Se hizo justicia: El Gatico, asesino de periodista, 29 años de cárcel.

Jorge Luis Alfonso López —preso en La Picota de Bogotá— cuando se casó en la cárcel con su actual esposa. Estará casi 30 años detrás de los fríos barrotes de La Picota de Bogotá. Pagará haber matado a un periodista que se atrevió a decir la verdad. (Cortesía)

Este 29 de noviembre se hizo justicia. Jorge Luis Alfonso López —El Gatico— durará encerrado 29 años en la cárcel por el asesinato del periodista comunitario Rafael Prins Velásquez. La Corte Suprema de Justicia no aceptó la demanda de casación interpuesta por los defensores del condenado y confirmó lo dispuesto por el Tribunal Superior de Bogotá: Condenar al exalcalde de Magangué a 29 años por el asesinato del comunicador y por ser financiador de grupos paramilitares.

El 19 de febrero de 2005, es una de las fechas de luto para el periodismo de Bolívar. Rayando las 7:00 de la noche, se escucharon varios disparos en el parque de la Electrificadora del centro de Magangué, mientras caía mortalmente herido el periodista comunitario Rafael Prins Velásquez, hijo del ya fallecido tipografista magangueleño Luciano Prins. De inmediato lo llevaron con vida al antiguo hospital San Juan de Dios.

Cuando estaba en la camilla de urgencia, alcanzó a decir a uno de sus hermanos mayores:

“Yo se quién me mandó a matar, pero no se metan en esto. Dios hará justicia”.

Las heridas eran serias, pero había la esperanza de que se salvara. Esto escribí cuando se cumplieron los 10 años de su asesinato:

“Rafael fue atendido en una urgencia vital que sobrevivió. Al día siguiente, en la madrugada, extrañamente se produjo su deceso. El director del hospital era Orlando Sanguino Omaña, preso por corrupto, ficha de Enilse López y Jorge Luis Alfonso López, el hijo mayor de la empresaria reconocida como La Gata”.

Y en efecto, por mucho que quiso  limpiar el crimen, Nevis Consuelo Caballero Balanta, de 23 años, antigua servidora de El Gatico, fue la testigo estrella que le sirvió a la Juez Especializada de Bogotá condenar a Alfonso López a la pena de 39 años, pero el Tribunal de Bogotá se la rebajó a 29 años, porque al condenado se le había procesado por la anterior ley 600 y no por el sistema acusatorio 0 ley 906.  Caballero Balanta es protegida por el gobierno norteamericano.

Alfonso López estará por lo menos 20 años efectivos en la cárcel, lo cual quiere decir que estará libre una vez cumpla los 65 años de edad, si no le hallan la responsabilidad de otros de sus crímenes. Su madre, Enilse López la empresaria del chance, tiene la misma suerte. Paga su condena de 35 años encerrada en una habitación blindada del hospital Cari de Barranquilla, donde muere lentamente por la desnutrición calavérica que soporta. Ella se indujo a una bulimia que la hace ver como aquellas víctimas del holocausto Nazi: Piel enjuta pegada al hueso y un peso que da lástima.

¿Por qué El Gatico asesinó a Prins? Los jueces le dieron la razón a la Fiscalía que explicó el modo, tiempo, lugar y finalidad del homicidio:

“Evitar que el comunicador siguiera haciendo publicaciones periodísticas en contra de su administración como alcalde de Magangué y los negocios de su familia”.

Aquí fuí invitado en 2014 —junto con otros periodistas— por el gobierno de Marcelo Torres a exponer sobre la libertad de prensa. Aparecen: Víctor López (fallecido), el poeta Sarabia, Oscar García Alemán, Oscar Bustos y Juan Carlos Ensuncho.

“Apocalipsis” era el periódico de “Los talibanes”, cuyo director era Rafael Prins, familiar mío. En ese medio informativo comunitario se dedicó a publicar la podedumbre de la administración de “La esperanza de un pueblo”, encabezada por un hombre inescrupuloso, sicópata social y desalmado —así aparece en su perfil criminal— que había sido elegido alcalde de Magangué con la esperanza de sacarla del hoyo en que se encontraba. Pero su administración fue la desesperanza y la autodestrucción de la sociedad magangueleña sumida bajo la dictadura del miedo y del crimen.

Esto que narro está demostrado por la historia y por la justicia. Un periodista es una persona protegida. Y si lo matan, los asesinos sabrán de antemano que algún día pagarán el crimen. Si el periodista calla —parodiando a Atahualpa—, calla la vida. El problema es que Magangué todavía no ha aprendido esta lección y ha retrocedido. Los cómplices de los asesinos de Rafael Prins los veo de regreso. En la cárcel deben estar también otros que determinaron el homicidio. Merecen el repudio de los buenos. Estos cómplices no pueden seguir ocupando lugares de dirección en la política local y regional.

Rafael Prins, tu muerte no fue en vano. Tu palabra fue verdad y te atreviste a publicarla mientras un pueblo bullarengo callaba y hablaba pasito.

Compartir.

About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.