¿Cómo la “China” Wong boicoteó elección de terna para alcaldía local Caribe Norte?

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Los 9 ediles de la localidad planearon con Yolanda Wong boicotear la elección de terna para nombrar alcalde local. En la reunión secreta no se permitió celulares ni tabletas electrónicas, pero tengo toda la información. / Foto oficial.Cortesía.

Cuando Yolanda la “China” Wong —alcaldesa encargada de la localidad 1 de Cartagena y directora de la Escuela de Gobierno del Distrito— invitó a los ediles locales  a un almuerzo especial en la sede de esa entidad ubicada en la calle Quero del Centro Histórico de Cartagena, todos pensaban que iban a comer arroz chino, pero resultaron comiendo comida árabe al son del Aserejé: autoboicotear la elección de la terna de la Localidad Histórica Caribe Norte que próximamente convocaría el alcalde. Es decir, que la decisión tomada el 21 de abril de 2017 por unanimidad de los 9 ediles de votar en blanco, no fue espontanea y justificada sino el resultado de un plan debidamente preconcebido para obligar al alcalde mayor, Manuel Vicente Duque, convocar un nuevo proceso que podría durar más de dos meses. Con esta decisión se conseguiría dos situaciones: se prolongaría el período de interinidad de la alcaldía local (y por supuesto Yolanda seguiría como alcaldesa encargada) y/o se podría elegir una terna proclive a sus intereses.

Con esta conducta la China podría decidir sobre el Fondo de Desarrollo Local, que es superior a $12.000 millones, en complicidad con los 9 ediles, la mayoría de los cuales hoy tienen camionetas último modelo y casas que nunca habían soñado con un ingreso de $4 millones, que es el promedio de sus honorarios. Este periodista está en condiciones de demostrar esta dicotomía entre el ingreso por honorario del edil y sus gastos. Existen algunos pocos ediles que llegaron al cargo con casa, fincas y camioneta, pero la inmensa mayoría apenas sí podían pagar sus gastos domésticos. ¿De dónde sacaron dinero para tener camionetas 4 puertas, camiones turbo, casas con piscina, finca con jacuzzi, y dos amantes? Ese interrogante se podría resolver de una vez por toda con este típico caso del cual estamos narrando con información fidedigna de altas fuentes de credibilidad. Tres ediles me confirmaron que sí participaron de la reunión. Este tipo de negocio lleva a que la mayoría de ediles no cumplan con el objetivo por el cual la gente los eligió: Vigilar y controlar la prestación de los servicios del Distrito y las inversiones que se realicen con recursos públicos en su localidad. El dinero que ellos captan ilegalmente, son los que faltan para superar la brecha social que se amplía cada vez más en los barrios populares de Cartagena. ¿Y cómo lo hicieron?

Yolanda la China Wong, luce como una reina frente a los 9 ediles.

Después de tres días de haber renunciado el alcalde de la localidad 1, Javier “Kike” Jaramillo Martínez —9 de marzo de 2017—, la directora de la Escuela de Gobierno le pasó una invitación muy especial a los 9 ediles para que se hicieran presentes en el almuerzo. Una fuente que se encontraba en el interior de la Escuela de Gobierno notó que a las 10:15 de la mañana llegó el presidente de la Junta Administradora Local, Juan Carlos Zárate, en compañía de Carlos Andrés Tuñón Heras. Otra fuente me informó que a los ediles, al filo de las 10:00 de la mañana se les había visto en el parque San Diego charlando amenamente, incluso, hasta conversó con varios de ellos y les tomó una fotografía en pleno parque. Cuando eran las 10:20, llegó un grupo de cuatro ediles y finalmente a las 10:30 arribó el resto de la Junta Administradora Local (JAL), excepto  Adonilson Inocencio García Cervantes,  de La U:

Ángela María Vergara González y Federico Jaime De La Rosa Echávez, del partido Conservador; Luis Alfredo Caraballo, del Centro Democrático; Hernando Piña Elles,  del partido Liberal; Histar Ariza Herrera, de Alianza Verde, y Luis Antonio González García, de la Alianza Social Independiente (ASI).

La directora de la Escuela de Gobierno, Yolanda Wong,  se encontraba en su despacho esperando la llegada de sus invitados. Cuando ella bajó del segundo piso, estaban casi todos los ediles muy tiesos y muy majos, vestidos impecablemente,  unos con guayabera blanca y otros con vestidos formales. Faltaba Adonilson Inocencio García. La China comenzó a preocuparse, lo mismo que el presidente de la JAL. Pero a los pocos minutos llegó el último invitado para completar los nueve (9) ediles. Como invitado superespecial estaba Kike Jaramillo, quien había pasado a la categoría de exalcalde local, y de quien los ediles tenían mucho recelos, ya que la contratación del Fondo de 2016 no aparecía y no se sabía exactamente dónde se había invertido. Jaramillo ya había presentado su carta de renuncia, por lo que la reunión era como una transmisión de mando a la China. Kike Jaramillo ya había asegurado $1.200 millones de la inversión social y a los ediles le habían dado chorizo pasado por manteca, o sea, ¡nada! Con la China la cosa iba a ser distinta. La mayoría de ediles estaba esperando disfrutar arroz chino, sin saber que Yolanda Wong, ya les tenía una suculenta comida árabe con arroz de almendra. La China, en el preámbulo de la reunión secreta para que no quedara constancia de nada, le dijo a su selecto público que lo sentía, pero debían dejar sus celulares y tabletas electrónicas en una bandeja que una de sus asistentes comenzó a pasar a los ediles, como hacían los ujieres en las cortes palaciegas del medioevo cuando el rey esperaba a sus invitados, o en las iglesias cuando recogen el diezmo. El primero que entregó su celular fue el presidente de la JAL, Juan Carlos Zárate. La ujier, siguiendo las órdenes de Yolanda Wong, fue pasando la bandeja de edil a edil hasta que los 9 celulares de todas las gamas quedaron amontonados y apagados en la bandeja. La asistente de la China —al mejor estilo del medioevo— se llevó su bandeja y desapareció del recinto. La reunión la inició directamente la China Wong, y dirigiéndose a su honorable auditorio, dijo lo siguiente:

“Como alcaldesa (de la localidad I), los voy atender como ustedes se merecen. A cada uno les daré su participación (en el Fondo Local de Desarrollo) y van a quedar contentos. Tengo todo controlado.”

En una de las sesiones de la JAL. /Cortesía.

La Wong fue enfática en solicitarle a cada uno de los servidores públicos que la escuchaban para que les entregaran la ubicación de las obras donde se debían ejecutar. Los ediles estaban inconformes con el Kike Jaramillo, porque consideraban que él se comía todo sin que les diera un dulcecito del Fondo Local y muy pocos de ellos disfrutaban las mieles del poder. “Los niños consentidos” de Jaramillo, según el resto de ediles, eran Adonilson García, Juan Carlos Zárate, Hernando Piña y Carlos Tuñón. Mientras Adonilson Inocencio recibía $600 millones en obras, otros que no estaban en “la piña” de Jaramillo solo recibían $200 millones, por ejemplo. El discurso de la Wong fue convincente.  Al terminar, tomó la palabra el edil Zárate, como si se hubiese puesto de acuerdo con el resto de sus colegas, dijo:

“Doctora, todo lo que usted dijo esta bien, pero esperamos que no se vaya a torcer. Lo que nosotros queremos es que se cumpla todo lo que usted promete, porque está en juego nuestra credencial.

Ante la preocupación expuesta por el presidente de la JAL, la alcaldesa encargada los tranquilizó con estas palabras:

“Ustedes no deben preocuparse, porque esto es serio y voy a cumplir.”

Efectivamente, la China Wong quería ser alcaldesa de facto y para alcanzar ese objetivo necesitaba el apoyo de los 9 ediles para iniciar un proceso nuevo donde quedaría inhabilitado los candidatos existentes. El cálculo político es que el período se prolongaría y ella reinaría en la interinidad y podría incluir a alguien de sus afectos en la nueva terna o incluso, poner a jugar su propio nombre si logra vencer la inhabilidad que tiene por ser servidora pública. Esto en concordancia con el Decreto Ley 1421 de 1993, el cual considera que los requisitos para ser aspirante a alcalde local son únicamente los que están establecido en la norma, “no siendo posible bajo ningún punto de vista, excepto mediante ley, establecer requisitos diferentes”, como lo señala una sentencia del Consejo de Estado. ¿Cómo lograrlo? Sus asesores concibieron una idea peregrina: Los ediles deberían votar en blanco para que se repitiese el proceso con candidatos nuevos. Mientras eso sucedía, el alcalde Manolo Duque  —sin saber las verdaderas intenciones de Yolanda Wong (como me lo aseguró un asesor de alta confianza del burgomaestre)— emitió el Decreto 0448 del 17 de marzo, modificado por el Decreto 0472 del 29 de marzo de 2017 que regulaba el proceso de elección de la terna para nombrar alcalde de la localidad 1.  Es decir, que antes de iniciarse el proceso, ya la China Wong tenía las cartas marcadas, y las diferentes audiencias que se hicieron para escuchar a los inscritos era solo una farsa donde los engañados no solo eran los candidatos que se inscribieron sino el alcalde, la institucionalidad y una comunidad que realmente esperaba una elección transparente. Pero, sobre todo, es un fraude doloso a la ley, en el cual incurrieron Yolanda Wong y los nueve ediles. La reunión de la cual narro, es el punto de partida y la prueba reina de que votar en blanco por unanimidad rechazando a los 11 candidatos debidamente inscritos, no solo fue una simple maniobra política sino un fraude electoral preconcebido con la intención de boicotear un proceso legal iniciado por el Alcalde Mayor. Esta fue la justificación del presidente de la JAL, Juan Carlos Zárate presentada el 21 de abril luego de la audiencia con los 11 candidatos inscritos:

“Tras escuchar los argumentos de cada candidato, esta corporación edilicia  tomó de manera unánime la decisión de votar en blanco porque esperábamos candidatos integrales con conocimientos administrativos, contractuales, sociales y una amplia destreza en el manejo de comunidades.

Como ven, es un argumento que se cae por sí solo. La conducta de los 9 ediles pudo cruzar la frontera del prevaricato en la votación del 21 de abril pasado, tal como lo habíamos señalado en el escrito ¿POR QUÉ LOS EDILES PODRÍAN IR A LA CÁRCEL?  Los ediles tenían una duda que infantilmente resolvieron acogiendo la tesis de la Wong, entendiendo que ella y su esposo son abogados. Pero no se detuvieron a analizar las consecuencias de su actos, aún cuando en la exposición de Zárate en el almuerzo con arroz árabe y no chino se expresaba una gran preocupación: “está en juego nuestras credenciales.” Efectivamente no solo estaba en juego las credenciales de los 9 ediles sino también el puesto de Yolanda Wong y la inhabilitación para ocupar cargos públicos durante 12 años, ya que es una conducta dolosa. Es muy probable que algunos de los ediles querían votar en blanco, lo cual es una opción, pero la JAL tenía el deber legal de escoger terna y enviársela al alcalde mayor. El alcalde hizo las objeciones del caso y le pidió a la JAL terna para nombrar alcalde. Sin embargo, el 27 de abril ocurrió la tragedia del edificio Portal Blas de Lezo II donde murieron 21 obreros, y todo el esfuerzo de la administración se concentró en ese fatídico hecho. En el mes de mayo, hablé informalmente con la jefe de jurídica del Distrito, María Eugenia García, quien me manifestó que la decisión es de la JAL y el alcalde hizo lo que tenía que hacer: objetar dicha decisión y solicitarle terna. ¿Qué debía hacer el presidente de la JAL, Juan Carlos Zárate? Indudablemente que convocar una nueva audiencia para que ¡por fin! haya terna. ¿Podría corregir el curso de los acontecimientos? Pensaría que si, pero antes que las autoridades disciplinarias y penales asuman la investigación o que una autoridad judicial les ordene elegir terna. La tutela En el Juzgado 14 Municipal de Cartagena existe una acción de tutela instaurada por Bernardo Romero Parra, uno de los 11 candidatos, para amparar el derecho fundamental al debido proceso (art. 29 C.N.) y el derecho a ser elegido (art. 40) violados por la JAL. Si los 11 candidatos pasaron por todo el proceso y fueron habilitados para participar en la audiencia de selección de terna, la JAL no tenía otro camino que escogerla. Si se mantienen en esa decisión, estarían prevaricando, porque esa es una decisión abiertamente contraria a la ley. Los argumentos de los ediles de que los candidatos “no les llenaron la expectativas” son vacuos y van a contrapelo de la norma, la cual señala que no se puede adicionar más requisitos que los que están taxativamente expuestos en la ley para nombrar alcalde local. La única manera para que los ediles tomaran esa decisión de abstenerse a escoger terna era que los 11 candidatos estuviesen inhabilitados. Pero una vez que sus hojas de vida pasaron la selección bajo el imperio de la legalidad, no tenían otro camino que escoger terna. La China y su séquito podrán decir que la reunión en la Escuela de Gobierno fue oficial para escuchar a los ediles sobre cultura ciudadana, sería una coartada, pero también sin fundamento, ya que deberían mostrar el acta. Si la muestran, sería un acta fantasma, espuria. En tanto si Yolanda Wong quería ser alcaldesa local titular debió haber renunciado tres meses antes. Pero como físicamente era imposible, se inventó una idea peregrina contraria a la ley que hoy puede marcar la terminación de su vida política y los sueños de ser gobernadora o alcaldesa, por lo menos, hasta los próximos 12 años. Si su conducta es calificada de dolosa por su disciplinador, podría estar por fuera de circulación política en los próximos tres periodos de gobierno local. Cuando uno quiere que sus propios intereses primen sobre los intereses colectivos, torciendole el cuello a la ley, no solo le ocurre una situación como lo que le podría pasar a Yolanda Wong y sus 9 ediles, sino que las consecuencias las sufrimos todos los que hacemos parte de ese “público”. Solo me queda por averiguar la siguiente pregunta: ¿Quién pagó el arroz árabe en reemplazo del arroz chino? https://soundcloud.com/vox-populi-355055916/la-reunion-secreta-de-la-china-wong-con-ediles-para-sabotear-eleccion-de-terna

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.