Olimpo Vergara, prófugo de la justicia, tiene otro chicharrón con Villa Cele

Google+ Whatsapp

El exdirector de Control Urbano, Olimpo Vergara, prófugo de la justicia, tiene otro chicharrón con Villa Cele.

En la calle Santa Clara del barrio Piedra de Bolívar, sector Armenia, se encuentra Villa Cele, uno de los primeros conjuntos residenciales construidos en Cartagena con 12 soluciones de vivienda, cuyo propietario había sido Eduardo Guzmán de Avila, y hoy se ha convertido en una papa caliente para los funcionarios del Distrito.

Luego de que Villa Cele fuera recientemente adquirida por Natalia Andrea Muñoz Perea —hija de una reconocida líder social y quien fuera directora de familia en Acción en la administración de Manolo Duque— en el marco del bum de la construcción, sus vecinos han presentado, desde febrero de 2017, ante el Distrito y el inspector de Policía, varias denuncias por presuntas irregularidades de la obra en construcción, y nadie ha hecho nada para evitar el inminente peligro de dos familias.

En dos visitas realizada por este periodista, se pudo constatar que en el conjunto residencial compuesto de dos plantas, se registró una demolición, y socavación del suelo, que dejó expuesta la segunda planta causando fisuras y grietas en las paredes de los apartamentos, por lo cual sus inquilinos presentaron varias quejas ante el inspector de la comuna 9, Eusebio Pernet Barboza, quien, a pesar de las evidencias, hasta ahora no ha adoptado las medidas correctivas del caso. De igual manera toda la institucionalidad distrital que conoce el caso.

Sin embargo, las funcionarias de la Oficina de Control Urbano, Luz Molina y Blanca Salguedo, realizaron una visita técnica el 3 de abril de 20017, atendida por Manuel Mendoza y Luz Gabriela Espinosa Padilla, inquilinos del conjunto residencial y quejosos de las presuntas irregularidades de la construcción. El resultado de esta visita indica que es una obra nueva y presenta la siguiente situación:

“Al ingresar al sitio, se pudo constatar que se están realizando obras de construcción, donde se observan fundidas dos columnas, vigas, levante en ladrillo, demolición de muros en primer y segundo piso. En los muros de los apartamentos que están construidos pertenecientes al conjunto residencial Villa Cele, se observan gran cantidad de grietas, las cuales están afectando a dichos apartamentos (#10 y 8).

“La persona encargada de la obra no nos presentó los documentos legales para la construcción de la obra como son: licencia de construcción, resolución de la licencia y planos aprobados por Curaduría. La señora Natalia Muñoz, encargada de la obra, dispuso acercarse a las oficinas de Control Urbano para llevar la licencia de construcción”.

Para sostener el segundo piso de Villa Cele, debieron ponerle estos puntos de apoyo para evitar su caída. En el segundo piso vive Luz Gabriela Espinosa, 70 años y sus dos hijos./ Foto Lucio.

Sin embargo, la visita técnica también comprobó el peligro al que se veían sometido los residentes de los dos apartamentos (#10 y 8) que están en la parte superior:

“En el apartamento #8 (donde vive Manuel Mendoza), se observan grietas en la fachada, en la sala, comedor, cocina y piso. Se hicieron perforaciones en el piso de la entrada al apartamento que se ubica en el segundo piso. Se encuentra sin servicio de gas y agua. En el apartamento #10 donde vive la señora Luz (Gabriela) Espinosa Padilla, al ingresar observamos un hueco en la entrada, se observan grietas en la sala, alcoba principal, alcoba secundaria, grietas que traspasan los muros de un lado al otro.

Como es evidente, la visita técnica realizada por las funcionarias de la Oficina de Control Urbano, debió producir una medida inmediata emanada de su director, que en la época era Olimpo Vergara Vergara (hoy prófugo de la justicia por su negligencia para prevenir la tragedia del edificio Portal Blas de Lezo II, donde murieron 21 personas y 23 resultaron heridas). De igual manera el inspector de policía, Eusebio Pernet Barboza, quien está incurriendo en omisión. Los funcionarios —incluyendo a Luz Elena Paternina, al nuevo secretario de Planeación, Leopoldo Villadiego Coneo, y al nuevo director de Control Urbano—  se hicieron la vista gorda de esta visita técnica, y hasta ahora siguen sin tomar las medidas correspondientes.

Conducta ominosa

La alcaldesa (e) Localidad 1, Yolanda Wong, se le presentó la denuncia y no ha hecho nada. Aquí en su época de proselitismo electoral en compañía de Quinto Guerra, contricante de Manolo Duque en la disputa por la alcaldía de Cartagena en 2015./Foto cortesía.

Los servidores públicos a quienes se les advirtieron de esta visita el pasado 5 de mayo de 2017 por parte de los quejosos, de acuerdo a la copia de su recibido que está en mi poder y que publico, y no tomaron ninguna medida, son: Manuel Vicente Duque (alcalde), Yolanda Wong (alcaldesa local 1), Fernando Niño (secretario del Interior del Distrito), Eusebio Pernet Barboza (inspector 9). Es de señalar que si un funcionario recibe una queja y no es de su competencia, debe enviarla en un tiempo breve al funcionario que le corresponda. Esto no ha sucedido hasta ahora, o sea, pecan por omisión, conducta que es sancionada disciplinariamente.

Asimismo los quejosos presentaron copia de esa visita a la JAL 1, Procuraduría General de la Nación, Fiscalía General de la Nación, Procuraduría Regional, Procuraduría Provincial, Personería Distrital, JAC Armenia, y ninguna entidad se ha pronunciado al respecto.

Fui en varias ocasiones hasta la inspección 9 de policía, hasta que el 27 de mayo me entrevisté con su titular Eusebio Pernet Barboza. En una hora de conversación, me confirmó que son dos procesos que se encuentran en su oficina. Uno por perturbación de la posesión y convivencia y otro por queja de los vecinos de Villa Cele. ¿Por qué no han actuado?, fue la pregunta obvia que le hice al inspector. Su respuesta:

“Esta inspección no tiene personal adecuado para una visita técnica, ya que depende de control urbano y de la alcaldía local.”

Sin embargo, la visita técnica ya la habían hecho el 3 de abril de 2017, lo cual ese argumento queda sin peso, y evidencia realmente una omisión en su conducta, omisión que podría provocar una desgracia en esta época de lluvias, ya que con el debilitamiento de las bases de la construcción sobrevendría —Dios no lo quiera— un desplome del segundo piso. No se trata de ser alarmista, sino que a juzgar por las grandes grietas que traspasan los muros de las viviendas de las dos familias afectadas, significa que las bases cedieron y debilitaron la estructura de la edificación.

En honor a la verdad, debo decir que la secretaria de la inspección 9, Otilia Pérez Castilla, el 24 de abril  le informó a Luz Gabriela Espinosa Padilla  y Verónica del Carmen Ballestas Espinosa, que ese despacho había fijado para el 27 de abril de 2017 una inspección  técnica con un técnico de la oficina de Control Urbano adscrito a la alcaldía local 1. Esto demuestra no solo una desconexión entre la Inspección de Policía y esa oficina del Distrito, sino también una omisión del resultado de la visita que dos técnicas de Control Urbano habían hecho y que publico en esta investigación. Por supuesto, dicha inspección no se hizo, porque ya la habían hecho. Aquí caben varias preguntas: ¿Qué intención tuvo la inspección de anunciarle a los quejosos de realizar una inspección técnica que ya los mismos funcionarios de Control Urbano habían hecho? ¿Por qué en vez de realizar dilaciones no actuaron de inmediato, ya que la inspección técnica comprobó el inminente peligro de las condiciones de agrietamiento de sus dos apartamentos que podrían venirse abajo, debido a la excavación de sus bases?

¿Qué dicen los propietarios?

Vecinos de Villa Cele en la entrada del predio.  De izquierda a derecha: Juan Pérez Hernández, Ingrid Silva, Manuel Mendoza García y Álvaro Alvarez Beltrán. Foto Lucio.

Villa Cele, con referencia catastral número 01-03-0359-0027-000, su propietario era Eduardo Guzmán de Avila, quien le compró a Celestina de Avila de Berrio, su madre, según registro  del 14 de mayo de 1969. Desde esa época venía arrendando los 12 apartamentos hasta cuando cedió la propiedad. Guzmán, de 85 años, aparece entregando un poder general a la señora Claudia Patricia González Girón para “adquirir a cualquier título o enajenar a título oneroso, a cualquier persona, inclusivo al mismo apoderado, cualquier clase de bienes…“, según documento elevado a escritura pública número 263 del 4 de febrero de 2015 ante el Notario (e) 1° de Cartagena, Luciano Javier Villadiego Durango.

El inspector de policía 9, Eusebio Pernett Barboza, ahora ríe. Cortesía archivo personal.

Dentro de ese proceso, complicado a simple vista, aparece comprando la joven Natalia Andrea Muñoz, mediante escritura pública No 546 del 29 de febrero de 2016, es decir, un año después del poder general otorgado a su suegra Claudia Patricia González, madre de su esposo. Este documento fue firmado por el Notario (e) Séptimo del círculo de Cartagena, Luciano Javier Villadiego Durango, quien había sido encargado en esta notaría y de la cual salió en el mes de mayo de 2017.

Este periodista realizó una conversación inicial con Natalia Andrea Muñoz Perea, quien me confirmó ser propietaria del predio, y me manifestó que como se trata de una remodelación de vivienda, no necesitaba licencia urbanística. Pero las evidencias presentadas con la visita técnica, indican otra cosa.

De igual manera entrevisté a la hija de Eduardo Guzmán de Avila, Vanessa Guzmán, quien pone en duda la venta del predio a Natalia Muñoz con la cual sostiene un diferendo judicial, ya que considera que su padre sufre de amnesia senil y no estaría en condiciones mentales para realizar una venta del predio. Vanessa Guzmán se encontraba residiendo en España y ahora se queja de que la compañera permanente de su padre no se lo deja ver, por lo cual sospecha que algo indebido está sucediendo. (Pueden escuchar las entrevistas de los vecinos Ingrid Silva, Manuel Mendoza García, Juan Pérez Hernández, Luz Gabriela Espinosa y de Vanessa Guzmán, hija de Eduardo Guzmán de Ávila).

Las suspicacias

Natalia Muñoz Perea, la propietaria del predio en construcción. Cortesía.

Como Natalia Andrea Muñoz Perea es hija de Jacqueline Perea Blanco, quien fuera alta funcionaria (Familia en Acción) de la administración de Manolo Duque, los quejosos han manifestado sus suspicacias por el hecho de que los funcionarios públicos no hayan adoptado las medidas pertinentes sobre esta construcción aparentemente ilegal. Tanto es así, que en el reciente censo realizado por Control Urbano, luego de la tragedia de Blas de Lezo, el predio Villa Cele no aparece entre las 21 construcciones ilegales halladas en la Comuna 9 y  reportadas por Fernando Niño Mendoza, Secretario del Interior, al inspector de policía, Eusebio Pernet para que proceda según el código de policía.

Otra suspicacia de algunos de los quejosos es que el notario Luciano Javier Villadiego sea el mismo que le firmó la escritura de compra del predio que los hermanos Pau le vendieron a Wilfran Quiroz Ruiz para construir el fatídico edificio Portal Blas de Lezo II.

Independientemente de las suspicacias de los afectados, algo queda en evidencia: existe omisión oficial frente a una situación que podría tener un desenlace indeseado. Los apartamentos habitados presentan unas condiciones materiales deplorables que podrían desplomarse. Si el Distrito no toma las medidas urgentes, la situación se complicaría con el advenimiento de las lluvias.

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.