“Los cocos”: Un negocio nauseabundo (1)

El Carmen de Bolivar, predio que está detrás del relleno sanitario Los Cocos, y que fue utilizado inicialmente por Hilsaca. Foto tomada hace 4 años. Cortesía

Cuando ya se han cumplido 13 años de concesión de la disposición de residuos sólidos, al relleno sanitario Los cocos se le agota su vida útil (algunos expertos consideran que le queda solo 4 años) y, además, no ha cumplido a cabalidad con los compromisos establecidos en la propuesta, ni tampoco con el contrato de concesión, muy a pesar de que los cartageneros estamos pagando un servicio de interventoría con el fin de que supervise la ejecución del mismo y nos garantice un buen servicio.

Ni el EPA, ni Cardique, ni la interventoría han ejercido autoridad, porque todas son controladas por el Innombrable. ¿Cuál es la historia?

En forma accidentada y sospechosa la administración del alcalde Alberto Barboza concedió el contrato de disposición final de residuos sólidos al denominado relleno sanitario Parque Ambiental Loma de los Cocos del archiconocido contratista Alfonso del Cristo Hilsaca Eljadue, a través del contrato de concesión No.° 001 de 2005. Pocas semanas antes, el habilidoso contratista había obtenido en tiempo récord la respectiva licencia, y además el Distrito lo indemnizó —como gallina gorda— por haberle “expropiado” 40 hectáreas de su finca, cuyo título dice:

“Resolución 0229 de 2005, por la cual se otorga una Licencia Ambiental al señor Alfonso Del Cristo Hilsaca Eljadue, para la construcción y operación del proyecto ‹Parque Ambiental Loma de los Cocos›, por parte de CARDIQUE, por el término de operación o vida útil del relleno”.

En el mismo año —en forma no menos sospechosa y extraña— Cardique le concede una licencia exprés para la cesión de la licencia de Hilsaca a su nueva empresa Caribe Verde S.A ESP. Para esto Cardique emite la Resolución 0484 de 2005, la cual dice:

“Por la cual se autoriza la cesión de una Licencia Ambiental del proyecto ‹Parque Ambiental Loma de los Cocos› por parte del señor Alfonso Del Cristo Hilsaca Eljadue a favor de la sociedad Caribe Verde S.A. E.S.P.”

No hubo debate de control político en el concejo, ni tampoco control fiscal de la Contraloría Distrital, ni se supo cómo los concejales autorizaron a Barboza a entregar un contrato de concesión a un contratista que no tenía ninguna experiencia en el manejo ambiental ni mucho menos en la disposición final de residuos sólidos. Es más, no tenía el terreno adecuado para la disposición de basuras. ¿Por qué? Porque la mayoría de concejales y el contralor de la época (Eduardo Villalba Bustillo) estaban bajo la tiranía del Innombrable.

Como Hilsaca supo que varios empresarios —entre ellos Gabriel Antonio García Romero— pensaban meterse en el negocio de las basuras y de su disposición final, buscó la forma de hacer parte del negocio, pero ninguno le comió cuento. El Gabrie —como lo conocen sus socios y amigos— hizo un análisis costo/beneficio, y decidió no entrar como accionista mayoritario. Sin embargo los demás empresarios (sin el Turco Hilsaca) conformaron la empresa Tratamiento Integral de Residuos S.A. (Tirsa) que en el 2003 se ganó el contrato de concesión del relleno sanitario sin tener licencia, ya que Cardique (en poder del Turco) se negó a entregarle licencia ambiental, y tampoco Ingeambiente aceptó recibir los residuos sólidos en su relleno sanitario, el único que tenía licencia. Ingeambiente era gerenciada por el ingeniero Iván Ortega, quien era socio del Turco Hilsaca (5%), Titi Martelo (5%), Pedro Díaz (exalcalde de Turbana), pero el accionista mayoritario era Carvajal, hermano de Frank Carvajal —al parecer asesinado en México por la mafia del narcotráfico. Carvavajal era del mismo cartel de la Costa junto con el reconocido empresario y mafioso Felipe Eljach, quien también muriera violentamente por sus andanzas mafiosas. Frank Carvajal compró una finca en Berrugas (San Onofre), cuya casa fue diseñada y construida por el arquitecto Sergio Londoño.

Lo curioso es que Iván Ortega fue asesinado en 2009 por sicarios cuando salía de Turbaco. Algunos investigadores consideran que su muerte se produjo por disputas internas de los negocios en los cuales se encontraba el ingeniero. La viuda de Ortega y sus hijos se vieron en la necesidad de salir del país, de acuerdo a la información que me entregó uno de sus amigos. La persona, cuyo nombre no quiso que revelara, me dijo:

“Me encontré a la esposa, me dijo que se había ido, porque tenía miedo. Fue una desgracia que su esposo —me dijo— hubiere hecho esos tipos de negocios que solo les trajo la muerte.”

Cuando Cardique boicoteó el negocio de Tirsa, el Turco le compró a los Juan (Héctor y Alonso, padre)la Finca Los cocos, ubicada en predios de Pasacaballos, ya que el lote de la finca El Carmen de Bolívar se encontraba en la línea aeronáutica y, por tanto, no se le podía conceder la licencia, porque la aparición de goleros (gallinazos) podrían ocasionar accidentes aéreos. El tirijala de la basura comenzó en 2003 en el gobierno de Carlos Diaz, quien —junto con Rafael Vergara— se opuso entregarle el negocio al Innombrable, y por esta razón fue perseguido por parte de una fiscalía parcializada.

Amaury Titi Martelo fue concejal de Cartagena, y en 2007 fue candidato a la alcaldía, pero renunció después de un debate donde fue denunciado por otros candidatos de ser socio del Innombrable. Recordemos que Martelo y el Turco estuvieron o están vinculados a Curtiembres Mateucci, una de las empresas que más ha contaminado el medio ambiente de Cartagena. Martelo ya era socio del Turco cuando 13 concejales de Cartagena le vendieron sus sueldos a Henta Inversiones, firma de Hilsaca. Los concejales debieron perder la investidura por choque de intereses, pero la justicia los absolvió.

En aquella época lideramos un Foro Cívico Popular para denunciar a los financistas (El Turco, La Gata y John David) que habían capturado el poder público de Cartagena y Bolívar donde asistieron 1.500 líderes populares de la ciudad que nos reunimos en el salón Getsemaní del Centro de Convenciones de Cartagena. Pero en forma extraña, algunos locutores que estaban promoviendo conmigo el foro se silenciaron y otros líderes se retiraron. Posteriormente investigué y me dijeron que un concejal —uno de los 13 que le había vendido el sueldo al Turco— había repartido la suma de ocho millones de pesos para que el foro fracasara. Pero nosotros seguimos adelante y el Foro contra los financistas fue un éxito rotundo que llamó la atención nacional de los medios de comunicación y de las autoridades.

El modus operandi de cómo se dio el negocio del relleno sanitario Los cocos nos lleva a un lugar común: un mismo empresario que capturó Cardique y el Distrito. Esta conducta le ha producido un grave daño ambiental a la ciudad y a los cartageneros con la complicidad de unos servidores públicos esclavos del Innombrable. Pero lo más gravísimo es una justicia parcializada que solo ataca a aquellos que se atreven a poner al descubierto a los que capturan el Estado para sus mezquindades. ¿Qué dirá Nestor Humberto Martínez, Fiscal general, sobre este acontecimiento que está más vivo que nunca, ya que las muertes que se han dado en este lío de las basuras deben esclarecerse. ¿Qué dirá el fiscal seccional de Bolívar con quien tuve la oportunidad de conversar la semana pasada?

Próxima entrega: El relleno sanitario Los cocos se raja con auditorías, en tanto Cardique, EPA y la interventoría son ventrílocuos del Innombrable.

 

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.