un restaurante de Bogotá, Javier Cáceres, José Julián García Vásquez y Edwin Carreazo. Este último es un cartagenero que se ha granjeado la simpatía de muchos senadores. Su fama y relaciones aumentaron cuando fue auxiliar de pagaduría en el senado. Es una especie de Miguelito Cruz (personaje famoso de la política local de Cartagena) de alto perfil con quien un periodista le gustaría hablar para enterarse de los chismes de la política. Allí fue convocada Adelina Covo, quien decidió atender el caso de Manolo Duque. A la cofradía de José Julián García se unió su sombra, Antonio Díaz, contador de profesión, empresario de la construcción, el eslabón perdido que unió la campaña de Manolo con sus principales financistas procedentes de Valledupar. Antonio Diaz, si bien no tiene el bagaje político de JJ García, cuenta probablemente con el respaldo de los duros y lo refleja con sus decisiones.

En esos momentos de limbo en el que se encontraba la campaña de Manolo, el pago de honorarios no sería el problema. Antonio Díaz podía extenderle un papel en blanco a Adelina para que ella anotara la cifra que quisiera y le prometería que se la pagaba siempre y cuando su gestión jurídica fuera un éxito. ¿De cuánto pudo ser la cifra? ¿Dos mil o tres mil millones? No tengo información cuánto pudo cobrar Adelina Covo y cuánto le decidieron pagar, pero la cifra lleva 9 ceros a la derecha. La propuesta debió ser jugosa para que una profesional de los quilates de la Covo se le midiera a una tarea muy difícil, como es darle vida a una campaña muerta. Adelina Covo no quiere hablar del asunto cuando uno le pregunta.  Una fuente muy cercana a la exmagistrada me dijo que ella está segura que JJ García y Antonio Diaz le pagarán con creces y sin tanta parla. Lo peor es que un cliente le haga conejo a su abogado. Éste, como conoce sus debilidades, sabrá cómo cobrarle. Así como se hacen las cosas, así se deshacen.

¿Cuál fue la estrategia jurídica de Adelina Covo?

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Manolo Duque le debe la alcaldía a Adelina Covo, su influencia en el poder político nacional, le permitió realizar un litigio que terminó con el triunfo. Le quieren hacer conejo.

La estrategia jurídica de Adelina Covo fue exitosa. Nadie lo duda. Su relación con el poder es un plus de garantía para sus clientes. El año pasado, Adelina podía ir al despacho del procurador de la época, Alejandro Ordoñez, cuántas veces quisiera. De entrada, la Covo logró que en la admisión de tutela, el Tribunal Administrativo de Bolívar emitiera la medida provisional para que el Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez y la Registradora Especial de Cartagena de Indias, Patricia Jiménez, se abstuvieran de revocar la inscripción de Manuel Vicente Duque a la Alcaldía y les ordenó rendir un informe sobre las apelaciones presentadas por el aspirante.

Justamente fue la Procuraduría el principal puntal de la estrategia de la Covo. María Eugenia Carreño, procuradora delegada, aceptó la tesis de la defensa y le solicitó al Tribunal Administrativo de Bolívar que se le respetara el derecho al reconteo de firmas. Carreño también ofició a la Registraduría para que se tuviera en cuenta las firmas uniprocedentes, esto es, elaboradas por una misma persona. El tribunal emitió un fallo ambiguo que dio a interpretaciones contrarias, incluso, varios periodistas no lo interpretaron adecuadamente. De esta ambigüedad, se valió la defensa para exigir el reconteo y la validez de las firmas uniprocedentes. En efecto, así lo aceptó la Registraduría de Carlos Ariel Sánchez, y fue considerado un triunfo de Ordoñez, quien en esos momentos tenía la cuchilla bajita.

Los vientos de guerra que soplan

El caso de Adelina Covo es uno de los tantos que hierve al interior de la administración de Manolo Duque. La mayoría de sus aliados no financistas de la campaña electoral están mareados, porque no le dan ni para oler. El decreto de concentración de funciones que opera desde el 3 de noviembre mantiene prácticamente paralizada a la administración.

Algunos de sus aliados están contemplando retirarse e irse lanza en ristre contra la administración. Otros podrían seguir en ella y convertirse en un caballo de troya que irrumpirían en cualquier momento que lo crean necesario.

La administración distrital tiene una lectura de las denuncias contra “Casa Pa´Mi gente”, que realiza el abogado Neil Fortich, como una pelada de dientes de algún sector político que está apostándole al derrumbe de Manolo Duque.

Mientras ello sucede, una fuente me informa que Adelina Covo está preparando un dossier para cobrarle la significativa deuda que el alcalde Manolo tiene. La inmensa alegría que ella sintió en este proceso jurídico se pudo notar cuando la Registraduría General validó 70 mil de las casi 160 mil firmas que la campaña presentó.  Alegría que expresó en una foto donde ella aparece junto a su asistente de la época con una sonrisa de oreja a oreja. Alegría que solo tiene comparación cuando en una forma intrépida e ingeniosa logró que la misma delegación de la Registraduría en Bolívar incluyera en el tarjetón el rostro de Manolo Duque como candidato a la alcaldía de Cartagena. Era una registraduría administrada por fichas de algunos sectores políticos tradicionales, pero también de la fuerza política de la empresaria del chance conocida como La Gata. Una de sus fichas es Hernedis  del Socorro González de Mejía, hoy Registradora Auxiliar No 1 de Cartagena de Indias.

Se agita el cañaveral. Si Manolo Duque no resuelve la deuda con Adelina Covo -quien le dio vida y a quien le debe la alcaldía- los vientos de guerra soplarían con tal intensidad que terminarían con la ilusión manolesca.

Próxima entrega: ¿Por qué Estelita Cáceres pide que le acepten la renuncia como Secretaria General de la alcaldía? ¿Por qué se quiere ir?

 Nota. Amigo lector: Si tienes información, ofrezco absoluta confidencialidad.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.