Caso Odebrecht, la corrupción privada es la base de la corrupción política

Google+ Whatsapp

Según encuesta de la ANDI, la Costa Caribe es la más corrupta!

Sin la corrupción privada no podría haber corrupción en lo público, sustento de la doble moral que impera en Colombia. Esta podría ser la conclusión fundamental de muchísimos hechos en los cuales están envueltos grandes empresarios colombianos y extranjeros. Reficar (CBI), Grupo Nule, Interbolsa, y recientemente Odebrechet, son algunos de los ejemplos que se podría mencionar. Ningún grupo económico del país o extranjero podría estar exento del delito de cohecho para ganar licitaciones que en su mayoría se conciben exclusivamente para el “ganador”. Los grupos económicos financian elecciones de presidentes y congresistas.

El Caso Odebrecht surgió porque la justicia norteamericana le metió la mano, o de lo contrario estuviera refundido en las calendas griegas. El Fiscal General, Humberto Martínez, considerado el fiscal del Establecimiento, no tuvo de otra sino abrir el expediente colombiano de Odebrecht que ha sido una caja de pandora, que le ha explotado al actual gobierno de Santos en sus manos. En este caso, el fiscal Martínez tiene la oportunidad de desvirtuar los conceptos y preconceptos de que fue elegido para sostener el status quo.

Pueden limpiar la fachada, pero por dentro son una hedentina./Cortesía.

El 36 % de los empresarios encuestados por la Andi indican que en el país hay alta tolerancia frente a los sobornos. La Costa es en donde más se presentan los sobornos, según su presidente el cartagenero Bruce McMaster. El Caribe es la región más corrupta del país, según la percepción empresarial. Lo que la gente no sabe es que sin el poder corruptor del empresario inescrupuloso no podría haber corrupción en lo público. Esto es, que si la sociedad colombiana es tolerante con el ratero de cuello blanco, es tolerante con la desgracia de la salud, la educación, la cultura y de cualquier manifestación de lo público. ¿Por qué? Porque la sociedad lo soporta y hasta justifica la corrupción cuando la misma gente dice y señala “él roba pero hace”, al decir de mandatarios corruptos que siempre tienen una mordida en cualquier contratación pública.

Germán Vargas, el heredero del difunto Uriel Gallego, mano derecha de Uribe, quien benefició a Odebrecht./Cortesía.

Lo mismo sucede cuando uno hace una fila en el semáforo, y de último quiere ser el primero en pasar cuando hace el tránsito del rojo al verde, y termina con una frase sonriente: “¡marica el último!”. Si el hijo ve que su padre vende el voto por $50.000, ¿por cuánto crees que lo puede vender cuando le toque votar? Para ese próximo “ciudadano” sería una conducta normal vender el voto. Y veremos a papá e hijo vender su voto, soportar la corrupción pública y repetir la manida frase de que “roba pero hace”. Esta moral pública ha permitido que personajes corruptos del país sean modelo para alcanzar la riqueza y el poder público. Muchísimos querrían ser el Pablo Escobar o el Álvaro Uribe en el país, o La Gata o el Turco Hilsaca, en Bolívar; personajes que se enriquecieron con esa moral. Germán Vargas, el político con trance presidencialista -que la mayoría cree que puede ser el próximo presidente- es admirado porque el actual, Juan Manuel Santos, le encargó que manejara el presupuesto de la infraestructura vial que enriqueció a Gabriel García Morales -conspicuo personaje de la sociedad cartagenera- y chivo expiatorio del “Caso Odebrecht”. Chivo, porque fue el encargado de recibir la mordida entregada por los altos ejecutivos de la firma brasilera, y que seguramente terminó en el circulo cerrado del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez, quien como el teflón, nada se le pega. Una mente sana no puede dudar lo anterior, ya que Uribe es el prototipo de esta moral imperante en la sociedad colombiana. Y si se lanza como presidente sería nuevamente elegido.

Desafortunadamente esto no es solo en Colombia donde Odebrecht pagó US11 millones. La justicia gringa demostró que a cambio de pagar 788 millones de dólares entre 2001 y 2016, el grupo brasileño se habría alzado con una contratación de US$3.570 millones en contratos en 12 países:

  1. Brasil: U$S 599 millones entre 2003 y 2016.
  2. Venezuela: U$S 98 millones entre 2006 y 2015.
  3. República Dominicana, U$S 92 millones por contratos por U$S 162 millones.
  4. Panamá: U$S 59 millones entre 2010 y 2014 por contratos de U$S 175 millones.
  5. Angola: U$S 50 millones entre 2006 y 2013 por contratos por U$S 261,7 millones.
  6. Argentina: U$S 35 millones por contratos de U$S 278 millones en el período 2007 – 2014.
  7. Ecuador: U$S 33,5 millones entre 2007 y 2016 por contratos de U$S 116 millones.
  8. Perú: U$S 29 millones en el período 2005 – 2014 por contratos dde U$S 143 millones.
  9. Guatemala: U$S 18 millones entre 2013 y 2015 por contratos de U$S 34 millones.
  10. Colombia: U$S 11 millones entre 2009 y 2014 por contratos por U$S 59 millones.
  11. México: U$S 10,5 millones entre 2010 y 2014 por U$S 39 millones en contratos.
  12. Mozambique: U$S 900.000 de 2011 a 2014.

¿Cuál es tu moral? Es lo que uno debe preguntarse cuando conoce hechos como el “Caso Odebrecht”, el cual es el iceberg de una sociedad corrompida hasta los tuétanos. Esta conducta la heredamos de nuestros conquistadores, maestros de la doble moral imperante en la sociedad latinoamericana.

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.