Alcalde local denunciado por estafa y abuso de confianza

A Gregorio Rico le entregaron una camioneta Fortuner y la “quemó”

Gregorio Rico, en una de sus correrías por su localidad.

 

“¡Gregorio Rico es un estafador!”, fue una de las frases que algunas personas exclamaron —según un testigo de excepción que mantengo en reserva— al filo de las 10:00 de la mañana del martes 9 de mayo de 2017, cuando varias personas del interior del país le hicieron un escándalo mayúsculo al alcalde de La Virgen y Turística de Cartagena.

En efecto, ese día el comerciante Hernándo Güiza le fue a llevar una citación de la Fiscalía dentro del proceso No 13001600112820700022 por abuso de confianza contra el alcalde Gregorio Rico Gómez para que devolviera una camioneta Toyota Fortuner de placas KS315 avaluada por Fasecolda por $67 millones que se la había entregado como prenda garantía por un préstamo de $15 millones más los intereses. ¿Cómo es la historia?

El negocio de Gregorio Rico

Uno de los negocios que tiene Gregorio Rico es empeñar vehículos. Otro es la construcción. Su hermano Oswaldo Rico le atiende la compra-venta, y tiene como comisionista a Karol Andrés Burgos con anotaciones en Fiscalía por abuso de confianza, de acuerdo a una fuente de esa entidad. El 16 de julio de 2016 se consolidó el negocio, y el 23 de septiembre Güiza le dijo a Rico que iba a sacar la camioneta el 30 de septiembre para pagarle capital más renta, es decir, $18 millones.

Cuando Güiza le fue a llevar el dinero, la camioneta había desaparecido por encanto. La verdad es que Rico la había “quemado” (sinónimo de vendido, en el lenguaje del bajo mundo), como me dijo una de las personas que conoce el caso. Al vehículo le habían comprado el 6 de octubre el seguro del SOAT y la revisión tecnomecánica en Sincelejo, capital de Sucre. Y desde esos momentos comenzó el tira y jale de Güiza para recuperar su camioneta.

Como Oswaldo Rico, el administrador del negocio de compra y venta de automotores, no le resolvía el problema, Hernando Güiza se averiguó quién era el patrón de Oswaldo. Le dijeron que era su hermano Gregorio, alcalde de la localidad 2. Sabiendo quién era el patrón del negocio, Güiza le presentó una denuncia penal a los tres: Oswaldo Rico (quien recibió la camioneta), Karol Burgos (comisionista) y Gregorio Rico Gómez, el dueño del negocio.

Conciliación

Con la denuncia penal a cuesta, el alcalde local se vio obligado a asistir a la Fiscalía, ya que desatendió las diferentes citaciones de conciliación que le habían hecho desde la Casa de Justicia. Ante la Fiscalía, Gregorio Rico Gómez admitió el hecho y se comprometió devolver la camioneta en el menor tiempo posible, y se estableció una audiencia para el 26 de marzo, pero Rico no asistió.  Luego la Fiscalía fijó una nueva audiencia para el 10 de mayo a la cual tampoco asistió.

El 9 de mayo, Güiza y sus acompañantes le fueron a llevar la citación firmada por César Castro, del CTI, que dice:

“Sírvase comparecer al CTI Fiscalía General de la Nación el 10 de mayo de 2017 a las 09 de la mañana dentro del proceso No NUC 13001600112820700022. Venir acompañado de ABOGADO”.

Rico Gómez no asistió a esa audiencia porque se encontraba incapacitado. Esto hizo pensar a Hernando Güiza que su camioneta estaba más perdida que el hijo de Lindbergh. Este periodista desde hacía un tiempo tenía la información, pero debido a los múltiples compromisos, había postergado la investigación y verificación de pruebas. Una vez hecho este paso de la investigación, pude constatar lo informado en este informe.

Para establecer la veracidad de los hechos y contrastar las fuentes, también quise entrar en contacto con Gregorio Rico a través de su asesor Pedro Márquez, exedil de la localidad 2, pero éste me decía que sí me podía atender, pero nunca lo hizo. hice varias llamadas a Rico y nunca me respondió. Márquez me dijo: “Lucio, él te va a llamar”. Hasta Sol de hoy, no me ha llamado.

Para no alargar más el cuento, busqué a la víctima de este presunto abuso de confianza, y se trata —como ya lo he dicho— de Hernando Güiza, un pequeño empresario que se vio en la necesidad de apelar a un crédito forzado para pagar la nómina de sus empleados, y pensó que los Rico le tenían la solución: un préstamo. Pero contrario a ello, dicho favor fue un abuso de confianza —según las víctimas— que arruinó a Hernando Güiza, quien perdió camioneta, su almacén y, para colmo, quedó endeudado. Y lo que es peor, puso a un alcalde en problemas ante la justicia.

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editormoreno@hotmail.com

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.