La joya de la Corona (III): Las escuchas del triqui-triqui que una vez tumbaron a un senador y a dos gerentes de Telecartagena

En un acto social, Juan García Romero, autor del triqui-triqui acompañado de su esposa la senadora Piedad Zucardi, quien puede regresar a la cárcel. Cortesía.

El primer escándalo político de escuchas asociadas a una investigación penal sucedió hace 20 años cuando la Fiscalía Anticorrupción conoció un casete de una conversación donde el senador del partido Liberal en el poder, Juancho García, (autor del triqui-triqui) le decía al gerente de Telecartagena, Francisco Martelo, lo siguiente:

“En este tipo de entidades hay dos cosas que producen diferencia (ganancia): la burocracia y la contratación. Sobre eso es lo que tú y yo nos vamos a poner de acuerdo, cómo se va a manejar la burocracia y cómo se va a manejar la contratación… Pero esto debe ser claro como el agua.”

Es muy probable que haya parlamentarios metidos en la operación La Heroica. ¿Compulsarían copias a la Corte Suprema de Justicia? Y si usted se está escandalizando con los audios de José Julián Vásquez y los concejales Useche y Hogde en la operación La Heroica, con los audios de García Romero, se escandalizaría más:

“En la única teleasociada en la que no se meten es aquí… por ejemplo, yo a Blackburn (presidente de Telecom) le dije, mandas huevo meterte en esa huevonada aquí, con todo lo que estás haciendo allá… déjame vivir a mí, no seas hijueputa!”. 

En este primer escándalo de escuchas estuvieron involucrados el expresidente de Telecom y exsenador José Blackburn y el exministro y exsenador Eduardo Pizano de Narvaez. ¿Qué tiene que ver el caldo con la tajada? Pues, García Romero se cayó para arriba porque el presidente Andrés Pastrana le nombró a Gina Benedetti, ficha política suya, como alcaldesa (e) de Cartagena cuando después de un foro la Contraloría General tumbó a Nicolás Curi, alcalde de Cartagena de ese entonces. García Romero hoy sigue siendo protagonista tras bambalina del poder político regional, pues con la crisis de Manolo Duque se le agregó a su bolsa burocrática una dependencia muy apetecida: la Secretaría de Educación Distrital. Ahora en esta institución fue nombrado el hijo de su antiguo socio, Jaime Hernández Pérez, quien fue condenado por haber expoliado las arcas de Telecartagena mediante una participación del 33% para cada uno de los tres que hacían parte de ese maligno complot. El escándalo se bautizó como el triqui-triqui: el robo se lo dividían entre tres.

El arte de engañar para seguir peor

Como los humanos tenemos una capacidad mental limitada, podemos ser fácilmente engañados por magos y culebreros de toda pelambre. Éstos solo hacen el 40% para embaucarnos y el 60% restante lo hacemos nosotros mismos. ¿Cómo así? El Triunvirato Presidencialista viene a salvarnos de la corrupción de Manolo Duque y de su hermano José Julián Vásquez. La inmensa mayoría de los cartageneros aplaudimos al Fiscal con razón porque estamos asqueados de tanta corrupción que la Bestia local vomitó en las escuchas develadas por la Fiscalía en la primera fase de la operación La Heroica I.

Pero, en realidad, la razón de esa operación no es la depuración de la cosa pública sino reacomodar a los detentadores del poder tradicional local, es decir, le está regresando la ciudad a los mismos que siempre la han explotado. (Léase: Santos inicia la recta final de su mandato con la joya de la Corona).  Por eso es que en los 200 años de vida republicana de Colombia la clase dirigente ha dominado a la sociedad mediante el arte del engaño; y cuando este no funciona, apela a la violencia sistemática, tal como lo demuestro en mi libro ¿Adiós a la guerra? Cinco claves para la paz, texto que te invito a que estudies para que entiendas el conflicto armado colombiano.

Hablemos con la verdad

No me da miedo los epítetos que algunos lectores desorientados emiten contra mí, tampoco las calificaciones a priori que lanzan de que sea manolesco. Los entiendo: ¡Están desorientados! Te lo explico despacito y con plastilina.

Tú y yo queremos que Colombia cambie. No lo dudo. ¿Pero tú has cambiado? Tú y yo estamos contra la corrupción. No lo dudo. ¿Qué hiciste hoy para combatirla? El 40% de tu cerebro tiene una información real de lo que sucede y de lo que quieres, pero el otro 60% que dirige tu actuación está determinado por los patrones mentales que están enquistados en tu cerebro en dos zonas muy importantes: prosencéfalo (parte posterior del cerebro que se denomina reptiliano) y en el límbico, zona central donde nacen las emociones. Ahora mismo, tu cerebro racional está analizando lo que te estoy escribiendo. Es aquí en este ejercicio racional donde nace la verdad, y no simplemente en lo que crees ver.

Por eso es que Sergio Londoño Zurek ahora no sabe —no es consciente— de que él es una pieza del ajedrez de la corrupción que es movido por personajes que están en el vértice de la pirámide, y lo que hace es porque cree que es legal y es lo correcto. Londoño fue puesto por el Presidente, y hará lo que él le diga que esté dentro de la legalidad. Así también lo creyó Manolo Duque. ¿Como te explico? Las ramas de los árboles no le permitían a Manolo ver el bosque exuberante que nace del poder de la sociedad.

En otras palabras, son tres capitanes que controlan tu vida y tu actuación. El primer capitán tiene el 40% de lo que piensa que es verdad y te puede llevar a ella, pero el otro 60% puede que no sea cierto y entra en contradicción con el primero. Si eres un ser humano cuyas emociones controlan tu vida, estás acabado. Lo mismo que si eres solo primario en tu reacción frente a todo lo que te suceda en la vida cotidiana. Entender la aplicación de la justicia, como es el caso de la operación La Heroica I, es necesario entender las tres dimensiones del cerebro humano, como lo expliqué en varias universidades de la región Caribe. (Escuche o lea mi conferencia Neurociencia y justicia transicional en la Cátedra de Paz).

La verdad no está químicamente pura. Se necesita hacer un ejercicio mental filosófico para depurar las tesis y conclusiones de las impurezas mentales anidadas en nuestros patrones cerebrales. ¿Te has dado cuenta de la importancia de la filosofía asociada a lo cognoscitivo y formativo? Si Manolo Duque hubiese hecho este ejercicio mental filosófico, no estuviese tan emproblemado como lo está hoy. ¡Lo entiendo! Duque Vásquez de filosofía, pocon pocon.

Santos quiere a Cartagena

Como en los viejos tiempos de Fernando VII —cuando José Bonaparte, hermano de Napoleón de Francia que saqueó las arcas reales españolas— se perdió la joya de la Corona: la perla Peregrina. Y con este robo, la España Imperial perdía sus colonias americanas con las luchas de independencia, poniendo el ejemplo Mompox y la mismísima Cartagena.

De esa misma manera, las élites dominantes han perdido el control de la Cartagena de abolengo, del reinado de belleza y del baile de salón, que si sucedía un muerto, los cronistas tenían dos meses para mantener atrapados a sus lectores y se quedaba en la memoria colectiva de La Heroica. Era la Cartagena de los Lemaitre, Mogollón, Araújo, Zurek, Emiliani, Pombo, una ciudad de folletín donde no sucedía nada extraordinario, ya es de tiempo postrero. Y guardando la analogía de las épocas distintas, recurro a nuestro poeta insigne, Luis Carlos López, para describir a su amada ciudad al final de su vida:

“Fuiste heroica en los años coloniales,

cuando tus hijos, águilas caudales,

no eran una caterva de vencejos.

Mas hoy, plena de rancio desaliño,

bien puedes inspirar ese cariño

que uno les tiene a sus zapatos viejos.”

Pues bien, esa caterva de vencejos fue reemplazada por una caterva de ambiciosos provincianos que después de saquear a sus provincias, llegaron para expoliar a La Heroica. Así aparecieron los Espinosa, los Faciolince, los García Romero y el cartel del suero. Y después llegó una oleada de perros y gatos que se hicieron con el poder e imponiendo su ley con abundante dinero. De esta etapa de la historia política de La Heroica podemos mencionar a Enilce López, John David, y Alfonso Turco Hilsaca, y el Cartel del Bocachico. Éstos últimos, made in Magangué.

J.J. y Manolo, las vedettes de la política

En octubre de 2015 —al ganar la alcaldía de Cartagena— irrumpió en ese poder político un par de personajes nacidos en el barrio Blas de Lezo, los hermanos Vásquez: Manuel Vicente Duque y José Julián Vásquez. Manolo y J.J. —así lo conocen en el mundo de la política— se quedaron con la joya de la Corona, en medio del asombro y la envidia de la clase política tradicional. Todos los jefes políticos bolivarenses se quedaron viendo un chispero. Si J.J. no hubiese estado inhabilitado, otra historia estaría analizando.

¿En qué se diferencia la presunta corrupción de los Vásquez a la generación de los vencejos y a la de los líderes de provincia que saquearon la tan apetecida joya? La diferencia son los estilos de gobierno, pero la esencia es la misma. Mejor dicho: ¡la misma muñeca con diferente pollerín!

No obstante, hay una diferencia que quiero subrayar. Los Vásquez no tienen la íntima relación que las anteriores generaciones tuvieron con el poder central. Antes de la sustitución de la constitución del 86, los gobernadores eran nombrados por Decreto, y, a su vez, ellos nombraban a los alcaldes. Por eso sus apellidos eran parecidos: Núñez, Román, Obregón, Calvo, Arrázola, Lequerica, Pupo, López Escauriaza (hermano de Luis Carlos), Lemaitre, Segovia, Tono, Pombo, Faciolince, Gossaín.

En una historia política reciente de elección popular —desde 1988— (y excúsenme que sea detallista) los que se están acomodando con la recuperación de la joya de la Corona podían llamar al teléfono presidencial sin ningún problema, ¡y el presidente les pasaba! No importa quien estuviere en el sillón de la Casa de Nariño. Así se reacomodaron cuando el presidente Andrés Pastrana impuso a Gina Benedetti (1999) por Nicolás Curi;  el presidente Santos a Carlos Otero (20013) por Campo Elías Terán Dix, y a Sergio Londoño (2017) por Manuel Vicente Duque Vásquez. De estos tres ejemplos de la historia política contemporánea regional, hay un personaje común y que como el camaleón se mimetiza y luego aparece de otro color: Juancho García Romero.

Jaime Hernández, el otro del triqui-triqui, condenado por corrupción. Cortesía Archivo El Universal.

En el gabinete de Londoño Zurek, García Romero es el político que más poder tiene. Y como me gusta hablar con hechos, presento uno. El nuevo secretario de Educación Distrital, Jaime Hernández Amín es hijo de un antiguo socio suyo del triqui-triqui, Jaime Hernández Pérez, exgerente de Telecartagena. Hernández y su patrón político, Juancho García, se robaron a esa entidad a través de contratos de suministros y convenios interadministrativos. Juancho García —como era senador— fue condenado por la Corte Suprema de Justicia , y Jaime Hernández, por el Juez Tercero Penal del Circuito en 2012.  ¿Cuál es el problema? El chico Hernández no tiene la culpa del mal ejemplo de papá, como el senador Felipe García Zucardi —vale (amigo) de Londoño y del mismo Jaime Hernández— no tiene la culpa de la corrupción de sus padres. De la misma manera, Martín Santos —llave de Londoño y de Felipe García— no tiene la culpa de lo que haga su padre Presidente.

En Cartagena, Barranquilla y en toda Colombia, hay familias completas que se dedican a la delincuencia, como el microtráfico o la construcción ilegal. Si los abuelos ponen el ejemplo, ¿qué pueden hacer sus nietos? Por ejemplo, Wilfran Quiroz vio que en su familia todo el tiempo se dedicaban a los negocios ilegales. A él le parecía algo normal construir un edificio ilegal sin importarle que alguna vez se cayera con la gente adentro, hasta el punto de involucrar a su primogénito, David Quiroz, en el mismo negocio, y tenga la plena seguridad que éste le enseñará a sus hijos lo mismo. ¿Te la pillaste?

Con urgencia necesitamos que los tres cerebros que tenemos actúen en armonía. ¿Y quien puede ayudarnos? Tú. Cuando vayas a votar, ¡pon a pensar el cerebro donde se construye la verdad y la conciencia! Si eliges a quien te ofrece beneficios directos, estás perdido y, lo peor, pierde la ciudad. Comes ahora con el contrato o el empleo, ¿y mañana? Que todos hacen lo mismo, me responderás. Es cierto, pero uno es más que dos, y todos haremos cambiar el estado de cosas en la cual han reducido el país y, en particular, Cartagena, cuando uno solo comienza a cambiar.

Los hermanos Vásquez están aparentemente vencidos. Uno puede terminar en Ternera Resort, y otro en la casa comiendo chicharrón, si es que rompe la dieta. Los médicos están alerta. El corazón de Manolo se ha debilitado con el agite de las audiencias. El Triunvirato Presidencialista está tras la joya de la Corona, y donde manda capitán, no manda marinero, a no ser que el marinero produzca una rebelión con la tripulación a bordo y mande al papayo al capitán.

Esta es la verdadera razón que domina el sainete de la operación La Heroica I. Desearía que metieran preso a todos los culpables, pero también a los determinadores de la corrupción macondiana anidada en la Casa de Nariño y en el Capitolio Nacional. Pero dime, juez de garantía de esta vista pública, ¿comeremos alcalde y contralora?

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.