El Pequeño Tirano (“el Innombrable”)sufre derrota judicial al querer silenciar periodista

El Innombrable Voldemort de la historia ficticia de Harry Potter y la piedra filosofal. Cortesía.

El Pequeño Tirano comenzó el año 2018 con una pequeña —pero significativa— derrota judicial: la juez del Juzgado Primero Penal Municipal (con funciones de conocimiento), Marinela Guerrero Bermejo, dio “la reculá del ovejo”: declaró la nulidad de todo lo actuado en el proceso de tutela bajo el radicado No 2017-0237-00, mediante la cual pretendió silenciarme y, en consecuencia, despublicar toda la información donde he mencionado su nombre.

Según la orden de tutela declarada nula, Alfonso del Cristo Hilsaca Eljadue —el popular Turco— pasó a la categoría del innombrable Lord Voldemort, heredero de la Escuela de Hechicería en la ficticia historia de Harry Potter y la piedra filosofal. En este cuento fantástico —que se lo obsequié a mi hijo menor cuando era niño— construido por la escritora británica J.K. Rowling, habla de una profecía según la cual el único que podía derrotar al innombrable y malévolo personaje era el mismo Potter. ¿Por qué? Harry no le temía. El Innombrable había construido un terror en la mente colectiva con su maldad y el poder de su magia oscura para derrotar y acabar a todos los que se les cruzaban en su camino. Pero, como decía mi abuelita Ana Luisa Martínez Sanes, a todo puerco le llega su San Martín. O sea, tarde o temprano el Pequeño Tirano sufrirá las consecuencias de sus actos. Y yo no moveré un solo dedo para que eso suceda, porque el principal enemigo del Innombrable es su otro yo.

En la primera década del año 2000, a un gobernador de Bolívar le tuvieron que reforzar la seguridad personal porque alguien le puso un petardo en su residencia y posteriormente llamaron para amenazarlo. En aquel tiempo, las cuentas del mandatario fueron embargadas por una deuda que no le había pagado al Innombrable. Allí esta el expediente que vale la pena desempolvar en estos tiempos que me quieren silenciar a peso de llamadas amenazantes de muerte o de medidas judiciales.

El alcalde de Cartagena de Indias de 2003, Carlos Díaz Redondo, (2001-2003) la fiscal de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública ordenó su captura por un error que había cometido en el proceso de adjudicación de la prestación del servicio de destino final de los residuos sólidos. ¿Sabes quién estaba detrás de la prevaricadora? Lo adivinaste: ¡El Innombrable! Pero la prevaricadora recibió su propio merecido y posteriormente cayó en desgracia por sus actos, y Díaz Redondo pudo terminar satisfactoriamente su mandato el 26 de noviembre de 2003. (Esta historia la contaré en otro momento y también la del alcalde Alberto Barboza cuando la casa de su madre fue asaltada por una deuda que tenía).

“El Innombrable” de la historia real. (Cortesía).

Ahora el Innombrable estará hurgando en mis antecedentes para buscar alguna caída. Pero estoy preparado para todo. Mi miedo está a mi lado, y no detrás que me impulse mis actos, ni delante que me impida andar y quedarme en silencio. El miedo es una emoción necesaria porque nos protege de los peligros. Sentir miedo es una reacción animal que te lleva en el peor de los casos a la parálisis, huir o atacar. Entre más violento eres, más miedo siente. La conducta violenta es producto de la falta de afecto y de la abundancia de miedo en tu alma. En una etapa de mi vida fui violento, porque estaba preso del miedo. Me crié en un barrio popular donde peleaba casi todos los días. Era el miedo que me llevaba a liarme a puños con el chachito de la cuadra o de la esquina. ¿Cuántas peleas gané o perdí? No lo sé, pero no estoy orgulloso de eso. Hoy, que estoy sufriendo la tercera revolución personal y he profundizado en la neurociencia para conocerme así mismo y construir una versión superior de mi personalidad, entiendo que la mejor pelea es la que no se hace. La única lucha que me gusta dar es la que estoy haciendo contra mi mismo: vencer mis miedos y mis propios demonios.

El Séptimo Cielo

No obstante, hablar de miedos y de luchas, es oportuno traer a colación una película muda  —y una pieza teatral— donde la protagonista de la historia es la víctima de la tiranía de su hermana. Los tiranos abundan por todas partes, porque ellos mismos son víctimas de sus demonios internos. Los tiranos son dominantes, arrogantes, prepotentes e impotentes. Si, impotentes porque cuando están presos del miedo, disparan a cualquier parte con tal de buscar al causante de sus miedos. Paradójicamente fue el nombre que el joven Alfonso Hilsaca utilizó en la década de los 90 para bautizar su primer negocio de diversión. El Séptimo Cielo fue una discoteca in en Magangué adonde llegaban los jóvenes megapley para emborrarcharse. Situada cerca adonde hoy queda hotel El Quimo, propiedad del hermano de Enilse López, a quien le están preparando una habitación de su casa para pagar una condena de 29 años de cárcel.

Todo el mundo cree que la única masacre de prostitutas en Bolívar fue la que se cometió en la noche del 13 de febrero de 2003 en la Torre del Reloj de Cartagena de Indias. Eran mujeres que frecuentaban las discotecas de la Plaza de Los Coches, como Casa Blanca (después de la masacre cambió su nombre), Tu Candela o Tarzania: Lourdes Lara Champen, Ofelia del Rosario Correa Torres, Betsabit Obaida Espitia Nerio y Heidy Mailth Smith Pérez. Esta última la conocí, porque sus familiares vivían en el barrio Prado de Cartagena. Dicen los testimonios que era la más atrevida.

El ELN, las FARC y los paramilitares tienen en su prontuario muchos asesinatos de putas y de homosexuales en Bolívar. Pero le tengo un dato sorprendente: Casi diez años antes, fueron asesinadas varias putas que esperaban a sus clientes ebrios de la discoteca el Séptimo Cielo (Magangué) del Turco Hilsaca. ¿Coincidencia? La historia la estoy documentando con pelos y señales que contaré en una próxima entrega. ¡Ah! Y el hermano de un reconocido político asesinó a otro hombre por el amor de una mujer alegre que frecuentaba a María Chuiquita y el Séptimo Cielo. Pero hay una coincidencia que busco esclarecer, ya que las autoridades le han echado tierra: El asesinato de varias prostitutas que estaban a la caza de sus alicorados clientes deseosos de amor nocturnal y fugaz.

La juez pretendió silenciarme injustamente porque la abogada de Hilsaca, Karem Margarita Pareja Eljadue, dijo que todo lo publicado en mi portal luciotorres.co es pura calumnia e injuria contra su apoderado. (¿Por qué se silencian los medios sobre esta clara censura de prensa? ¿Por qué los gremios han callado y no convocan plantones? ¿Miedo al Innombrable?). (Ver Cuando el Pequeño Tirano...) Respecto a la calumnia, el Código Penal colombiano, (artículo 221), dice:

El que impute falsamente a otro una conducta típica, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a setenta y dos (72) meses  y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

Pueden leer y releer mis escritos publicados y no encontrarán ni un ápice de injuria o de calumnia. (Pueden leer, por ejemplo: Un periodista y cuatro prostitutas) y no hallarás un infundio, tampoco ninguna palabra que atente contra el buen nombre del Innombrable. ¿He calumniado al innombrable cuando lo único que hice fue investigar una recapitulación de algunos de sus actos y analizar las imputaciones judiciales que se le han hecho?

Como se que el Innombrable no es ninguna perita en dulce, invoco desde ya al Arcángel San Miguel a mi derecha; arcángel San Gabriel a mi izquierda; arcángel San Rafael a mis espaldas; arcángel Uriel por delante para abrir los caminos, y me cubran con su manto que es el mejor escudo que porto. Al oído del presidente Santos y de Diego Fernando Mora —quienes que con su medio actuar con un esquema de seguridad insuficiente de la UNP—, no me dan garantías para ejercer el verdadero periodismo: poner al descubierto a los innombrables que existen en la Colombia de la posverdad.

El Pequeño Tirano me quiere silenciar. Ordenó a la juez que prohibiera mi palabra y que no mencione su nombre. ¿Utilizaré el nombre de Lord Voldemort o varios de los apodos con que sus seguidores (los del Lord) lo conocen: Mi señor, Mi Lord, Señor Oscuro, Señor de las Tinieblas? O simplemente decirle: Pequeño Tirano, en Colombia no hay censura de prensa ni siquiera a través de un juez prevaricador.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.