Cartagena 484 años después: ¿Ciudad fallida?

¿Quién cree que esta es Cartagena de Indias?/Cortesía Instagram Fernando Tejero.

¿Dónde está el alcalde de Cartagena en su cumpleaños? ¿Qué hacen los concejales? ¿A qué se dedican los ediles y los líderes de las juntas de acción comunal? ¿Para dónde se fueron los parlamentarios? ¿Por qué los congresistas bolivarenses se llevaron los cupos indicativos a Montería y Córdoba? ¿El Ñoño les pagó mejor la mermelada recibida por Santos? ¿Que hacemos los periodistas? ¿Realmente amamos a Cartagena?

¿Cómo explicarse que Cartagena de Indias sea una ciudad de oportunidades para inversionistas extranjeros y nacionales, y no lo sea para más de 332 mil de sus habitantes que constituyen el universo de pobres de su población? ¿Por qué la inversión social no se ha traducido en una reducción sustantiva de la pobreza y de la pobreza extrema? ¿Por qué no hay una relación directa entre la inversión social y la superación de la pobreza en los sectores históricos de pobreza como las comunas de gobierno 4, 5 y 6 y en los sectores corregimentales (zonas rurales) de Cartagena?

Son muchísimas las preguntas problemáticas que nos podríamos hacer en este cumpleaños 484 de La Heroica. Esas preguntas que introduzco me las hice hace 4 años cuando escribí un ensayo titulado Cartagena, ciudad fallida, parodiando el concepto de estado fallido, introducido por los expertos del Fund for Peace de los Estados Unidos.

Para los expertos gringos, un estado fallido tiene las siguientes características:

  • Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio legítimo de las armas
  • Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.
  • Incapacidad para suministrar servicios básicos.
  • Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional

José Villamil, es uno de los profesores que también ha escrito ensayos sobre ciudad fallida desde una perspectiva académica y general. Mi ensayo en 2013 fue sobre una ciudad concreta: Cartagena. Pero entre más profunda es la oscurana, creo firmemente que llegará el momento de la liberación de La Heroica, y mucho más ahora que sabemos que Pedro Romero no era cubano sino getsemanicense, según la investigación de mi amigo y condiscípulo, el historiador Sergio Paolo Solano.

¿Pero realmente somos una ciudad fallida? Veamos lo siguiente.

  • La inseguridad en los barrios populares de la ciudad es evidente que implica una pérdida de control de las autoridades sobre ese territorio donde impera el plomo y las fronteras invisibles. Nuestro problema en el posconflicto es la guerra de pandillas y del microtráfico.
  • Existe una descomposición de la autoridad legítima. El alcalde Manolo Duque cayó —vía acción disciplinaria— por un desastre (Blas de Lezo) producto de la cultura de la ilegalidad. El 67% de las construcciones no son legales, es decir, hay un irrespeto a la autoridad. La economía que más trabajo produce es la informal, lo mismo que el transporte público.
  • Muchos de nuestros barrios carecen de servicios básicos.
  • El distrito de Cartagena está debilitado, pues la inestabilidad de los gobiernos se expresa en suspensión y elecciones atípicas.

Cartagena, 484 años antes

Cuando los españoles comandados por Pedro de Heredia llegaron a estas tierras había muchos cangrejos, moluscos, animales de las especies tropicales, abundante peces y alimentos por doquier. No se sabía de pobreza y de enfermedades. No se conocía la gonorrea ni la gripa. La gente no se mataba porque sí. No se sabía de engaños ni de avaricia. Los bohíos no tenían puertas y, por supuesto, no había trancas. La gente podía salir con la seguridad que regresaba sana y salva. No había carros ni Transcaribe, ni tampoco motos. La gente andaba a pie y se saludaba de una forma familiar, como hermanos. No había escuelas ni universidades, pero la gente tenía mucha sabiduría. Los médicos que habían no necesitaban remedios caros ni había hospitales donde se moría la gente, bastaba arrancar unas yerbas y ponerlas a fuego lento. La gente poco se enfermaba y moría de vieja. La ley 100 era un chiste. Huelga decir que el paseo de la muerte era desconocido. Cartagena de Indias, Kalamarí (tierra de cangrejos) era, literalmente, un paraíso donde nuestros ancestros se paseaban desnudos.

Cartagena, 484 años después

¿Cómo hacer una lectura real de la Cartagena señorial? No voy hacer un diagnóstico como cuando escribí hace cuatro años Cartagena ciudad fallida donde utilicé la metodología de la investigación moderna de las ciencias sociales sobre la pobreza en Cartagena, como el NBI, o la pobreza monetaria, el ingreso y la línea de pobreza. En el caso colombiano desde 2000 se cuenta con la Encuesta Continua de Hogares (ECH) que incorpora variables muy importantes para establecer el nivel de pobreza de la población. La recolección de la Gran Encuesta Integrada de Hogares GEIH, por su parte, empezó el 7 de agosto de 2006 en su módulo central de mercado laboral e ingresos y, a partir del 11 de septiembre, con su módulo de gastos de los hogares. A partir del 10 de julio de 2006 se amplió la cobertura de la ECH a 11 ciudades adicionales a las trece principales ciudades y áreas metropolitanas, al resto de cabeceras y al resto rural; cobertura que en la actualidad mantiene la GEIH. (DANE, 2013).

De igual manera el DANE introduce la metodología Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad –MESEP.

Cartagena es la segunda ciudad con más alto índice de pobreza, de acuerdo al grupo de Ciudades Cómo Vamos. Cúcuta tiene el índice más alto de pobreza extrema con 6,9%, seguida por Cartagena con 4,0%, Cali y Yumbo con 3,4%, Medellín 3,3%, Ibagué 2,6%, Barranquilla 2,4% y Pereira 2,1%.

En 2016, en situación de pobreza monetaria en Cartagena se encuentra el 29,1% de la población, equivalente a 2,9 puntos porcentuales más que en 2015. Es decir, un poco más de 290 mil personas viviendo en condición de pobreza.

La ciudad con mayor porcentaje de pobreza monetaria de la Red de Ciudades Cómo Vamos en 2016 fue Santa Marta con 35,1%, seguida por Cúcuta con 33,4% y Cartagena en tercer lugar con 29,1%.

La economía le va bien

Cartagena y Bolívar aportan el 4,33% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y en conjunto son la mayor economía de la Costa Caribe colombiana. Esta región es la que más aporta al PIB nacional entre los 8 departamentos del Caribe.

Algunos indicadores de lo bien que nos va en la economía, según varias entidades, como el DANE, Migración Colombia, Cámara de Comercio de Cartagena :

  • 62,5 % del movimiento de contenedores del país se hace por las terminales marítimas de Cartagena.
  • 42,3 % de las embarcaciones arribadas en el último año a los terminales marítimos del país lo hicieron por el puerto de Cartagena.
  • 91 % de los cruceros que arribaron al país en la temporada 2014-2015 lo hicieron por la Terminal de Cruceros de la Sociedad Portuaria de Cartagena.
  • 52,4 % de las exportaciones generales del país se realizan por la Aduana de Cartagena.
  • 13,7 % de los viajeros extranjeros que llegaron al país en el primer semestre del año tuvieron como destino final a Cartagena de Indias.

¿Cómo resolvemos el divorcio entre la economía y lo social?

Mamonal es como si fuera una economía de enclave. ¿Qué? Si, es una economía que no tributa en la ciudad, puesto que no hay una tasa de retorno para lo social. ¿Para dónde se fue el dinero de Reficar, de la petroquimica, de Ecopetrol? El único dinero que se quedó aquí fue el que se gastaron los pocos cartageneros que lograron una chamba en la ampliación de la refinería.

No tengo una varita mágica para decir que batiéndola se encontraría la solución. Pero les puedo asegurar que si elegimos bien, las cosas cambiarían diametralmente. Cartagena no ha sabido elegir, con algunas excepciones. Cartagena vota por emoción, y porque su acción política está determinada por una baja autoestima, la desesperanza aprendida y el escepticismo ciudadano.

¿Cuál es la solución? Formar nuevos liderazgos para persuadir una nueva ciudadanía comprometida con el bienestar general de la ciudad, puesto que a través de ello buscamos el bienestar individual. Nuevos líderes, quiere decir, gentes que piense en grande, no para él, sino para la ciudad, que no busque la riqueza a través del gobierno, sino mediante la acción ciudadana y la gerencia social que mueva redes sociales y ciudadanas hacia el beneficio general de la ciudad.

Como periodista, defensor de los derechos humanos, escritor y profesor, estoy cambiando, porque si cambio, cambia la ciudad. ¿Por qué hago lo que hago? Porque me amo y, solo porque me amo, amo al prójimo ¿Cuántos quieren cambiar conmigo?

¡¡¡¿Quien dice yo?!!!

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.