Una buena noticia: ¡Hoy nacerá un ser humano nuevo!

«Si  alguien  me  probara  que Cristo  está  al margen  de la verdad y que  ella no  se encuentra   en  Él,   prefiero   quedarme   con   Cristo  que quedarme con la verdad» (F. Dostoyevski).

 

Al ser humano lo esclaviza sus bajos instintos. Necesitamos liberarnos de toda atadura. Jesús murió para liberarnos. Él murió para que yo viviera. Cortesía La Unción.

En la noche de la pasión de Jesús y de su muerte, celebrada en el oficio de las 6:00 de la tarde de la iglesia cristiana La Unción que dirige el pastor Esteban Acosta, fui con mi hija y dos de mis cuatro nietas. Lucía, mi nieta mayor, lloraba al ver la representación que los jóvenes de la iglesia hacían cuando Jesús era atormentado y sus carnes laceradas por la maldad de los hombres. Cielo, la otra nieta, me decía: “Papi Lucio, esa sangre no es de verdad, parece ¡salsa de tomate!”

La duda llegó en el razonamiento de Cielo. Pero no es una duda negativa, sino razonable que le permitirá escarbar hasta llegar a la verdad. Su reflexión fue profunda que le da más fuerza a la profesión de fe, que fácilmente le estremeció el corazón a Lucía, su hermana mayor.

He allí a dos niñas con dos visiones diferentes. Mientras una lloraba, presa de las emociones, la otra hacía su análisis racional. Pero ninguna fue indiferente a la muy buena puesta en escena del grupo teatral de La Unción. ¿Por qué los seres humanos reaccionamos tan diferentes desde pequeño? Sencillo, todos y todas buscamos la verdad por diferentes caminos. Mientras Lucía es más apasionada, la buscará a través de la convicción y la fe. Y Cielo, indudablemente, será más racional y analítica, y después creerá. ¡Y las dos son mujeres! Ellas triunfarán en la vida, porque serán más espirituales en la búsqueda de la verdad, lo único que nos hará libre.

Pisar la sangre de Jesús, aunque sea parte de la utilería de una obra de teatro, como bien lo pudo adivinar mi nieta de seis años, nos estremece. Como se estremeció el pastor Esteban, quien en forma desprevenida pisó la “salsa de tomate” que representaba la sangre derramada por el Hijo de Dios para que —a partir de su muerte— naciera el “hombre nuevo”.

María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, al tercer día de la Pasión de Jesús de Nazaret, —domingo, primer día de la semana— fueron a ver el sepulcro donde se encontraría el crucificado, pero se encontraron que la piedra estaba removida y el espacio vacío, y afuera hallaron a dos hombres de vestimenta resplandecientes que le dijeron:

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?»

Jesús Resucitado. Cortesía.

Con la Resurrección termina la Pasión de Jesús, y se lanza un gran mensaje a la humanidad: la vida vence a la muerte. Por eso a Jesús no hay que buscarlos entre los muertos, y no me refiero a los muertos que yacen en los cementerios sino a los que creen vivir actuando contrario a la nueva ley de Dios.

El nacimiento del humano nuevo

El día más importante de la Semana Santa es ¡HOY! Es la resurrección de Jesús, y con Él, el nacimiento de una humanidad nueva donde desaparezca lo que nos ha atormentado por secula seculorum: el sufrimiento. Nacer en Cristo Jesús, es nacer de nuevo, es ser una persona renovada, cero kilometro, que eliminó los bajos instintos y los patrones mentales que nos ha conducido al suplicio, al sufrimiento y al fracaso como seres humanos.

El cristianismo, a través de sus evangelistas, comenzaron a predicar la palabra y la acción de Jesús que se constituyó en la esperanza de un nuevo ser humano que debe nacer hoy con el sacrificio del Hijo de Dios, quien se hizo hombre para resucitar a los muertos por la desigualdad, la esclavitud, la pobreza y la muerte. Si Jesús vive en mi —que soy un hombre de formación humanista, racional, analítico y pasional— mi conducta será la de un hombre nuevo en cualquiera de las circunstancias que me puede rodear. Sin embargo, como dijera Leonardo Boff (leer La Resurrección de Cristo, nuestra resurrección en la muerte):

“Legitimar  el surgimiento  del  hombre  nuevo  y definitivo  para  nuestra  esperanza,  no  es  hoy  una tarea  fácil  ni  para  los  mismos  cristianos”.

La resurrección será hoy y no mañana. El pueblo no puede seguir sufriendo. Jesús sufrió por cada uno de nosotros. Cortesía La Unción.

La Resurrección es uno de los pasajes más importantes de la Biblia, ya que con ella se indica que al nacer de nuevo Jesús, se va a posar al lado de Dios, nuestro Padre, y del Espíritu Santos, quien a su vez se transforma en una paloma o en una mujer que anuncia las Buenas Nuevas. Nacer de nuevo es eliminar esas pasiones internas que nos atormentan y nos conducen al fracaso como humanos. Son sentimientos y pensamientos negativos que nos hacen , intolerantes, opresores, manipuladores, embusteros, tiranos, avaros, y homicidas. Nos hace sicarios de la moral y del cuerpo. Si, homicidas, porque pensamos y matamos al prójimo que nos ha incomodado por decirnos la verdad.

Nacer de Nuevo en Jesús, es hacer suya la ley máxima: Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo. Es vencer, en nosotros mismos, lo que nos atormenta. ¿Que nos atormenta? Los patrones de pensamiento negativo, como el desearle la muerte y el sufrimiento al prójimo, o manipular la verdad para tener seguidores esclavizados. Todo proviene del mismo ser humano.

Y en la lucha de la humanidad por hallar la verdad se ha encontrado con las religiones y la política, dos manifestaciones del pensamiento humano que te pueden llevar a la dicha o a la desdicha. La religión y la política son las que han causado los más grandes holocaustos de la humanidad. Y desde que el capitalismo irrumpió, y todos los ismos antagónicos que buscaron acabarlo, abonaron el terreno a esa empresa criminal de seguir atormentando a la humanidad. Como lo digo en mi libro ¿Adiós a la Guerra? Cinco Claves para la Paz, las élites dominantes crean fantasmas para justificar guerras santas y justas con el fin de matar al Otro, es decir, al prójimo, y alcanzar su objetivo: seguir dominando en medio de la iniquidad humana.

“Desde  el  tiempo  de  los  apóstoles  hasta  nuestros  días  la  fe  en  la  resurrección  ha  sido  puesta  en cuestión.  La  certeza  que  la  Iglesia  posee  es  una certeza  de  fe.  Se  nota  una  constante  en  los  relatos a  propósito  de  la  resurrección:  el  sepulcro  vacío  y las  apariciones  no  son  de  tal  naturaleza  que  excluyan  la  duda.” (Boff).

Leonardo Boff, justamente escribió el libro de la referencia porque se  había  “desencadenado  una gran   discusión” en la década de los 70,  tanto  en  la  teología  protestante como  en  la  católica, acerca  del  significado  de  la profesión  de   fe   «Dios  lo  resucitó   (a  Jesús)   de  entre  los  muertos»  (Hch.  3,15;  4,10). ¿Para que Dios resucitó a Jesús? ¿Para que los humanos siguiéramos haciendo lo mismo? ¡No! La muerte de Jesús no fue en vano, y por esto debemos vivir de nuevo siendo alguien diferente, justo, misericordioso y sobre todo, lleno de amor.

Se que a mis dos nietas —Lucía, 8 años, y Cielo, 5 años— nunca se les olvidará la escena de hoy de la muerte de Cristo, porque entenderán que su verdadero papel en la Tierra no fue la muerte sino el triunfo de una vida nueva que nacerá HOY (y no mañana) en el amor que pregonó y practicó Jesús: el amor eficaz al prójimo. Y aunque mi nieta mayor transitara por el camino de la fe espiritual, y la menor por el camino de la razón humana, las dos se encontrarán con una verdad: la resurrección de Jesús como parte de nuestra propia liberación.

Nota: (Si te gustó, expresalo en tus comentarios).

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.