Andrés ¿domador de La Bestia? El presidente Santos mama gallo para las atípicas

Andrés, el domador, está listo para domar a La Bestia.

Andrés Betancourt González, el popular “Pecas”, un cartagenero que tiene las botas con espuelas puestas, un látigo y una silla para dominar a La Bestia, y una espinita de no haber podido vencer en las pasadas elecciones donde ganó ampliamente Manuel Vicente Duque Vásquez —más conocido como Manolo— el primer alcalde que ha renunciado formalmente en este siglo.

Mientras tanto, el presidente Juan Manuel Santos está dilatando la convocatoria para las elecciones atípicas que debe hacerlo en los próximos 60 días, cuyo plazo se le vencerá el 7 de febrero de 2018. La vancancia absoluta solo se vino a confirmar el pasado 7 de noviembre. Si no lo hace en esa fecha, debe instaurarse una acción de cumplimiento que en solo 10 días el juez de la causa ordenará al presidente convocar a elecciones atípicas. Con esta mamadera de gallo, Santos busca recomponer y empoderar más las fuerzas afines para enfrentar mejor las elecciones parlamentarias y presidenciales en Bolívar y Cartagena: Dejar el presupuesto 2018 y los macroproyectos amarrados que el nuevo alcalde no podría desatar.

Mientras tanto Pecas Betancourt se está entrenando para montar La Bestia como si fuera a participar en el Iroman 2018: Su agenda está copada desde las 8 de la mañana hasta altas horas de la noche. Recibe visitas de todos los sectores políticos, veedores, líderes comunales, líderes de mujeres, políticos y empresarios interesados en la próxima coyuntura electoral. En la mañana que nos tomamos un café (más bien tres cafés) en un hotel de Bocagrande, la lista de su agenda era larga y tupida. Y por la tarde, hace su recorrido por diferentes sectores de la ciudad.

Andrés, el domador

 

Ahora bien, para ser un buen domador de La Bestia se necesita preparación y decisión. El domador necesita conocer a La Bestia y pararse frente a ella con decisión y —con su largo látigo— dispuesto a sonarlo y marcar la distancia. Un buen domador debe montarse en la silla para aparecer gigante. O de lo contrario La Bestia se lo traga, como le sucedió a los últimos alcaldes de Cartagena: Campo Elías Terán (QEPD), Carlos Otero (QEPD), Dionisio Vélez (está momentáneamente a salvo, porque lo protege una Bestia nacional), y Manolo, a quien bajaron a punta de Fiscalía y Procuraduría. La Bestia se comió al difunto Campo de un solo bocado, porque no le dio tiempo de mover su látigo. Manolo tampoco lo movió y no le dio tiempo ni siquiera de saber que estaba montado sobre el lomo de La Bestia, pero el domador que tenía guardándole las espaldas, lo domaron con el carcelazo en Ternera Resort.

Pero Andrés dice que la tiene clara para enfrentarse a La Bestia:

“Me encuentro con la firme determinación de reconocer y hacer reconocer que somos una realidad política en Cartagena con más de 50 mil personas que queremos reencontrarnos y comunicarnos y contamos con ellos para seguirlos representando”.

En algo coincidimos con Betancourt. Los individuos tenemos nuestra bestia interna, el lado oscuro, que a veces se impone cuando el sujeto no está preparado mentalmente para asumir tamaño compromiso. En este caso, La Bestia se le sube a la cabeza, y suceden cosas que no esperaba.

“Quienes ostentan gobernar cada ciudad, tienen su bestia interna, debe tener unos valores: carácter, determinación, criterio, los cuales son los ejes determinantes. Andrés Betancourt tiene carácter para que se cumpla la norma, los intereses desmedidos sean determinados por lo que dice la norma y no para violarlas”.

Charlar con Betancourt sobre política es agradable porque va más allá de la cosa política cotidiana. Puede uno hablar de geopolítica universal hasta de la gobernabilidad de Cartagena, pasando por el valor de lo público y su diferencia con los intereses privados, los cuales están delimitados —no solo por la ley— sino por el sentido de lo ético y el papel de los financistas y de los donantes de campañas electorales. En este aspecto considera que cumplirá los topes financieros y respetará las normas.

Rescatar la gobernabilidad

En Cartagena no hay gobernabilidad desde que Mariamulata (2012) entregó el cargo a su sucesor, Campo Elías Terán Dix, quien solo administró intermitentemente la ciudad en un período menor a un año. Pero Andrés, dice que es el domador predilecto para esta betia cartagenera:

“Quiero generar confianza en las instituciones. Segundo, desarrollar un proceso de descentralización, ya que debe ser un proyecto que represente a su pueblo; y tercero, generar una línea de trabajo que tenga como centro el valor público”.

Se debe crear las bases para celebrar en 2033, los 500 años de Cartagena con un cohesionador político social y político. Hoy, el palo no está para cucharas, por lo que cumplirá al pie de la letra las normas de financiación.

Sus amigos le dicen Pecas. Su apellido Betancourt, que lo hace confundir como si fuera paisa como Londoño. Su nombre es Andrés. Dice que será el domador de La Bestia. Fue compañero de curul de Antonio Quinto Guerra (a quien le expreso mi nota de condolencia por el fallecimiento de su padre) en la bancada conservadora.

Pero Betancourt no se considera de un partido determinado, más bien si hay atípicas —como estoy seguro que habrá— hará una campaña al estilo de Emmanuel Macron, el presidente electo de Francia, y el azul celeste será el color que lo distinguirá.

Como a La Bestia hay que domarla, le dejo varios consejos al domador Andrés:

  • Estudie el comportamiento de La Bestia.
  • Acérquese a La Bestia con la intención de que ésta se acerque a usted.
  • Establezca su reputación, presencia y credibilidad.
  • Gánese la atención de La Bestia para dominarla con el látigo.

Si no le funciona ninguna de las anteriores, prepárese a correr, porque La Bestia no perdona, puede ser un delicado bocado en una mañana hambrienta, como le sucedió a Manolo Duque, quien fue Bocatto di cardinale.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.