“De un solo tiro vengo a matar 4 pájaros a la vez”, Cristo, el ministro de la Paz.

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El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, en su rendición de cuentas al Caribe colombiano. Les observa el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay y el general Nieto.

Al anunciar cuatro importantes realizaciones gubernamentales en el posconflicto, el ministro del Interior de Colombia, Juan Fernando Cristo, en el marco de la II Cumbre de Alcaldes de Bolívar efectuada en Mompox el pasado fin de semana, utilizó un lenguaje violento que expresa su concepción intrínseca de la paz, y nos hace asegurar que la clase dirigente no será consecuente con el Acuerdo de La Habana en el posconflicto.

“Con un tiro vengo a matar 4 pájaros a la vez”, empezó el ministro Cristo su intervención frente a los alcaldes, el director nacional de la Policía, General Nieto y los gobernadores del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa y el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, y seguidamente hizo importantes anuncios gubernamentales como la creación de las dos Zonas Especiales de Paz de  (Sur de Bolívar y Montes de María), las dos Circunscripciones Electorales Transitorias de Paz (dos curules para las comunidades victimizadas), creación de los Centros Ciudadanos de Convivencia y la inversión de un billón de pesos en vías terciarias en todo el país especialmente en los territorios de paz.

Luego de hacer un recuento de la inversión del gobierno de Santos y de su ministerio, Juan Fernando Cristo, dijo que la paz no se hace desde Bogotá sino desde los mismos territorios, pues nos enfrentamos a “un gran desafío donde se está despejando el futuro de Colombia con los acuerdos de las FARC y el inicio  del diálogo con el ELN, guerrilla que ha entendido que la confrontación armada no tiene sentido en Colombia y que si no aprovechan esta oportunidad, las fuerzas armadas concentrarían toda su capacidad para combatirla como a las bandas criminales”.

Todos los buenos anuncios que hizo el ministro Juan Fernando Cristo quedaron borrados con su desacertada entrada de su rendición de cuenta para el Caribe colombiano. Por ejemplo, dijo:

“Vivimos unos momentos cruciales que esperábamos hacía 50 años, en tanto la implementación de la paz nos va a tomar buen tiempo, y se debe hacer con las comunidades sin saltarse a los alcaldes y gobernadores, pero existe una percepción que los planes no se hacen con la transparencia debida, lo cual ha permitido que muchos sectores ataquen la descentralización y la autonomía, y propicien que la inversión se haga desde Bogotá”.

Aquí el ministro del Interior en compañía de altos funcionarios del gobierno central, del director nacional de la policía General Nieto y de los gobernadores del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, y de Bolívar, Dumek Turbay Paz.

Para tranquilizar a los alcaldes y gobernadores, el ministro anunció que el gobierno de Santos está impulsando una ley de autonomía territorial para darle una mayor gobernabilidad a los alcaldes, “y mañana más tarde podamos decir que la dejación de las armas sí significó un mejoramiento de las condiciones de vida, de mejor salud, educación y que los campesinos pudiesen trabajar dignamente”.

¿Por qué el lenguaje violento?

En Colombia solemos utilizar no solo un lenguaje clasista y machista sino también violento. Y esto se explica por la ideología dominante de casi 200 años de violencia republicana. Como lo explico en mi libro, ¿Adiós a la Guerra Cinco Claves para la Paz, la mayoría de la dirigencia política de Colombia se encuentra inmersa en un ambiente de guerra y de violencia que se le hace muy difícil salir de ella, ya que el cerebro ha sido duramente afectado y su recuperación solo la puede lograr la tercera generación, a juzgar por la opinión de los expertos de la neurociencia y, especialmente del neurólogo Ignacio Morgado entrevistado por Vox Populi. Morgado dice que cuando hemos tenido un pasado violento, es muy difícil recuperarse de esa situación.

Efectivamente, la generación actual que ha dirigido la guerra -desde cualquier orilla- está enferma; y muchos de sus miembros sufrirán de estrés postraumatico que se prolongará en el congreso o en cualquier instancia de confrontación política. Este hecho le impediría a esta generación asumir realmente una gestión de paz para Colombia. Así como el expresidente Álvaro Uribe asumió su mandato de guerra casi en forma patológica como una forma vengativa supuestamente justificada por la muerte de su padre, los representantes de la guerrilla estarían incapacitados para enfrentar un desafío de paz. De la misma manera el lenguaje violento de los representantes del gobierno, de los partidos tradicionales, del Centro Democrático y de la izquierda, refleja la imposibilidad de implementar una política de paz para las próximas generaciones. Quizás ésta sea una razón por la que el pueblo inglés en las elecciones presidenciales de 1945, posterior a la guerra, eligió a Clement Attlee, candidato del Partido Laborista, y no a Churchil, quien guio a Inglaterra en la Guerra.

El lenguaje, aprendizaje para la paz o la violencia

El lenguaje es un proceso cognoscitivo que se registra en la zona del neocórtex del cerebro, y es lo más avanzado de su desarrollo. Por tanto, el lenguaje es el vehículo fundamental de aprendizaje de la violencia y de la convivencia, señalan los expertos. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo es víctima del conflicto, sufrió y sufre los embates de la guerra. Su cerebro se encuentra herido por los acontecimientos de la guerra. Su padre, Jorge Cristo Sahium, fue secuestrado y asesinado por el ELN, y su cerebro fue herido en profundidad, aunque no lo quiera aceptar actualmente. Cristo pertenece a una generación que sería incapaz de gobernar para construir la paz, ya que esos acontecimientos afectaron con agudeza la estabilidad emocional de su familia y de él mismo.

“De un solo tiro matar 4 pájaros”, no solo es un lenguaje violento, sino que también refleja un perfil psicológico de los que hacen la guerra, y que en su interior solo existe el concepto de “matar” como una forma de solucionar los problemas, incluso, para anunciar buenas noticias, como las que dijo en esa importante reunión con los alcaldes de Bolívar y de dos gobernadores de la región Caribe.

Si el ministro de la política hubiese comenzado su discurso diciendo: “Vengo a sembrar cuatro árboles con una sola semilla…” indicaría que comenzaba su catarsis para prepararse para la paz. Pero no, su alma todavía está en la guerra.

¿Adiós a la Guerra Cinco Claves para la Paz

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.