¿Silla vacía a concejales de Cartagena de Indias? Los partidos perderían sus curules

Lewis Montero, concejal de Opción Ciudadana y presidente saliente, ora para que no lo manden a Sabanalarga.

¿Se aplicará la silla vacía a 15 concejales de Cartagena de Indias? ¿Los partidos perderían sus curules? Son dos preguntas que cualquier analista de la cosa política se puede hacer a la luz del artículo 134 de nuestra Constitución Nacional y de la normatividad que introdujo el concepto de silla vacía. En este sonado caso podrían estar incurso de pérdida de su investidura los concejales que podrían correr la misma suerte de Jorge Useche (partido Conservador) y Angélica Hogde, Alianza Verde.

Si bien es cierto que los procesados deben ser vencidos en juicio —esto es, ser condenados— para que se declare la falta absoluta, ¿cuál debería ser la actuación de la directiva del concejo para la aplicación de la silla vacía? Por analogía, se puede actuar como lo hizo la junta directiva del congreso con relación a Bernardo Ñoño Elías.

Al senador de la U se le aplicó la silla vacía sin estar condenado. La norma dice que si la investigación por los delitos de nulidad de la elección, destitución, pérdida de la investidura, condena penal o medida de aseguramiento por cualquier delito y si la comisión de esos delitos data después del 2015, se les puede aplicar la la silla vacía. En el caso de los concejales los hechos sucedieron en el 2016 y la investigación data desde 2017. O sea que se encuentra dentro de los términos que la ley estableció.

¿Cuándo opera la silla vacía? De acuerdo con el proceso seguido contra el Ñoño, cuando el juez (en este caso la Corte Suprema de Justicia) toma la decisión de una medida de aseguramiento contra el indiciado y pasa a ser imputado. Con la sola resolución del juez le serviría a la junta directiva del concejo iniciar el mecanismo de la silla vacía que deberá ser adoptada por la plenaria. En el caso concreto de los concejales, si el próximo 22 de enero de 2018 el juez libra medida de aseguramiento intramural o beneficio de “casa por cárcel”, inmediatamente se configura la condición definida por el legislador. El presidente de la corporación deberá inmediatamente oficiar al juez para que le expida copia auténtica de dicha resolución e inicar el proceso de silla vacía contra los concejales cobijados con la medida de aseguramiento.

El Mosaico del Concejo. Aparecen algunos de los concejales implicados en el caso de la contralora distrital Nubia Fontalvo. Cortesía.

Si las 450 horas de grabación que la Fiscalía presenta como prueba contundente de sus imputaciones y que se ampliará a los concejales Antonio Salim Guerra, Édgar Mendoza Saleme, Luis Cassiani,  Erich Piña, Duvinia Torres, Javier Curi, William Pérez y Lewis Montero (presidente saliente del concejo), el administrador de justicia seguramente los mandaría con un tiquete de ida y sin regreso a Sabanalarga; y Duvinia le haría compañía a Nubia Fontalvo y a Angélical Hogde en San Diego bajo la custodia de Judith Figueroa, directora de la cárcel

Para tomar la decisión de suspender a Bernardo Elías, la directiva del senado le aplicó el procedimiento que regula el artículo 277 del Reglamento del congreso, el cual dice:

“El ejercicio de la función de Congresista puede ser suspendido en virtud de una decisión judicial en firme. En este evento, la Comisión de Ética y Estatuto del Congresista conocerá de tal decisión que contendrá la solicitud de suspensión a la Cámara a la cual se pertenezca. La Comisión dispondrá de cinco (5) días para expedir su dictamen y lo comunicará a la Corporación legislativa, para que ésta, en el mismo término, adopte la decisión pertinente. Si transcurridos estos términos no hubiere pronunciamiento legal, la respectiva Mesa Directiva ordenará la suspensión en el ejercicio de la investidura congresal, la cual se extenderá hasta el momento en que lo determine la autoridad judicial competente”.

Wilson Toncel tendría la amarga tarea de tramitar la silla vacía contra sus colegas.

Si se aplica la silla vacía, los partidos donde militan los procesados también perderán su curul. De esta manera quedarán con los crespos hechos los candidatos que aspiraban a reemplazarlos: José Anaya, Dagoberto Macias, Óscar Marín, Libardo Díaz, Alberto Bernal, Hermógenes Cota, Carlos Raad, Gabriel Medrano, Wilmer Mosquera, Édgar Miranda, José F. Turbay, Lúder Ariza, Senén Jaraba y Erasmo Alcázar.

¿Por qué entraron al concejo José Reyes y Judith Diaz? Porque el hecho no solo se produjo en 2015, ya que las elecciones de los concejales Zaith Adechine y Ronald Fortich fueron declaradas nulas, sino también por violar el régimen de inhabilidad y la otra por doble militancia, hechos que no comportan delito alguno.

¿Cómo pueden salvar las curules los partidos? ¿Expulsando a los concejales? Podría ser una salida la expulsión, siempre y cuando se haga efectiva antes de que el juez le libre la medida de aseguramiento. Pero la pregunta es, ¿las colectividades políticas se atreverían a adoptar dicha decisión? Sin embargo, como no hay precedentes, es muy probable que esta medida desesperada por salvar la curul no le sirva al partido.

Los concejales inmerso en esta situación están ad portas de morir políticamente por más de 12 años, tiempo en el cual podrían regresar. Para ese entonces, tendrían menos pelos y más canas, y las energías muy disminuidas. Sea cual sea la suerte de los concejales, es un hecho sin precedente en la historia política no solo de Cartagena, sino también del país. El concejo de Cartagena se quedaría sin mayoría para sesionar.

Al expresidente del concejo, Lewis Montero, no le bastará rezar.  Precisará de un buen abogado que lo saque —a él y a sus compañeros de desgracia— de ese apuro jurídico y lo salve de hacerle compañía a Manolo Duque, Jorge Useche y a los demás servidores públicos que están pagando cárcel por su mala cabeza. Además, ¿sería un delito “leerse 35 libritos” que alguien de la administración  de Manolo Duque le regaló a los concejales para que se ilustraran y pudieran votar disciplinadamente por Nubia Fontalvo a la contraloría Distrital?

¿Cuántos libritos recibieron los concejales de la época de Alberto Barboza (2003) —dicen unas fuentes que de mano del Innombrable— cuando eligieron como contralor a Eduardo Villalba Bustillo, quien se puso a su servicio? El Guinda (QEPD) terminó satisfactoriamente su período de contralor realizando una mediocre gestión y solo tuvo como hecho sobresaliente haberle realizado un juicio fiscal al exalcalde Carlos Diaz Redondo, víctima de la persecución del Innombrable. De la misma manera hubo el mismo modus operandi para elegir a los demás contralores. Como decía mi abuela Ana Luisa Martínez, “al perro más flaco se le pega las pulgas”.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.