Solo tres guardianes custodian 2.500 reos con casa por cárcel en Cartagena

En la foto, Eduard Montaño pasando revista a la guardia de la cárcel de San Fernando de Ternera.

La medida de casa por cárcel que imponen los jueces a los reos, es un rey de burla, ya que jefes de bandas criminales como John Jairo Jiménez Atencio, alias ‘el Pichi’ o ‘Náutica —residente en Bocagrande— se iba de parranda los fines de semana y su residencia era un centro de operaciones ligadas al narcotráfico, tal como se pudo demostrar en septiembre de 2016, cuando cuatro falsos guardianes del INPEC intentaron secuestrarlo.

Si bien ese hecho trascendió por la balacera que se formó entre los delincuentes que intentaban secuestrar al Pichi y la policía Nacional que reaccionó de inmediato, es solo un indicador de que las medidas de aseguramiento en las residencias es pura falsedad. ¿Por qué? Sencillo, los jueces han expedido cerca de 2.500 boletas de “casa por cárcel”, y solo existen tres guardianes con dos motocicletas, de acuerdo a las cifras que se han develado en la discusión del pliego de peticiones con los sindicatos del INPEC. O sea, ¡un guardian por 833 detenidos!

Mientras eso sucede, la ciudadanía de ciudades —como Cartagena, Barranquilla, Bogotá, Medellín, Cali— se encuentra desesperada por la ola de inseguridad, ya que los criminales han convertido sus “hogares” en centro de operaciones sin ningún tipo de vigilancia. Jueces, Fiscalía, policía, INPEC, Ministro de Gobierno y las autoridades lo saben, pero nunca le hablan con la verdad a los colombianos.

Si los jueces de garantía le diesen a los procesados medida de aseguramiento intramural, tendrían que poner a los internos hasta en los baños, y no alcanzaría el espacio. Es decir, que para casos como el centro penitenciario de San Sebastián de Ternera, se necesitaría cinco cárceles parecidas para albergar a los indiciados y condenados de la ciudad y su región de influencia. Hoy esta cárcel tiene un sobrecupo del 100%.

De nada sirve invertir miles de millones de pesos en cámaras de vigilancia, equipos tecnológicos, vehículos, y centros de despachos, si no ponemos a los delincuentes a buen recaudo, y si los agentes de policía corruptos siguen recibiendo la picúa (soborno) de los jefes criminales para que sigan haciendo de las suyas en sus respectivas residencias, las cuales escogen como sitios estratégicos de sus empresas criminales. ¿Qué hacer?

¿Convertir los escenarios deportivos en sitios de concentración carcelaria, como hacen los militares en época de dictaduras criminales? ¿O los ciudadanos tenemos que armarnos para defender nuestras vidas, o el Estado nos las garantiza? Como estamos en un Estado Social y Democrático de Derecho, el armarnos sería profundizar en las raíces de la violencia que ha destrozado a nuestro país y ésto no serviría de nada para resolver la inseguridad ciudadana. Solo el Estado debe garantizarnos dicha seguridad. Pero si hay oficiales de policía, de la armada, jueces y fiscales corruptos —que están en la nómina de los jefes criminales—, y a los gobiernos de los entes territoriales llegan exponentes de la mafias, ¿cómo se puede defender el ciudadano que paga sus impuestos para que haya seguridad?

Ahora, si el Estado colombiano invierte en más cárceles y contrata 15 mil nuevos guardianes para resolver el deficit de la custodia carcelaria, ¿resolvería el problema? De hecho no lo resolvería, porque los modelos desarrollistas preexistentes, han convertido ciudades como Barranquilla y Cartagena en fábricas de delincuentes.

Abro el debate sobre la seguridad ciudadana en Colombia en este período de posguerra. Comienzo por el último eslabón: el sitio donde deben estar a buen recaudo los criminales para que no le sigan haciendo más daño a la sociedad.

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¿Qué dicen los sindicalistas del INPEC? Entrevista con el presidente de la seccional de Bolívar.

Eduard Montaño

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.