Julia Salvi, bailando champeta, espera “Las bodas de Fígaro”

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Julia Salvi está aprendiendo a bailar champeta

Julia Salvi está aprendiendo a bailar champeta/Cortesía.

“Las bodas de Fígaro”, la ópera más famosa de Mozart, cuya escenografía traída directamente desde Spoleto (Italia), será la obertura del Festival Internacional de Música de Cartagena (6 al 16 de enero 2017), y marcará un hito no solo para la hermandad de dos ciudades patrimonios de la humanidad sino que unirá los lazos solidarios de dos continentes (Europa y América), y se constituye en una obra para la paz de Colombia.

La vida, el corazón y el alma del Festival es Julia Torres; si, es la misma Julia Salvi, quien se estremece con un repertorio que va desde “Claro de Luna”, de Beetovhen, pasando por la champeta, el bolero, el vallenato hasta llegar a las canciones de Mercedes Sosa. Siendo caleña, la salsa no le gusta. Pensaría que canción como Alfonsina y el Mar (Violeta Parra), la estremecería en ese repertorio, que luego de un solo de piano, se escucha a Mercedes entonar:

“Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños dormida,
Alfonsina vestida de mar.”

La voz de Salvi es tierna, y me habla melodiosamente de la programación del Festival Internacional. Acaba de venir de Mompox donde estuvo revisando los escenarios y conectándose con los momposinos. Lo mismo hará con Barranquilla, Magangué, Santacatalina y El Carmen de Bolívar, escenarios alternos del evento, que sin duda es el más importante de la música clásica de América Latina, y será uno de los más importantes del mundo.

Julia Salvi con la presidente ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Paez.

Julia Salvi con la presidente ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Paez.

Mientras esto escribo, escucho en el fondo la ópera “Las bodas de Fígaro”. Ya está en Cartagena el escenario que se utilizará para esta ópera, desde el asiento hasta el perchero de Figaro. En opinión de algunos expertos, es una obra subversiva, porque el protagonista es el valet del conde, en una época donde las obras giraban en torno a la aristocracia europea. La nota central es que Figaro sospecha que el conde pretende aplicar la primera noche, costumbre en la cual el aristócrata tenía sexo primero con la novia. Es apropiada para nuestra época en la cual los subversivos comienzan a reinsertarse en la sociedad colombiana después de una prolongada guerra. Si Hitler escuchaba a Wagner a todo volumen cuando estaba perdiendo la guerra, ¿la guerrilla colombiana, ya en la paz, podría escuchar y ver “Las bodas de Figaro” como reivindicación del “proletariado”? ¿Podría Timochenko y Juan Manuel Santos presenciar juntos este espectáculo? No es mala idea, porque en el lenguaje universal de la música la paz es un lugar central. La versión onceava del festival será de importancia histórica no solo por la traída a Colombia de esta opera sino porque marca el comienzo de una verdaderas “rehabilitación” de la sociedad para la paz, como lo asegura Julia Salvi.

“La música en general -sin hacer diferencia- es reintegrarnos al mundo real, es escuchar lo que pasa, es como cuando tu estás haciendo una rehabilitación, (para) volver a vivir una vida normal, de escuchar música como se escucha en el mundo, de un repertorio que abre un nuevo mundo, ya que la vida continúa. Veremos la belleza de una ópera, un repertorio de la música francesa, y vamos a ver si Richard Galleano nos toca el acordeón.”

¿Cómo un evento de música clásica puede estremecer a una ciudad, un país y un continente? ¿Qué le deja a la población cartagenera? Mucho, muchísimo. A mis sobrinitos y nietos tuve la oportunidad de llevarlos a varios conciertos en las versiones anteriores del festival. Fue un acontecimiento, ya que uno de ellos decidió aprender a tocar violín. Y me hizo recordar mi infancia de Magangué cuando me llevaron por primera vez a ver un concierto de música clásica interpretada por una orquesta juvenil. El evento fue organizado por Nacha Zucardi, en cuya casa había un piano de cola, y cada vez que mi mamá Teresa la visitaba, recordaba ese concierto, que aunque estaba en la parte más lejana de los músicos, me lo había disfrutado.

Julia Salvi, a botar adrenalina en el Festival Internacional de Música de Cartagena.

Julia Salvi, a botar adrenalina en el Festival Internacional de Música de Cartagena.

Igualmente, en términos concretos, con el festival nace la Orquesta Sinfónica de Cartagena, compuesta por jóvenes que vienen de otras experiencias musicales como el de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac), Comfenalco, el colegio INEM y la Universidad de Cartagena. Son jóvenes de diferentes sectores de la ciudad como Los Caracoles, San José de los Campanos, Calamares, La Victoria, San Diego, Ceballos, La Gloria,y San Pedro Mártir.

Por esa razón, Julia Salvi inspecciona personalmente los escenarios donde se va a realizar el evento con el fin de entrar en un diálogo con la gente de cada pueblo donde se van a efectuar los conciertos para que todos disfrutemos “la torta musical” del festival. Este año será en honor al trabajo musical de Francia con algunos de sus destacados exponentes como Richard Galleano y la Orquesta Les Siécles con todo su repertorio.

Julia Salvi, cartagenera de adopción, está aprendiendo a bailar champeta. Su menú favorito es patacón con queso y arepa de huevo. El vallenato le gusta mucho, muchísimo, y dice que la razón es porque cuenta historias de la vida cotidiana. Dejó de tocar piano para dedicarse a apoyar músicos.

La adrenalina saldrá disparada del cerebro de la Salvi en la medida en que se acerca la fecha del 6 de enero de 2017, cuando podamos disfrutar la presencia del barbero más famoso de la humanidad que prepara su matrimonio y fue plasmada con la magia de Mozart en Las bodas de Figaro.

ESCUCHE LA ENTREVISTA COMPLETA CON JULIA SALVI

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.