La Biblia “lloró” en Cartagena y Colombia con la marcha de abril

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El senador Fernando Aráujo y el pastor Arrázola se hacen pasar por perseguidos, atacando a periodistas

La foto que indignó a los periodistas de Cartagena de Indias. El senador Fernando Araújo con sus seguidores de Ríos de Vida, vecinos de Manga, Bocagrande y Barcelona de Indias de Cartagena. Los periodistas no estamos solos.

En la marcha contra la corrupción del 1 de abril  —tan promocionada por tirios y troyanos— resultó que los perseguidos pasaron a ser perseguidores y los honestos corruptos. ¿Por qué? Veamos lo que sucedió.

En la foto donde aparece el senador del Centro Democrático de Uribe, Fernándo Aráujo, y unas damas de bien con caballeros de estirpe estampa de la sociedad de Bocagrande, Manga y Barcelona de Indias de Cartagena, portaban un pendón que decía: “¡¡¡Fuera!!! periodistas vendidos”. En tanto su patrón espiritual, Miguel Arrázola, se montaba en la tarima para arengar a sus pocos feligreses que le quedan con frases huecas y banas, luciendo —del cuello al coxis— en su ungida espalda un letrero que decía: “No más persecución religiosa”.

Esas dos fotos que retrata la crema y nata del cinismo, despertaron indignación no solo de periodistas sino de ciudadanos comunes que expresan sus sentimientos a través de la redes sociales de internet.

La foto donde aparece el senador Araújo, el periodista Jairo Baena me la mandó. La miré, identifiqué a los que estaban retratados, y ¡oh! sorpresa, vi al senador de extrema derecha con una sonrisa de niño bonachón. La subí a mi fanpage, y de inmediato ocasionó una masiva indignación en las redes digitales.

Asimismo, un colaborador que estaba en el “Camellón de los Mártires” me mandó la foto y el audio donde aparecía Arrázola arengando a su rebaño con sus frases mundanas sin contenido pero de una fuerza efectista que hipnotiza a personas sin capacidad de razonar y reflexionar.

Como periodista, no puedo cubrir esos eventos, si lo hiciera seguramente me lincharían y pasaría a la eternidad. Ahora resulta que yo soy el diablo y el pastor de las lucas es el dios, y los periodistas perseguidos y condenados a muerte pasamos a ser perseguidores religiosos. Como en la canción de cambalache:

“Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé;
en el quinientos seis y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,

Pero el verso de Cambalache que bien le cae al pastor de la iglesia Ríos de Vida y a los pastores que le respaldan (John Milton Rodriguez, y Ricardo y Patricia Rodriguez de Avivamiento, por ejemplo) es el siguiente:

“Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón.”

Ahora resulta que Arrázola y Araújo son perseguidos religiosos y políticos.

Es cierto, hay pastores y profetas calumniados, que en el pasado religioso de la humanidad los perseguían. Pero gracias a la lucha que los defensores de los derechos humanos hemos librado con nuestra vida, hoy no solo hay libertad de culto, sino que algunos abusan de ella para optar una impostura moral, haciendo de la fe una mercadería y se alían con hampones para ponerse al servicio como lavandería de sus ensangrentados dineros.

En la era digital, el periodismo se está democratizando. Ya no es monopolio de los grandes medios de comunicación que callan o son cómplices. El fenómeno del Caso Arrázola surgió del periodismo digital, un botón de muestra. Y cuando los periodistas no están en su rebaño, los quieren ver “muertos y tirados en la Ciénaga de la Virgen”, o si no, les mandan “manes tablúos para que le hagan la vuelta”, como solía hacer Pablo Escobar El Patrón o Jorge Luis Alfonso El Gatico, mientras ellos disfrutan del diezmo de su feligresía y los votos de su electorado. Ejemplos elocuentes son el senador Fernándo Araújo y el pastor Miguel Arrázola, dos líderes que se han igualado a Álvaro Uribe, Alejandro Ordoñez, y a Popeye. ¿Popeye? Si, porque todos son seres de la misma calaña: cínicos hasta reventar. Algunos de los periodistas indignados me manifestaron que lo peor es ver personas honestas que los siguen.

¿Cómo le responderé a mis nietas cuando me pregunten si soy un periodista perseguido o perseguidor? ¿Cómo le responderé cuando me pregunten sobre los 300 mil homicidios de la guerra que buscó matar al otro por pensar y hablar diferente? La Biblia llora cuando la aprieta personas como el pastor de las lucas, cuyo consejero político es el senador Fernando Araújo, un pelao de nalguitas blancas que nunca ha sabido lo que es el hambre y la necesidad que sienten los humildes de La Heroica. ¡Dios los perdone!

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Espero su opinión. No olviden de ver el video Noche de Unción. Los cristianos son mis aliados.

Fuera de contexto: Un abrazo solidario a los familiares de nuestro amigo y colega Capitolino Morillo, sobre quien escribiré una crónica; y a los familiares del exconcejal Yamil Guerra Revollo, padre del concejal Antonio Salim Guerra.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.