Presidente Santos, ¿sabía Usted que su ministra Elsa Noguera se casó con un exmafioso del sanguinario Clan Los Mellizos?

 

El país necesita que el presidente Santos le responda sobre el caso de la ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio, Elsa Noguera. Cortesía

CARTA AL PRESIDENTE SANTOS

 Excelentísimo presidente Juan Manuel Santos

Como ciudadano y periodista, con todo respeto, solo le pido decencia en su gabinete ministerial. Y no es nada personal, ya que al periodista no le basta con informar sino que debe orientar. Sé que a algunos no les gusta mi periodismo, hasta el punto de que me han mandado a matar y otros desearían matarme, como lo confesó el pastor Miguel Arrázola al sentirse descubierto con mi investigación. 

El caso de la distinguidísima ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio, Elsa Noguera de la Espriella, como lo divulgué en mi blog (luciotorres.co), merece mucha atención de su parte.  Ella se casó con un hombre que en la década de los 90 fue de la banda de Los Mellizos, y en el 2007, gracias al juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Barranquilla, fue condenado por concierto para delinquir. 

Elsa Noguera de la Espriella merece ser feliz, pero lejos de la poderosa cartera del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. 

En el 2009, Juan Carlos Hernández Lucarini salió con libertad condicional, y desde hace varios años era el compañero sentimental de la ministra Noguera, apadrinada por la alianza CharVargas Lleras, quienes asistieron a esa celebración fastuosa. El anuncio de esta boda de ensueño lo hizo Germán Vargas Lleras cuando todavía no había renunciado a la vicepresidencia de la república para dedicarse a su campaña presidencial. 

Un poco antes de que Julio César fuera ungido emperador de Roma, su esposa Pompeya había asistido a una Saturnal, una especie de orgía sexual; el hecho fue suficiente para que el emperador se divorciara de ella.  Sin embargo, algunas matronas del patriarcado romano rechazaron tal decisión porque consideraron que Pompeya no había participado en la orgía, sino que fue como espectadora. Era una costumbre que distinguidísimos hombres, con sus también distinguidísimas damas de la sociedad esclavista, asistiesen a esos espectáculos, y ellas esperaban que, de regreso a su nidal, sus esposos satisficieran sus cuerpos ardientes.  Julio César según Plutarco les dijo a esas matronas: “La esposa del César no solo debe serlo, sino parecerlo”. 

En ese campo, entramos en una situación que la filosofía de la ética pareciera que este término estuviese en desuso define claramente: los funcionarios públicos deben guardar una compostura decente, atendiendo la moral y las buenas costumbres que se han venido perdiendo con el pasar de los tiempos. 

Si el presidente Marco Fidel Suárez se retiró de su alto cargo acosado por las críticas al haber pignorado su sueldo presidencial a un agiotista mercantil, como el Banco Mercantil Americano de Colombia, ¿por qué Usted, presidente Santos, permite que una poderosa ministra de su gabinete de paz consienta en ser la esposa de un ex mafioso, cuya condena todavía está caliente? 

Si doña Elsa Noguera de la Espriella no tuviese la investidura que tiene hoy, y la responsabilidad de construir 450 mil viviendas de interés social, y de participar con Findeter en la inversión de $5.5 billones en acueducto y alcantarillado, me importaría un reverendo cilantro su vida privada. Ella puede casarse con quien quiera que esté enamorada, pero no puede someter a la ciudadanía al imperio de la indecencia. Tanto como que la Procuraduría comenzó una investigación contra Findeter; los municipios de Yopal, Pasto, Armenia e Ibagué; los distritos de Barranquilla, Buenaventura y Santa Marta, y las empresas Metroagua, Aguas de Ibagué y Triple A por presuntas irregularidades en la contratación de acueductos y alcantarillados. 

Excelentísimo Señor Presidente de la República, Juan Manuel Santos: en una nación decente no ocurre lo que está ocurriendo en Colombia con la conducta cada vez más permisiva de la ciudadanía, pero especialmente de los funcionarios públicos con los delitos y los crímenes, hasta el punto de verlos como algo natural. ¿Es decente que una persona miembro de su equipo ministerial se case en Cancún (México) con un despliegue de fantasía, canutillos, lentejuelas y lujo, mucho lujo, mientras el Indicador de Progreso Social (IPS) de Barranquilla sufre una caída de más de dos puntos con relación a la del país? ¿De dónde sacó Elsa Noguera cerca de dos millones de dólares según peritos de la etiqueta consultados para celebrar su fastuoso matrimonio que duró varios días en uno de los sitios más caros del mundo, el sur de Cancún? ¿Cuántos de sus empleados asistieron y quiénes les sufragaron sus gastos?

¿Le parece sospechoso que Findeter -cuyo presidente Luis Fernando Arboleda fue gerente de varias empresas del Canal Isabel II- haya hecho multimillonarios contratos con la Triple A después que Alex Char, quien fuera jefe de Elsa Noguerra de la Espriella (ex secretaria de hacienda de Char) en ese entonces, llegara a un acuerdo con los ejecutivos que están presos en Madrid: Ignacio González; el ex presidente del Canal Isabel II en Latinoamérica Edmundo Rodríguez, y el ex gerente Ildefonso de Miguel

Excelentísimo Señor Presidente Santos: le repito la frase famosa de Julio César: “La esposa del César no solo debe serlo, sino parecerlo”. Por esta razón, le pido respetuosamente que me responda las siguientes preguntas:  

¿De dónde salió el dinero con el que se financió la fastuosa e indecorosa boda de su ministra de vivienda que se gastó tantos dólares como lo hizo el hoy presidente de los Estados Unidos, Donald Trump cuando se casó con Melania Knauss mientras en su ciudad, cada día más, miles de barranquilleros se acuestan con hambre? ¿Sabe usted si algún dinero público se gastó en esa boda, ya que su ministra solo recibe de sueldo $19 millones mensuales y no tiene patrimonio ni renta con la cual pagar las cuentas de su boda, apenas soñada por princesas como la Rapunzel, cuyo príncipe azul la liberó de la bruja malvada con un beso de magia?

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.