¿El alcalde, la contralora y los concejales del Distrito gozarán las fiestas de la Heroica en la guandoca o en libertad?

Manuel Vicente Duque en compañía de su esposa Viviana Sánchez antes de compartir un almuerzo. Espera que lo dejen libre el 7 de noviembre.

Una gran esperanza le surgió al alcalde de Cartagena, Manuel Vicente Duque, de salir del hueco donde se encuentra. El 7 de noviembre de 2017 el juzgado Tercero Penal del Circuito a cargo de María Patricia Dueñas Soto; o el juez Cuarto Penal del Circuito, Iván  Lorduy, desataría su suerte inmediata: Lo pondría en libertad si desestima la interpretación que hizo el juez de garantía, José Luis Robles, sobre las objeciones realizada por la defensa. Además, el juez pudo sufrir una presión indebida con la propagación masiva de los audios filtrados por la Fiscalía en los medios de comunicación.

Pero ahora le salió otra pata al gato, la juez Dueñas Soto está siendo procesada por prevaricato por haber dejado libre al exalcalde de Zambrano, Sebastián Cañas Asís, quien gozaba de prisión domiciliaria cuando fue capturado nuevamente en un establecimiento público por otro delito que presuntamente había cometido.

¿De dónde surge esa esperanza para Manolo? Como lo explicamos en una de las entregas de este escándalo (Ver: La joya de la Corona II), el derecho como el periodismo de investigación tienen grandes similitudes sobre la prueba. Ésta se mueve en tres dimensiones: la prueba como tal, el medio de prueba y la interpretación que se hace de la misma. De esas tres dimensiones —y entramos en el mundo de la semiótica— existe un hilo conductor que nos lleva a la prueba reina, la cual no está en la dimensión de la prueba misma sino de la interpretación que el juez o el periodista hace de la misma. Hay jueces que le muestran la prueba, pero ello por sí solo no basta para convencerlo si no existe una excelente argumentación de quien acusa (la fiscal Liliana Velásquez) o defiende (los abogados defensores), ya que ambas partes pretenden convencer al juez de la justeza —no de la prueba— de lo que se quiere probar.

Si bien es cierto que para esa etapa del proceso solo se necesita que de la prueba se razone un indicio, el juez debe valorar varios elementos que sustenten la tesis del ente acusador, esto es, el delito de concierto para delinquir en calidad de determinador. Los audios son de terceros, y los terceros pueden decir la verdad o mentir sobre la conducta del otro, es decir, de Manuel Vicente Duque y de sus secretarios de despacho. Por el simple hecho de mencionarlos en esas conversaciones, no se constituye en una prueba irrefutable de la cual se pueda inferir que el alcalde haya sido el determinador.

Cuando el juez Robles mandó a la cárcel al alcalde de Cartagena y a su primo-hermano, a la contralora y al concejal, había una indignación colectiva que estimuló las condiciones psicológicas de lo que se ha denominado una desesperanza aprendida, esto es, que la divulgación masiva de las 400 horas de audio recopilada en la investigación, pudo estimular en los cartageneros un sentimiento de indignación y desazón. Sin embargo, este sentimiento que la ciudad percibe pudo condenar moralmente de antemano a los reos sin analizar detenidamente las pruebas allegadas al proceso judicial. En este caso, la opinión pública solo exige cárcel, ya que una medida domiciliaria le produce más indignación. Pero este sentimiento de desesperanza hace de Cartagena una ciudad desmotivada para alcanzar metas básicas, y a renunciar en la búsqueda de una salida cierta al problema de la corrupción, del abandono estatal y de la pobreza material. Es decir, es una renuncia a toda posibilidad de que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren.

Manuel Vicente Duque en su recorrido por los barrios pobre de Cartagena de Indias con su compañera inseparable. Viviana Sánchez está atravesando por una situación difícil debido a la pérdida de la libertad de su esposo.

En ese caso, —es decir, bajo el sentimiento de indignación— el individuo como la sociedad actúan preso de un sentimiento que lo hace perder la objetividad y renuncia a ensayar otra experiencia (recordemos que el pueblo de Cartagena confió en propuestas alternativas a la maquinaria política en las últimas elecciones: Judith Pinedo, Campo Elías Terán, Dionisio Vélez y Manolo Duque). ¿Qué consecuencia produce la desesperanza aprendida, o sea, la frustración? Produce un ciudadano inmóvil, quieto, adocenado, pusilánime, dominado. A este sentimiento se llega cuando la Bestia estatal, dominada por los mismos de siempre, satisfacen esa indignación colectiva condenando a uno de los suyos a la cárcel o a la hoguera, como en el medioevo.

En ese estado mental, los administradores de justicia se pueden ver afectados por el sentimiento colectivo de la indignación, y sus decisiones pueden tener déficit de objetividad argumentativa y razonable. En el caso específico de Manuel Vicente Duque dentro de lo que la Fiscalía ha denominado Operación Heroica, no hay una prueba que infiera que haya orquestado el concierto para delinquir, muy a pesar de que —desde el punto de vista del derecho administrativo— sea el responsable de todos los actos del Distrito de Cartagena. En este caso, una argumentación razonable busca demostrar la principal ley argumentativa: la relación causa—efecto.

La fiscal 53 de la Seccional de Bolívar, Liliana Velásquez, acusa a Manuel Vicente Duque Vásquez de ser el determinador del concierto para delinquir y, por ende, la actuación de su primo—hermano José Julián Vásquez fue un instrumento para lograr su propósito. ¿Como lo comprueba? ¿Con los audios? Pero no hay un audio donde aparezca Manuel Vicente Duque dando instrucciones precisas que infiera la tesis de la fiscal, ni mucho menos una prueba documental o testimonial. El común de la gente no entiende esta situación, pero en el derecho penal esto es fundamental para despejar la ecuación causa—efecto como principio fundamental para hallar la responsabilidad penal de una conducta determinada. La interpretación no puede ser en el ámbito de la presunción sino de la argumentación fáctica, es decir, de los hechos y de las pruebas como reflejo de la realidad procesal.

De hecho, este 7 de noviembre surge una esperanza para Manuel Vicente Duque siempre y cuando la juez María Patricia Dueñas Soto, o a quien le caiga el proceso, decida en derecho y no bajo la presión psicológica de la Fiscalía o del sentimiento de indignación que se ha apoderado de la opinión pública cartagenera por tanta corrupción que se percibe en el ámbito político. Entre tanto el abogado de Manuel Vicente Duque, Juan Carlos Cabarcas, en diálogo con este periodista, dijo que recusó a la togada por un presunto conflicto de intereses, debido a que él siendo Procurador Delegado la denunció penalmente en el año 2015. Esta situación afectaría su tranquilidad para tomar una decisión en derecho. Pero la juez se mantuvo en su posición de continuar, situación que dejó en manos del juez Cuarto Penal el Circuito, Iván Lorduy, la decisión de seguir o no en el conocimiento de la impugnación. Si considera que la juez tiene razón, devuelve el proceso; si por el contrario, considera que la defensa está en lo cierto, procederá a desatar la encrucijada de Manolo Duque y sus compañeros de desgracia.

Cabarcas dijo que “la juez está subjudice y ya presentó descargos en junio de 2016 y mayo de 2017 sobre la investigación disciplinaria que se le sigue”, y esto iría en contra de las convicciones que debe tener un juez para tomar una decisión objetiva. La juez está denunciada por prevaricato al tomar una decisión, que a juicio del procurador Delegado, favoreció inexplicablemente al alcalde de Zambrano a quien le dieron la domiciliaria pese a que la había violado cuando lo capturaron en un establecimiento público mientras gozaba de esa prerrogativa. Es decir, que era un reincidente.

Recordemos que el exalcalde de Zambrano, Cañas Asís, fue capturado por la presunta presión ejercida a empleados del Hospital de San Sebastián para que votaran por su candidato a la alcaldía, Jesús Durán Barreto y por el aspirante al Concejo Municipal, Francisco Causado Rojano. Por estos hechos fueron capturados Elder Zambrano Castro, jefe de presupuesto del hospital; José Galé Aragón, facturador; Carmen Arrieta Casas, secretaria de gerencia y María Leonor Pacheco Camargo, empleada de servicios generales. La gerente Esmeralda Ballestas Larios, señalada de ser la organizadora de reuniones políticas al interior del centro asistencial, se entregó voluntariamente.

Mientras el 7 de noviembre se resolverá en segunda instancia la situación a los primeros imputados de la Operación Heroica, a los segundos se les hará el próximo 24 de octubre. Sobre el Estrado desfilarán los siguientes concejales: Angélica María Hodeg Durango del Partido Alianza Verde; Édgar Elías Mendoza Salame del Partido Conservador; ; Américo Elías Mendoza Quessep del Partido ASI; Javier Wadi Curi Osorio y Erich Nijinsky Piña Feliz, del Partido Liberal; Antonio Salim Guerra Torres y Luis Javier Cassiani Valiente de Cambio Radical; y Duvinia Torres Cohen de La U.  De igual manera al exconcejal Zaith Carmelo Adechine Carrillo.

La situación no es fácil para los procesados. Como la conducta penal es personalizada, lo que suceda dependerá del grado de objetividad con que el juez de segunda instancia valore los hechos presentados para tomar una decisión en derecho y no que satisfaga intereses extraños a la independencia judicial. Pero como dice el dicho, la esperanza es lo último que le queda a Manolo Duque, Jose Julián Vásquez, Nubia Fontalvo, a Jorge Useche y demás concejales.

Manuel Vicente Duque espera las fiestas de la Independencia con una medida de aseguramiento en su casa, o en libertad, que es uno de los derechos fundamentales más preciados del individuo. Es decir, lo someterán a un dilema: En la Fiesta de la Heroica o en la Operación Heroica.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.