Confidencias de una reunión secreta: Vargas, Char y (La Gata=) Montes

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El imperio de los Montes (Parte I)

El día en que el vicepresidente Germán Vargas tuvo como invitado especial al exgobernador Juan Carlos Gossaín en la inauguración de casas gratis sin la presencia del gobernador de Bolívar, Dumek Turbay. Gossaín es aliado de William Montes, quien le ayudó a conseguir su financiación.

En una festiva reunión enmarcada por los carnavales de Barranquilla 2017, se reunieron tres personajes de la política regional: Fuad Char Abdala (anfitrión), el vicepresidente de la República de la época, Germán Vargas Lleras, y un personaje que muy probablemente incomodaba al padre del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char. Se trataba del exsenador conservador, William Montes Medina, quien no se representaba asimismo sino a la organización de Enilce López Romero, popularmente conocida como La Gata.

El patriarca de la Casa Olímpica, Fuad Char Abdala, bendijo la alianza con Vargas y La Gata.

Es decir, que la reunión tenía un tinte político de poder para definir cómo se iban a repartir electoralmente el departamento de Bolívar en las próximas elecciones parlamentarias, gobernación y alcaldía de Cartagena. Tanto Char como Vargas Lleras dan como real que la varonesa política en Bolívar es la Reina del Chance y que nadie puede entrar sin su permiso. Esto es tan cierto que “Jorge 40” pretendió desplazar a La Gata de Bolívar, su fortín, y no lo consiguió, hasta guerra hubo entre ellos, pero la poderosa mujer impuso sus garras.

Tanto Char como Vargas negarán haberse reunido con Montes, como Pedro negó tres veces de ser discípulo de Jesús cuando los gendarmes del imperio lo habían apresado para ser procesado como lo hicieron con su maestro. Pero ya todo lo tienen cocinado, de acuerdo a una fuente muy cercana al triunvirato del Caribe que se confesó conmigo, y cuyas pruebas están disponibles.

¿Por qué un vicepresidente y un acaudalado rico de la región se reunieron con un condenado de la parapolítica que todavía no ha saldado por completo su deuda con la sociedad y con el Estado colombiano? ¿Se trataba de un nuevo pacto de Cambio Radical (CR) para fortalecerse, según los designios de Char y Vargas Lleras? ¿Qué hacía allí William Montes, que no tiene curul? ¿Por qué ese pacto no lo hicieron con Daira Galvis Mendez, la única senadora de ese partido en Bolívar? ¿Fue una reunión para definir el próximo gobernador, alcalde y consolidar una alianza que tiene un pequeño laboratorio en Magangué con el alcalde Pedro Alí Alí, quien es de CR? Uno de los hechos ciertos es que si William Montes no tuviera la representación que tiene, no estuviera en los principales eventos políticos de Bolívar ni tampoco fuera invitado en reuniones de Alto Turmequé. Montes habla por La Gata, y La Gata habla por Montes. Pero no todo el tiempo fue así.

Montes, “el hijo pródigo” de La Gata

Cuando el 21 de mayo de 2007 La Gata llegó a la audiencia pública —visiblemente conmovida y afectada por una anorexia— donde se le iba a juzgar por lavado de activos, en proceso que llevaba la Juez Única Penal Especializada de Cartagena, Mercedes Bueno Bustos, estaba resuelta a denunciar a sus aliados, porque consideraba que todo lo que estaba padeciendo era un complot para sacarla del juego político. Ese día se fue lanza en ristre contra “su hijo político” preferido: William Montes Medina. Su declaración, que hace parte del proceso judicial, encierra el núcleo central del modus operandi de la clase política criolla que copia, en forma muy adelantada, los vicios de la clase política cachaca. Ese día dijo —y si lo dijo, póngale la firma— que ha hecho alianzas con los más poderosos de la política y de la economía del país. Por ejemplo, Enilce López le respondió al Fiscal de la Causa, César Augusto Vélez:

“Llevé a una de mis fincas al expresidente César Gaviria. Le mandé hacer asados, y tengo muchas fotografías que dan testimonio de lo que digo…” (Expediente judicial).

En la primera época de William Montes Medina, cuando apenas era el hijo mimado de Enilce López. Hoy es el componedor de todas las alianzas de su “mamá”. En el círculo de La Gata se le conoce como “La caderona“.

En efecto, Enilce López tenía en su despacho privado de Magangué una galería de fotos enmarcadas con los más poderosos políticos del país: Gaviria, Uribe y muchos más. Se enorgullecía contándole a sus invitados las intimidades de esas amistades. La gente no sabe, pero Enilce López Romero, en Magangué, fue excluida por “la alta sociedad” que solo aceptaba a los humildes cuando iban a serviles como cocinera, trabajador o muchacha del servicio. Como lo cuento en uno de mis próximos libros que publicaré (El lado oscuro del Príncipe), lo primero que hizo La Gata cuando obtuvo dinero fue arrodillar a la clase de abolengo de Magangué y hasta compró el Club Campestre donde nunca la habían dejado entrar pese a tener dinero y poder. Para Enilse López es esencial la aceptación de la sociedad, daría gran parte de su fortuna para ser aceptada en los círculos sociales del poder. Esto es tan verdad que cuando se casó por primera vez con expolicía Carrascal (ya fallecido), la “liga” no la lanzó sino que la conservó y la mostraba públicamente en las calles de Magangué, especialmente del barrio Baracoa, donde era vecina de una tía mía. ¿Cuántas veces mi tía la ayudó cuando era una joven hermosa, de facciones indígenas y de un cuerpo esplendoroso, pero era pobre, muy menesterosa? Pasar de una pobreza extrema a una inmensa riqueza es un choque emocional que no todo ser humano está preparado para recibir. Se necesita una profunda transformación del Ser para que la riqueza no se transforme en desgracia, como efectivamente le está sucediendo a La Gata y su familia. Dejo esta historia aquí, porque uno de mis objetivos es escribir un libro sobre Enilce López para explicar el modus operandi de la clase política y empresarial de Colombia. Así como el libro “No matarás. El pastor y el periodista”(próximo a publicar) es un estudio de caso (Iglesia Ríos de Vida) que devela el modus operandi de algunas iglesias cristianas que enriquecen a sus pastores mediante la esclavitud espiritual, el libro sobre La Gata hará salir a los ratones de sus madrigueras.

El concierto de Montes con los Char y Vargas

Cada uno de los que participaron en esa reunión en la casa de los Char tienen intereses comunes y no querrán chocarse en el camino. Germán Vargas, el líder de CR, no ha tenido impedimento moral para hacer alianzas non sanctas con los que ejercen el poder en cada departamento. Un ejemplo elocuente es el departamento de La Guajira donde hicieron un acuerdo con el grupo del exgobernador Kiko Gómez, condenado a 55 años por el triple asesino contra sus rivales políticos: Yandra Brito, Henry Ustáriz y Wilfredo Fonseca. Los Char le dieron el aval a Kiko con la quintaesencia del hoy exvicepresidente Vargas, puesto que éste les delegó el poder de los avales en la Región Caribe, y fueron los mismos que estructuraron la candidatura de la depuesta gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto. Si bien los altos directivos de Cambio Radical se rasgan las vestiduras en la fría capital, en las regiones se unen hasta con el diablo. Ante los medios de comunicación anuncian investigaciones exhaustivas contras sus aliados, pero en los cocteles privados brindan por sus victorias, ya que son sus propias victorias.

Como en estas alianzas existen intereses políticos, económicos y judiciales, cada parte pretende obtener grandes beneficios. La Gata desea que la dejen en paz en los últimos años de su vida y siga manejando el poder desde la Clínica del Cari de Barranquilla a través de William Montes. Por el Cari llegan visitantes de todos los estratos y de aquellos políticos que recibieron financiación de La Gata. Los que no pueden llegar por razones del ejercicio del poder político, mandan a sus estafetas. También llegan sus informantes y servidores más cercanos, como su fiel jefe de seguridad conocido como El Ratón. Probablemente en la lista de visitantes  del Cari omitan deliberadamente anotar el número de visitas, pero las cámaras de seguridad hablan por si sola. Uno de los asiduos visitantes es William Montes como también personas cercanas a su círculo de poder. Una sola foto podría certificar lo que aquí se dice.

¿Qué interés puede tener La Gata con el exvicepresidente Vargas? Enilse López quiere que le tumben la condena por su crímenes, lo mismo que su hijo Jorge Luis Alfonso. O también quiere que la Fiscalía General y la Corte Suprema no se metan con sus demás hijos, especialmente con el exsenador, Héctor Julio Alfonso López, a quien le decretaron la muerte política en fallo del Consejo de Estado por un contrato que su familia tenía con la nación.

Surge aquí una pregunta obligada: ¿Por qué los altos exponentes de la clase política y de la clase empresarial tradicional de Colombia salen airosos de peores conductas que han cometido para amasar las fortunas y del poder político que tienen? ¿Quién es más criminal, Uribe o La Gata? ¿Santos o La Gata? ¿Gaviria o La Gata? ¿Vargas o La Gata? ¿Char o La Gata? ¿Luis Carlos Sarmiento o La Gata? ¿Araújo o La Gata? ¿Dávila o La Gata? ¿García o La Gata? La Gata podría ser un chivo expiatorio de los que verdaderamente detentan el poder, y ella solo se convierte en una víctima del entramado tejido del poder. Esto no quiere decir que sea buena, ella simplemente reconoce su conducta (que es criminal) como algo normal. Los que conocen la historia de Colombia saben perfectamente que los principales beneficiados de la guerra política y del narcotráfico son los mismos que se rasgan las vestiduras expidiendo leyes y decretos anticriminales y anticorrupción. Odebrecht es solo un iceberg de lo profundo que significa la corrupción política, que es la prolongación de la corrupción económica de los potentados.

Cuando en un artículo periodístico que publiqué hace cuatro años hablé del fin de la parapolítica, no pensaba que esa predicción fuera tan cierta, tanto que la clase política y empresarial colombiana utilizarán la Justicia Especial para la Paz (JEP) para legalizar lo que ya se estaba haciendo: lavar sus pecados capitales. Los grandes crímenes de la guerra quedarán en la impunidad, porque así ellos mismos se salvarán de la verdadera justicia. Tanto Uribe como Santos han sido comunes en sus pecados. La diferencia es que uno viene del bajo mundo político y el otro es representante fiel de la clase política de abolengo.

Todo lo que en este trabajo periodístico se devela, se comenta en los cocteles políticos de Alto Turmequé. Y esta reunión del Nuevo Triunvirato de Bolívar (Vargas, Char y Montes [La Gata]) la conocen los poderosos. ¿Por qué los grandes medios de comunicación callan? ¿Por qué hay un silencio sempiterno de los medios comerciales? ¿Será un silencio cómplice? Si los grandes medios beben de la misma fuente financiera, ¿cómo podrían denunciar? Luis Carlos Sarmiento —envainado con Odebrecht— es dueño del holding comunicacional de El Tiempo y accionista de otros medios de comunicación poderoso. Lo mismo la familia Char, los Ardila Lulle, los Santo Domingo, los Araújo y un largo etc.

Los Char tienen una dura pelea contra los ARA, pequeños supermercados que le han puesto en aprieto la Joya de la Corona de sus negocios: los supermercados Olímpica. Algunos dicen que ese negocio se ha mantenido por el poder político que tienen en el país, o de lo contrario, ya se hubiese desvanecido.

Germán Vargas Lleras, por su parte, quiere asegurar los votos del Caribe en su campaña hacia la presidencia de la República, y para lograr su objetivo repetiría alianzas como la que hizo con el otrora poderoso Kiko Gómez.

En otras palabras, el Nuevo Triunvirato de la Política en Bolívar tienen intereses creados. Los Char buscan expandirse, Vargas elegirse presidente y La Gata salir del duro viacrucis que vive junto con su familia, o por lo menos poner a salvo a sus descendientes. En los cocteles donde participan animadamente, dicen tener fiscal y procurador, y gran parte de la justicia está con ellos. Esa fue la razón por la que lucharon que la JEP no estuviese constituida por extranjeros sino por nacionales de su confianza para hacer de la justicia transicional una puerta de escape de sus pecados capitales.

Si decimos que en Bolívar los famosos financistas de la política son los únicos malos de la película, sería una gran mentira. La maldad de El Turco Hilsaca o de La Gata, por ejemplo, solo es posible cuando los que se dicen buenos se alían con ellos para cometer las fechorías.

El partidor político de la mentira

Estamos en el partidor político actual, partidor plagado de intrigas, guerras, videos, fotos, mentiras,  muertes, ¡y mucho dinero! Con decir, que La Gata puede sacar en menos de 24 horas $6 mil millones de pesos en efectivo y dárselo a cualquier campaña política, es la purita verdad que se ha hecho realidad en las ultimas elecciones. Esa vuelta, antes la hacía Yahir Acuña, pero hoy su “mamá política” lo tiene abierto porque “se la hizo” con algunos contratos que eran de ella y el exparlamentario se quedó con los anticipos.  El interlocutor político de Enilse López Romero ya no es Yahir Acuña. En un tiempo Acuña lo fue cuando estuvo de pelea con “el hijo pródigo”. Los únicos que han sido sus voceros políticos y de negocios con el Estado son William Montes y Yahir Acuña.

El excandidato a la gobernación, Giovanni Meza, aunque intentó ser su vocero mostrando su formación intelectual e inteligencia cuando fue gerente de la Lotería de Bolívar por pedido personal del gobernador Libardo Simancas, no llegó a la categoría de vocero. Aún cuando La Gata lo tenía como uno de sus amigos predilectos, no tenía la investidura de “hijo”, como si Acuña y Montes. Pero La Gata se “enamoró” —es un decir— de éstos dos, porque supieron llegar a la profundidad de sus emociones. Acuña venía de ser tan pobre como ella y se había labrado con su tezón las conquistas actuales, y Montes era un chico de una excelente relación con la clase política y económica de Bolívar. ¡Y La Gata los necesitaba!

Este periodista tiene cómo probar la siguiente historia:

En los viejos tiempos cuando el joven Giovanni Meza se codeaba con el hijo de La Gata. Allí lo acompaña el exdil Edilberto Bermúdez. Meza hoy armó su propio feudo político, hará alianza con la senadora Daira Galvis./Cortesía.

En 2011, cuando Giovanni Meza se había lanzado como candidato a la gobernación y punteaba en las encuestas, hasta le ganaba a Juan Carlos Gossaín, un día William Montes llegó a negociar con Meza. El diálogo recreado fue el siguiente:

¿Si yo te consigo la financiación, necesito media gobernación, especialmente las secretarías de Educación, Minas, Hacienda y Salud. Te pongo el billete, y te devuelvo lo que te has gastado hasta ahora. —Le dijo Montes.

Primo, déjame pensarlo. En realidad yo no te puedo dar todo eso.

Sin embargo, la situación quedó así, porque William Montes también se reunió con el otro candidato, Juan Carlos Gossaín, quien a la postre recibió el apoyo del hijo pródigo —y por supuesto de La Gata— y fue elegido de sobra como gobernador de Bolívar. ¿Las pruebas? ¡Las tengo! Giovanni Meza, quedó con los crespos hechos, y Montes Medina no lo volvió a llamar. A Meza le tocó un premio de consolación: ser candidato a la alcaldía de Magangué. Allí perdió con Marcelo Torres.

Lo curioso es que en las últimas inauguraciones de obras de infraestructura y de casas gratis, podíamos ver a Juan Carlos Gossaín, William Montes junto al vicepresidente de la época, Germán Vargas. ¿Curioso? ¡Cómo no, Moñito! Se especuló en medios de prensa que Gossaín iba a ser el candidato de Cambio Radical al senado o iba a ser su formula a la vicepresidencia en las elecciones presidenciales. Pero lo que no saben es que Gossaín ahora pasó a las grandes ligas y tiene un bate de aluminio, por lo que se espera grandes aspiraciones políticas suyas. Sin embargo, Montes prepara a su hijo de sangre, Javier Montes, y a su hijo adoptivo, Javier Royo, también para grandes cosas. A uno lo tiene designado para senador y al otro representante a la cámara. Gossaín estará en el partidores de los precandidatos a la vicepresidencia, o se conformaría con ir al senado, o esperar un poco para lanzarse a la alcaldía de Cartagena.

Vargas, Char y Montes (La Gata) lo tienen todo casi cocinado para alzarse con una victoria política y económica. Pero el pan se puede quemar en la puerta del horno, todo depende qué puedes hacer por tu región, tu departamento y tu ciudad. Como periodista tengo el deber de contar la verdad, ¡duelale a quien le duela!

Próxima entrega. La galería de fotos de la Clínica del Cari, reclusión de La Gata, y los Montes.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.