Blas de Lezo: De la mafia del bazuco a la mafia de la construcción

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  • De traficantes de bazuco a empresarios emergentes de la construcción.

  • Los Quiroz, como los pastores Arrázola, se dan la buena vida viajando por el mundo a costilla del otro. En diciembre pasaron vacaciones en Hawái.

De acuerdo a uno de los testigos, vecino de Los Cerezos, este es Wilfran Quiroz Ruiz, uno de los hermanos comprometidos en el Portal de Blas de Lezo II.

Wilfran Enrique Quiroz Ruiz, alias “El Wicho”, uno de los propietarios del Portal Blas de Lezo II, nacido el 21 de marzo de 1968 en Barranco de Loba, Sur de Bolívar, llegó a Cartagena desde la provincia olvidada para hacerse rico en el menor tiempo posible. Tomó asiento —junto con sus hermanos Emis, Eusebio, Dagoberto, Norberto, Melba y María de las Nieves— en el barrio Los Cerezos de esta ciudad cuando ya a sus hermanos el “negocio” del narcotráfico les había sonreído.

¿Cómo salir adelante en una ciudad como Cartagena para una familia numerosa? No fue fácil. Pero venir del sur de Bolívar, que es tierra de la cultura de lo ilegal, de la mafia, el narcotráfico, la guerrilla y de los paramilitares, fue una “ventaja estratégica” para los Quiroz, cuya familia se dispersó. Unos cogieron para Magangué, Valledupar y Cartagena, pero los hermanos Quiroz Ruiz prefirieron sentar sus reales en La Heroica.

De los reyes del bazuco a los reyes de la construcción

La primera noticia que se pudo conocer de los Quiroz no fue agradable para sus amigos. Dagoberto Quiroz Ruiz, había sido capturado en 1993 por comercializar bazuco. Poco después quedó libre. Luego volvió a caer en una redada de la policía nacional en 1996 por vender bazuco, violar la Ley 30. (Hoy Dagoberto Quiroz es un respetado constructor y también agroindustrial, de acuerdo a las pruebas que tengo).

Sin embargo, los Quiroz & Ruiz (quiero ponerle este nombre para darle un sentido semiótico a los hermanos Quiroz) no dejaron el negocio del narcotráfico y microtráfico. El 25 de marzo de 1998, la policía secreta de Cartagena hizo otra redada donde cayó toda la familia, excepto Melba Quiroz, considerada en ese momento como la jefe del clan Quiroz, ya que logró deshacerse del cargamento de bazuco que tenía y se escapó. ¿Quienes fueron capturados? De acuerdo al registro de la policía, los capturados fueron los siguientes:

Yajaira Reyes Ballestas, Tomás Enrique Quiroz Ruiz, Emis Quiroz Ruiz, Carlos Castañeda Cárcamo, Norberto Manuel Quiroz Ruiz, Albeiro Villalobos Galán, Dagoberto Quiroz Ruiz, Juan Carlos Quiroz Luna y Piedad Patricia Vergara de Arco.

Según la policía, a la banda familiar se le bautizó como Los Reyes del Bazuco. De acuerdo al parte policivo, algunos de los miembros de esta familia tenían antecedentes por narcotráfico.

María de las Nieves Quiroz, con su hermano Emis y, fuera de pantalla, Wilfran, al llegar a la tragedia, 10 minutos después de haberse caído el edificio Portal Blas de Lezo II. Tomado del video que publicamos en exclusiva en este portal. Lo curioso, la misma policía le abría el paso.

En esa oportunidad, Melba Quiroz había sido considerada por los organismos secretos como la cerebro de la banda. En ese operativo les decomisaron 17 kilos de clorohidrato de cocaína, o sea, base de coca para el bazuco, cerca de $2 millones en efectivo, un taxi Chevrolette de placas UAF-988 y otro Daewoo de placas UAH-219, los cuales utilizaban para el transporte del estupefaciente.

Desde el 2012, los Quiroz Ruiz entraron a las grandes ligas de la construcción en Cartagena al asociarse a otros grandes narcotraficantes que necesitaban lavar sus activos, según una información de entero crédito que no quiso que se publicara su nombre. Antes habían hecho construcciones menores. Así dejarían su pasado como “Reyes del Bazuco” para ser los nuevos empresarios de la construcción aceptados por la puerta trasera de Camacol en las ferias inmobiliarias. (El premio de periodismo de Camacol debería tener en cuenta este trabajo periodístico).

Como lo informé en este portal (La tragedia de Blas de Lezo: ¿De Valledupar viene el dinero?), los Quiroz ejecutan casi todos sus proyectos con plata en efectivo y sin ningún parámetro técnico de ingeniería. Los proyectos son copiados burdamente de otros proyectos inmobiliarios. ¿Por qué? Porque lo importante para los Quiroz no son las ganancias netas de los proyectos de construcción sino el lavado de activo procedente, como es claro, del narcotráfico, según la fuente. Para lograr su cometido, la mafia usa el soborno a servidores públicos y le garantiza dividendos a los gremios de la construcción legales. Una de las fuentes me dijo, por ejemplo, que María de las Nieves Quiroz Ruiz, es la que más plata tiene, porque tuvo un socio que le puso mucho dinero para algunos de sus proyectos legales e ilegales, y que a partir de esa sociedad incursionaron en las grandes ligas de la construcción de Cartagena a la vista de las autoridades y de los gremios que históricamente han manejado el negocio en la ciudad. ¿Por qué nadie los denunció? ¿Por qué Camacol no lo hizo y, por el contrario, les invitó a participar en la feria que anualmente promueve en Cartagena? ¿Por qué la Fiscalía, la Procuraduría, la Personería y la policía secreta se callaron?

Lo que observamos es un concierto de complicidad masiva donde nadie se preguntó cómo unos vulgares comerciantes de bazuco, de la noche a la mañana, se convierten en grandes constructores. Y ahora solo le quieren achacar el muerto al alcalde Manolo Duque, en cuyas manos estalló la bomba de la construcción con 21 muertos y 22 heridos del edificio Portal Blas de Lezo II. ¿Hipocresía? ¿Doble moralidad? No es que la alcaldía de Duque Vásquez esté excepta de responsabilidad, ¡no! Es que si la sociedad no fuera permisiva con los dineros de la corrupción y el narcotráfico, ningún lamento de la construcción, de la salud, la educación se presentara, como se presenta hoy con estos sectores en  Bolívar y el país.

¿Pregunto de otro modo?

¿Quién es más culpable, Camacol, cuyos directivos se hacen los ciegos y reciben a los constructores mafiosos —presuntamente, porque no han sido condenados— como María de las Nieves Quiroz, o cualquier inspector de policía que recibe el soborno  (coíma, mordida, barba, vaselina, mermelada, etc) como si fuera algo natural y se embolsilla ese dinero sucio que pudo ocasionar los 21 muertos del Portal Blas de Lezo? ¿Quién es más culpable, los grandes constructores legales que sobornan por arriba las administraciones para tener 80 casas en el centro histórico, remodelarlas (lejos de restaurarlas) y venderlas a extranjeros a precios exorbitantes? ¿Quién es más culpable, el Turco Hilsaca —procesado por determinador de masacre y gran constructor y dueños de varias casas del Centro Histórico— o los Ardilla Lulle que le ponen ascensor y remodelan a sus anchas panchas las casas coloniales? ¿Quién es más culpable, los Quiroz & Ruiz o los Araújo & Segovia que impusieron la cultura de la ilegalidad en Cartagena con sus construcciones de bajamar, totalmente prohibidas por la constitución y la ley colombiana?

Todos ellos, hoy se rajan las vestiduras como cuando Caifás, jefe de los fariseos, lo hizo al acusar a  Jesús frente a los romanos. Lo que deberían es acusarse a sí mismo, tal como lo dice la Biblia:

Y rasguen su corazón, y no sus prendas de vestir; y vuelvan a Jehová su Dios, porque él es benévolo y misericordioso, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa,* y ciertamente sentirá pesar debido a la calamidad.

 

Vacaciones en Hawái

Una de las personas cercanas a los Quiroz & Ruiz, le dijo a este reportero que en diciembre gran parte de la familia Quiroz se fue a pasar vacaciones a Hawái. (Como lo hizo la pareja Arrázola con los dineros ofrendados por su feligresía de Ríos de Vida). Allí bailaron el hula-hula, mientras a sus trabajadores no les pagaban los salarios devengados. Si, de acuerdo a extrabajadores de los Quiroz, son “malas pagas”:

“A mi —me dijo uno de ellos— me debían una semana de trabajo y no fui el día que se cayó el edificio, ¡me salvé!, puedo echar el cuento ahora”:

La entrevista que nos concedió la directora del DADIS, Adriana Meza, se lamentaba por esta situación al confirmar lo dicho:

“Encontramos trabajadores que tenían uno, dos y tres días de trabajo. Todos con SISBEN, excepto dos. Murieron dos venezolanos, cuyos cuerpos fueron repatriados oportunamente”.

En otras palabras, la rotación de trabajadores era permanente. Y había tres razones: (1) Salarios miserables, (2) no tenían seguridad social y, de remate, (3) no les pagaban oportunamente. ¿Donde reclamar? Los trabajadores no reclamaban por dos razones: (1) infundían temor y (2) no había dónde reclamar. Todo era ilegal.

Tanto es así, que para asegurarse la continuidad de sus construcciones ilegales, los Quiroz & Ruiz, en los últimos meses reclutaron a obreros venezolanos que tenían sitios donde vivían y comían. Uno de los testigos me dijo que en un apartamento de la ciudad se alojaba un grupo de trabajadores del hermano país, cuando fui a verificar la información solo vi “el pelero”, se había desaparecido el grupo. Algunos vecinos me dijeron que eran venezolanos, ciudadanos víctimas de la voracidad de algunos empresarios, que como los Quiroz, se aprovechan de su ilegalidad para abusar de sus derechos constitucionales.

Tal vez Wilfran Quiroz Ruiz , alias El Wicho, se eche las culpas de la tragedia de Blas de Lezo para salvar a sus hermanos, tal vez un juez lo deje libre después que comparezca ante la fiscalía, tal vez denuncie a algunos de sus cómplices, pero no se conocerán a los peces gordos de esta mafia que explotó el jueves 21 de abril cuando el Portal Blas de Lezo II se vino abajo comprimiendo la vida de 21 humildes obreros de la construcción y dejando lisiados a otros.

Solo nos queda rezar, orar por los humildes que sufren estas muertes, pero también podemos escudriñar más allá de la verdad oficial y de los grandes medios de comunicación, para conocer toda la verdad que causó este dolor y esta tragedia que entró a la historia de la infamia  moderna de Cartagena. Solo pido una cosa: ¡solidaridad!

¡¿Quién dijo amen?!

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.