El gusto por la forma, una manera de alegrarse la vida comenzando el año en Cartagena

La misma Julia Salvi (Fundación Salvi) supervisa los ensayos de la Orquesta Sinfónica de Cartagena, un producto del Festival Internacional de Música de Cartagena.

¡La música me alegra la vida! Cuando estoy reflexivo, un andante me hace reflexionar mejor. Cuando estoy triste, escucho un allegro. Cuando estoy muy triste, prefiero un presto y la tristeza desaparece como un acto de magia. Es que la música es magia, y de la buena. Tiene el poder de transformar tu vida al instante. Un concierto para trompeta en allegro del austriaco Joseph Haydn en la mañana, despierta tus neuronas dormidas.

Les voy a contar brevemente el poder de la música con esta historia que sucedió en el fragor de la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas alemanas habían sitiado a Leningrado (San Petersburgo, Rusia) en el verano boreal de 1942. Gran parte de la población había muerto, la mitad estaba enferma y todos sufrían el azote del hambre (¿Te acuerdas del sitio a Cartagena 1815?). La Orquesta de Leningrado quiso estrenar la Séptima Sinfonía del compositor Dimitri Shostakovich. ¿Con qué músicos contamos?, podría ser la pregunta que el director, Karl Eliasberg, se hizo. Según la BBC, el registro histórico de la orquesta decía:

“No hubo ensayo. Srabian ha muerto. Petrov está enfermo. Borishev ha muerto. La orquesta no trabaja”.

Un aspecto del ensayo de la Sinfónica de Cartagena que se prepara para para participar en el Festival Internacional de Música.

El hambre era el lugar común como cuando Morillo sitió a Cartagena y la mitad de sus habitantes murieron por inanición, porque ya las ratas, gatos y perros se habían acabado. Solo quedaban las suelas de cuero de los zapatos y de las abarcas que podían sancochar para calmar el concierto musical que armaban las tripas llenas de gases. Un músico de la orquesta fue a reparar su oboe para tenerlo listo en el concierto. Luego de que se lo repararon, el músico preguntó “¿Cuánto le debo?”; el técnico le dijo:

“No me debe nada, solo tráigame un gatito”

Los soviéticos dieron la orden de que, quien fuera músico, se presentara en la sede de la orquesta con el fin de suplir a los músicos que habían muerto por hambre o aquellos que no podían soplar sus trompetas.

Llegó el día del concierto, 9 de agosto de 1942. Una sola vez la orquesta había tocado la sinfonía completa en un ensayo realizado tres días antes. En la vispera, las tropas de resistencia soviéticas realizaron un duro bombardeo a las fuerzas nazis con el fin de reducir el ruido de la guerra y no afectara el concierto. Según la BBC, en el público estaba Olga Kvade, 18 años, quien 72 años después dijo:

“Los candelabros brillaban, era una sensación tan extraña… Por una parte no podía ser posible –el bloqueo, los entierros, las muertes, la hambruna y la Sala Filarmónica-, era simplemente increíble”.

Esa noche los habitantes de Leningrado solo querían una cosa: Escuchar la Séptima Sinfonía de Shostakovich. Olga lo resumió así en ese documental de la BBC:

“Por un lado quería llorar, pero al mismo tiempo había un sentimiento de orgullo. ‘Maldita sea, ¡tenemos una orquesta! Estamos en la Filarmónica así que ustedes los alemanes ¡quédense donde están!’. Estábamos rodeados de alemanes. Nos estaban bombardeando pero había una sensación de superioridad”.

Cuando finalizó el concierto, de la multitud que lo presenció, salió una niña con flores frescas para el director Eliasberg. Así lo testimonia Ksenia Matus en el mismo documental:

“Una niña apareció entre el público con un ramo de flores y se lo dio al director de orquesta. ¿Se puede imaginar? ¡Flores frescas durante el bloqueo! Era insoportablemente alegre”.

¡Viva la música, la buena música! Nos alegra el alma en los momentos más tristes. La música nos hace llorar de alegría. Gracias Julia Salvi por regalarnos cada año unos días de alegría en medio del caos, la corrupción y la violencia. Hoy es la obertura de la alegría. A las 7 es la cita en el teatro Adolfo Mejía con el concierto de la Münchener Kammerorchester y su director Clemens Schuldt, escucharemos de Haydn “Sinfonía concertante en si bemol mayor Hob. 1:105 (Allegro/Andante/ Finale: allegro con spirito).

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.