“El pastor y el periodista deben hablar con la verdad, porque les hará libre”

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“Mi corazón se renovó”

El pastor Esteban y el periodista Lucio Torres. Con fe, la verdad nos hará libres.

Esa noche veía caer al suelo a personas jóvenes y adultas y de todos los estratos sociales, mientras alguien me decía, “están tocadas por el Espíritu Santos”, y a un niño que tenía casi dos días que no orinaba y luego de recibir la oración, pidió ir al baño para miccionar. Mis ojos vieron, mis oídos oyeron y mis manos tocaron a esas personas que caían poseídas por una fuerza sobrenatural que las tumbaban y las movían.

Estaba en presencia de lo que en la comunidad cristiana La Unción denominan “Noche de Milagros”. Y ante cualquier pronóstico mundano, di la ofrenda. Y al poco tiempo, un servidor de la iglesia me hace la señal de que le siguiera, y yo le seguí abriéndome paso entre la muchedumbre hasta el pie del púlpito donde me recibió el pastor Julio, quien me hizo subir. Allí me recibió el pastor Esteban, un hombre de 1.65 metros de estatura, contextura aparentemente frágil, bien vestido, de una vitalidad grande cuando se mueve en ese púlpito hablando de la Palabra de Dios.

Sentí que mi corazón se quería salir cuando me dijeron que iba a subir al púlpito. En mi corazón se aceleraron los pálpitos, y después vino la serenidad como si ya se hubiese pasado el temporal y mi mente razonaba conscientemente cuando el pastor Julio me preguntó:

Doctor Lucio, ¿cómo se siente?

¡Me siento muy bien, mi corazón está excelente!

Si, me sentía en paz, porque internamente le pedí a Dios y a mi mente que solamente los pensamientos que bendigan salieran de mi boca, y que mis ojos vieran con amor a los más de 5 mil feligreses que me veían.

Yo habito en un corazón de paz y perdón y entregaré mi vida -si es necesario- hasta cuando vea libre a Cartagena y Colombia de tanta maldad. Por eso no tengo temor de nada, mis miedos se lo dejo a Jesús, porque Él los tritura y los desvanece.

Cuando el pastor Julio anunció mi presencia y me presentó al pastor Esteban quien me recibió con un fuerte abrazo, y acto seguido dijo que me iba a regalar una hermosa biblia al entregarle mi corazón a Dios, las cinco mil personas aplaudieron a reventar y lanzaron voces de gozo. Sentía que estaba en paz con mi prójimo y con Dios, y mi espíritu se elevaba inspirado en la gracia divina, cuando mi boca se abrió y salió esta palabra:

Con esta biblia en la mano, que solo habla de la verdad, de la verdad divina (y con la cual los pastores deben hablar), les quiero decir que los periodistas solamente debemos hablar con la verdad, ¡porque Jesús nos dijo que solamente la verdad nos hará libres!

Y al pronunciar esas palabras inspiradas en Jesús de Nazaret, la feligresía gritó a reventar ¡Amen! y aplaudieron de pie y con gozo. Acto seguido el pastor Esteban y yo nos arrodillamos y lanzamos una plegaria a Dios Todo Poderoso para que me siguiera inspirando y protegiendo.

Todos mis problemas con ocasión de las amenazas de muerte del pastor Arrázola, líder de la iglesia Ríos de Vida, se lo dejé a Dios. Y este encuentro con los cristianos y con la fe que cura las preocupaciones y alivia al menesteroso, es como si me hubiese lavado espiritualmente esa Noche de Milagros con energía que mana del Poderoso.

Hoy, con sinceridad que sale de mi corazón renovado, le repito al pastor Arrázola que se arrepienta sin condición y reconozca la pequeñez humana que se deja invadir de vanidad, prepotencia y arrogancia, y hagamos un acto de fe, como el de esa Noche de Milagros liderada por el pastor Esteban en su iglesia La Unción.

La ley de Jesús de Nazaret: “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”, resume el actuar de cualquier ser humano que quiere construir una sociedad recta, próspera y en paz. Y se lo dice este humanista formado en las fuentes del marxismo, de la teología de la liberación y  del pensamiento de Leonardo Boff, de la praxis de Hélder Cámara y del padre Camilo Torres, quien entregó su vida creyendo que se la entregaba a Dios. Pero Jesús nos enseñó —y esto es un aprendizaje de mi vida— que el problema no es caer, sino que la Gran Batalla es reconocer el error con el corazón contrito y volverse a levantar y con humildad iniciar un nuevo rumbo de amor hacia la verdad.

Jesús nos enseñó que la humildad nos llena de “Bastantidad”, de prosperidad, de gozo y felicidad. Y con fe, lograremos hasta lo imposible: caminar sobre el agua sin temor a hundirse!

¡¡¡¿QUIÉN DICE AMEN?!!!

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.