Papa Francisco, ¡cuidado, la Bestia está suelta!

La llama de la paz de Santos y Uribe es un sepulcro blanqueado, porque su pasado está lleno de podredumbre. Papa Francisco, tenga cuidado, la Bestia está suelta. Cortesía de Presidencia.

Papa Francisco:

Le contaré a mis nietas que un elefante grande (dinero del narcotráfico y de la corrupción como el que describió el cardenal Pedro Rubiano) ronda como un fantasma sobre la administración pública nacional y en las regiones. Es un fantasma que impide el nacimiento de una paz verdadera y duradera. Es una Bestia que solo ven en el poder político regional, pero en el poder presidencialista todos pasan de agache (¡están ciegos!) para ver el mamut que entra a su palacio.

El poder presidencialista quita alcaldes y gobernadores para satisfacer a la Bestia que de vez en cuando necesita sangre de su propia especie para que el circo continúe y mostrar que están contra la corrupción y por la paz. Y sin embargo, no se dan cuenta que en sus palacios presidencial, de justicia y del congreso, el elefante entra como Pedro por su casa. ¡Y nadie se da cuenta!

Cuando tumbaron al alcalde Samuel Moreno (2008-2011), no cayó por ser corrupto —pues, si lo era— sino porque se erigía en una empresa corrupta que no obedecía a los designios del poder centralista dirigido —en ese entonces— por Álvaro Uribe en alianza con el procurador Alejandro Ordoñez (2009-2016), y de los fiscales Luis Camilo Osorio (2001-2005) y Mario Iguarán (2005-2009). Y los Moreno hacen parte de la oligarquía que ha gobernado el país, pero es un sector oligárquico disidente que capturó el partido de la izquierda en su momento: el Polo Democrático. Y tampoco el conspicuo senador Jorge Enrique Robledo se dio cuenta. En ese entonces, yo era de la Dirección Nacional del Polo y había quedado solo en el debate contra el alcalde de ese entonces, Samuel Moreno, cuando denunciaba la participación del presidente del senado de la época, Javier Cáceres, en la burocracia de su alcaldía. Solo, porque el sector de Gustavo Petro y Guillermo Asprilla se había salido. Remember: En mi intervención que no me la querían conceder, denuncié ese hecho, y estimé que el Polo debía separar del partido a Samuel Moreno hasta que demostrara su inocencia. ¡No me hicieron caso! Qué caso me iban hacer si yo era un corroncho ignorante, como algunos de sus defensores me calificaron. Pero la historia nos dio la razón. Para esta ocasión publicamos un ensayo donde señalábamos que en Bogotá estábamos en un gobierno social vestido de izquierda pero con el viejo sistema clientelista de corrupción. La oligarquía quería a Bogotá, pero para ella, y no para la izquierda. Petro se alzó con la alcaldía y lo tumbaron… pero se levantó y logró concluir. Hoy la tiene Enrique Peñalosa, un oligarca aliado del Triunvirato Presidencialista, que quiere entregar la ciudad a los privados corruptos, y no pasa nada.

Remember. Cuando comenzó la seguridad democrática —no muy lejana por cierto— en que ser de izquierda era un crimen (miles son los muertos y millones las víctimas) y estaba condenado por anticipado, el presidente de la época, Álvaro Uribe Vélez, llamaba al inolvidable fiscal 33 seccional Bolívar, Demóstenes Camargo, y de inmediata expedía las órdenes de captura contra líderes campesinos y sindicalistas, que luego de varios meses (incluso, años) de encierro en las oscuras cárceles eran puestos en libertad por ser inocentes, ocasionando un grave daño moral y material a las víctimas y al Estado. Nosotros ya pagamos dichos daños vía indemnización. Muchos de los que fueron apresados injusta y arbitrariamente fueron asesinados, como le sucedió a mi amigo y compañero de trabajo, Alfredo Correa de Andreis.

Cuando La Guajira y el Chocó pedían auxilio por la alta corrupción que esa misma oligarqupía implantó por su sistema de clientelismo brutal, nadie le escuchaba. Uno de los partidos más oligarquicos, Cambio Radical, dominaba y no había oídos ni ojos que escucharan y vieran cómo los dineros de los niños más pobres se los robaba una minoría de delincuentes de cuello blanco en complicidad con el gobierno central. Allí estaban los Char que introdujeron la modalidad de empaquetados, como la que puso en práctica Dionisio Vélez en Cartagena o la que viene haciendo Alex Char en Barranquilla. ¡Y ellos no se caen como se cayó Manolo Duque de la alcaldia de Cartagena! Porque Duque no es de la oligarquía. Tuvo que pasar algo extraordinario en La Guajira para que se dieran cuenta.Y eso que se llama extraordinario fueron los miles de niños muertos por hambre y por sed que el país nacional ignoraba. Pero a Colombia se le había olvidado que Kiko Gómez Cerchar, elegido por Cambio Radical ( el gobernador de La Guajira de ese entonces) era el niño mimado de Uribe, de Vargas Lleras y de Santos. Pero Kiko era un criminal que se le había salido de sus manos con su propio ejército de delincuentes. Uribe lo ponía como ejemplo de seguridad democrática, porque había apaciguado los actos violentos, de la misma manera lo resaltó el presidente Santos que había desmentido que la seguridad democrática se había roto en ese departamento cuando Kiko Gómez sufrió un atentado en 2011, del cual salió ileso porque llevaba chaleco antibalas. ¡Gracia a Dios que no lo mataron! para que el país ciego pudiera darse cuenta que era un criminal y por ello está pagando 40 años de cárcel. Uno de los animadores de este proceso contra el criminal fue nuestro colega Gonzalo Guillén.

No obstante lo que ocultaron Uribe y Santos fue que el mencionado atentado no era más que un cobro de cuenta de la banda criminal Los Rastrojos a Kiko Gómez, porque éste les robó un cargamento de cocaína que habían “exportado” a los Estados Unidos. A los sicarios de Los rastrajos le pagaron $200 millones por la vuelta, de acuerdo al argot del bajo mundo. Lo que digo en estos párrafos está debidamente documentado en el expediente del fiscal 10 especializado de la Unidad contra Bacrim de Barranquilla, Wilder Guerra, quien leyó esta versión de un testigo ante la juez Janeth Cabal, el 12 de enero del 2012. ¿Te la pillaste?

El elefante presidencial

El elefante entró a la casa de Ernesto Samper (Presidente 1994-1998) y no se dio cuenta; que Andrés Pastrana (1998-2002) le entregó a las Farc un territorio similar al de Panamá sin alcanzar la paz; que Álvaro Uribe Vélez fue presidente gracias al apoyo de los paramilitares que masacraron a miles y desplazaron a millones de personas humildes, y que la campaña Juan Manuel Presidente nos prometió la paz con dinero de Odebrecht y tampoco se dio cuenta. ¿Hacia dónde va la corrupción?

Ese elefante que Samper no vio es el mismo que los electores no ven cuando van a elegir, siendo que la misma fuente del poder político se encuentra contaminada. Y lo peor, hemos reelegido el elefante dos veces. Observamos (unos asombrados y otros complacidos) cómo Uribe Vélez nos miente mil veces y mil veces le cree esa mitad de sociedad que le sigue como corderito. Y si se lanzara a la presidencia, nuevamente lo eligen. El problema no son ellos (Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Vargas Lleras, etc.), no; el problema somos nosotros que los elegimos. Ellos —como nosotros—nos gusta engañar y que nos engañen. Vivimos en un sistema como si fuera una Bestia que se alimenta de la corrupción. La sociedad misma está corrupta. El Estado es solo el reflejo de la corrupción de la sociedad.

Media sociedad ha sido complaciente y cómplice con el dinero del narcotráfico que irrumpió en los años 80 en la economía nacional y luego financió campañas políticas y capturó presidentes y congresistas. Crearon grupos armados para defender su dinero malhabidos haciéndonos creer que estaban combatiendo a la guerrilla, el Mal Mayor. El presidente Uribe fue erigido héroe nacional antiguerrilla porque prometió matar a la culebra, y la culebra quedó viva. Se hizo más rico y su familia se hizo la terrateniente más grande del país, incluso más poderoso que los Besaile y los Elías, pero el país no se fija en eso sino en estos últimos. ¿Por qué? Porque la Bestia es alimentada con los peces menos gordos de su propia especie para mantener contenta a la sociedad que en cada período de la historia exige juicio al proceso de la corrupción como si fuera una catarsis. ¡Y luego todo cambia para seguir igual!

Pero esto tiene que cambiar, y solo cambiará cuando veamos al gran elefante entrar  en nuestra propia casa. Y cuando esto suceda, seremos un país en paz. Papa Francisco, gracias por venir a casa, y espero que le veas muy bien el pelambre a la Bestia que tus anfitriones no ven.

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.