Progreso social de Cartagena, el principal reto de Manolo Duque en 2017

El principal reto de Manolo: mejorar el progreso social de Cartagena.

Cartagena es una ciudad de oportunidades económicas inigualables, pero no le ha ido bien en lo social en el último lustro. Por el contrario, ha involucionado estrepitosamente. Si nos atenemos a los indicadores sociales, La Heroica se encuentra en el último lugar de la Red Ciudades Cómo Vamos con un puntaje promedio de 50,7 de 100, y es una de las ciudades más desiguales del país, cuyo índice GINI (0.538), la coloca en los primeros lugares, en un país que tiene la posición 14 de 134 observados por la ONU. Por tanto, el principal reto de Manolo Duque es sacarnos de los últimos lugares del progreso social.

¿Puede Manolo Duque hacer progresar socialmente nuestra ciudad y sacarla de los últimos lugares?

En ves de mirar el vaso medio lleno, como observador de la realidad nacional y local, podemos pensar que sí. Manolo Duque, alcalde de Cartagena, y Dumek Turbay, gobernador de Bolívar, tienen retos históricos que afrontar. Cartagena tiene 110 mil víctimas del conflicto, que equivale casi al 10% de la población. Esta realidad que se constituye en un problema humanitario, hoy puede ser una oportunidad para apalancar millonarios recursos por cuenta del posconflicto donde se dice que lo central son las víctimas. Si a los Montes de María se la van a invertir $2.3 billones con el Contrato Plan para una población de víctimas igual o un poco mayor, ¿cuánto podría jalonar la administración distrital para hacer lo propio y convertir a Cartagena en un territorio de paz?

La fortaleza

Tiene un gran instrumento: el plan de desarrollo distrital Primero La Gente. Con denuedo la Fundación Vox Populi participó en la discusión de esa iniciativa en el seno del concejo de distrital y contribuimos con aportes en los temas de paz, seguridad, educación y de inclusión social, algunos de los cuales fueron acogidos por los concejales que finalmente lo aprobaron. Después del plan de desarrollo Por una Sola Cartagena de Judith Pinedo, no habíamos tenido el interés de participar en la discusión de iniciativas de esa envergadura, como cuando en 2001 lo hicimos con el Plan de Desarrollo Prosperidad para Todos, de Carlos Díaz.

Si Manolo Duque cumple siquiera el 85% de los objetivos de su plan de desarrollo, los cartageneros estaríamos hechos. Algunos pueden tener el umbral de progreso más bajo, y dicen que si cumple el 50% estaríamos bien. Y tienen razón, porque los últimos gobiernos se han rajado en esta materia y la ciudad tiene que repetir el año con la misma carga social de pobreza material y mental. En las ciudades de progreso humano sostenible, el promedio de cumplimiento de un mandatario con los planes de desarrollo es del 95%.

El Plan de Desarrollo Primero La Gente está en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU que busca convertir las ciudades en espacios resilientes, es decir, con capacidad de reponerse frente a las adversidades sociales como la pobreza, la desigualdad, la poca participación. En otras palabras, convertir a Cartagena en una ciudad inclusiva, progresista, humana y sostenible. Además, podría ser  declarada “Territorio de Paz”.

¿Se puede? Claro que si se puede. Veamos el análisis.

La oportunidad

El 2017 es un año de retos no solo para los mandatarios locales y regionales sino para la Presidencia de la República: La paz. Educación, cultura ciudadana, cultura tributaria y la mayoría de la inversión social estará asociada y atada a la paz. El país y el mundo tiene una deuda social con Cartagena. No olvidemos que somos Patrimonio Cultural de la Humanidad, subsede del gobierno nacional, sede de los derechos humanos, sede de los Juegos Nacionales 2019, sede de los principales eventos de la economía nacional, principal puerto marítimo de Colombia, primera en la actividad industrial marítima, sede de Cotecmar, y de un complejo industrial que se le ha denominado Mamonal.

Y para satisfacción nuestra, somos beneficiarios únicos de la Ley del Sitio, que trata de revertir en beneficios sociales el sacrificio que hizo La Heroica en los tiempos tenebrosos de la Reconquista del Pablo Morillo, El Pacificador, enviado por el rey de la Madre Patria para aplastar la revolución de la independencia.

¿Y el dinero? Si tu mente piensa en grande, grandes serán tus realizaciones. ¿Qué debe hacer Manolo Duque? Conectar su plan distrital al plan nacional, gestionar los macroproyectos en concordancia con los del gobierno nacional,  aprovechar las ventajas estratégicas de la ciudad y las eventualidades del proceso de paz que trae aparejada una macroinversión social que ya se está haciendo realidad en el campo (Contrato Paz), pero que para las ciudades está por venir. Además de esto, ajustar la institucionalidad a los retos venideros, atenuar el impacto de la reforma tributaria nacional que busque reducir el indice GINI e impedir que la clase media sufra más con las medidas impositivas y se abra una mayor participación social y ciudadana para ganar no solo gobernabilidad sino gobernanza democrática.

La amenaza

Todos sabemos que las administraciones locales tienen detrás suyos financistas que invierten en las campañas electorales para sacarle dividendos. Es una verdad innegable en el caso distrital. Ese es un problema para ejercer la autonomía y la gobernabilidad del gobernante. Lo peor es que la administración se entregue a la voracidad capitalista, la cual busca el rendimiento rentístico y no el progreso social, y los mandatarios quedan empeñados para ejercer su independencia política. Financistas tuvieron Santos y Uribe, quienes orientaron los macroproyectos a los intereses de sus mecenas y no a la gente. He aquí la principal amenaza intrínseca que tiene Manolo Duque, quien puede transformarla en una oportunidad para propiciar un proceso participativo y democrático de la contratación oficial. Esto es, dedicarle un porcentaje considerable al presupuesto participativo de los $1.4 billones que tiene para el 2017.

La administración del comunicador y comentarista deportivo, Manuel Vicente Duque, tiene otra amenaza fuerte: falta de liderazgo. Duque sabe mucho de béisbol, boxeo y fútbol, pero de política y de lo público, muy poquito. Tampoco tiene capacidad de liderazgo político para manejar una ciudad complicada como la nuestra que exige emplearse a fondo. En el primer año de estudio de su administración se le ha visto esta falencia. Pero, desafortundamente, no es la única.

William García Tirado, ¿será el defensor de Manolo?

¿Quién será el escudero o la escudera del alcalde? 

En su gabinete hace falta un líder que jalone, que confronte, que indique y que prenda la lámpara para alumbrar el tenebroso camino de la gestión pública. ¿Quién puede ser? En su equipo sí hay personas que lo puedan hacer. Hay buenos técnicos, como el propio secretario de Hacienda, Napoleón De la Rosa, pero no tiene la experiencia política para enfrentar a los duros del ramo. De la Rosa sabe de finanzas públicas y de gestión administrativa, pero se tiene la duda en el desempeño político, que es otra cosa. También podría hablar de Estela Cáceres, Secretaria General, pero todo indica que dejaría el cargo en los primeros días de enero de 2017 y no se le mediría al papel de escudera.

Luz Estela Cáceres cuando le entregaba el respaldo a Manolo Duque.

La clave de un gobernante es saber rodearse de personas inteligentes y diligentes, pero sobre todo, de saber utilizar sus recursos y su gente.  Faltaría preguntar quién se atreve y si cuenta con el apoyo del propio Manolo Duque y de su alter ego externo. Para decirlo de otra forma. Un administrador público, puede tener muchas limitaciones, como evidentemente las tiene nuestro alcalde. Eso no es lo grave. Lo grave es que no lo acepte y no delegue. La administración de Manolo debe tener su escudero en el concejo y en su gabinete distrital, como también dentro de la sociedad cartagenera. Luis Cassiani, amigo de Duque, parecería que quemará las barcazas para defender el legado de la administración distrital. ¿Quién lo acompañará?

¿Quiénes están en capacidad de ponerle el pecho y echarse al hombro la carga de la administración? Los observadores políticos consideran que Manuel Vicente Duque está desperdiciando a un elemento político que fue su más férreo rival -desde el punto de vista programático- y el que puede enfrentarse a la marea política que va a ser alta en el 2017. Recuerden que las elecciones parlamentarias son en 2018. Sin lugar a equívocos, ese elemento político es William García Tirado. Sus planteamientos programáticos (Universidad Distrital, agua gratis, etc) fueron considerados populistas, pero fue el candidato que comenzó a crecer inusitadamente cuando la candidatura de Manolo estaba casi muerta. Incluso, dentro de la percepción popular, sobrepasó a Betáncur y entró en la triada junto con Manolo y Quinto Guerra para disputarse la alcaldía. Pero sus aspiraciones se frenaron cuando sufrió el trancazo de la anulación de sus firmas que le invalidó su inscripción como candidato a la alcaldía.

García tiene una vasta experiencia en la política, ya como concejal, ya como parlamentario. Como concejal fue el principal fustigador de María Mulata, hasta el punto que se atrevió afrontar las vicisitudes que demandó ser oposición. En aquella época, en Vox Populi, analizaba hasta cuándo podrían soportar la sequía de OPS y de contratos los concejales que se fueron a la confrontación. En efecto, el concejal García Tirado llegó al final.

Ahora bien ¿Qué temor tiene Manolo que su alter ego en la administración sea William García? Desde luego que puede sentir temor. ¿Temor de qué? De que haga más protagonismo político. Si, ¿y qué? Todo tiene su límite. Manolo y sus aliados lo saben, pero también García Tirado. Primero es el desayuno que el almuerzo. Esto es, que si a la administración de Manolo Duque le va mal, todos se hunden, incluso el propio William García, aunque quede en una isla como Corvivienda, sus sueños en la política se desvanecerían en el aire. Si Manolo dice que William asuma el liderazgo, ¿desde qué lugar lo haría? O mejor, ¿cuál es el cargo apropiado para asumir una defensa férrea de la administración distrital? ¿En la Secretaría General?, ¿en la del Interior? Son respuestas que solo Manolo Duque y William García sabrán responder.

Hagan lo que hagan, deben hacerlo bien. Pero todos estamos esperando que Cartagena de un salto a lo social, y haya un verdadero progreso de la gente.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.