¿Se caerá Quinto con su maquinaria política?

Felices los Cuatro, como en la canción de Maluma, se agranda el cuarto: Quinto Guerra Varela, el alcalde (e) Sergio Londoño, Felipe García (senador U) y Pedrito Pereira, representante conservador. Esta foto fue tomada antes de que Quinto anunciara su candidatura a la alcaldía y participaba en la entrega de casas gratis.  Cortesía.

¿Se caerá la candidatura a la alcaldía de Antonio Quinto Guerra Varela en estas elecciones atípicas para escoger alcalde de Cartagena? Es la pregunta recurrente que me hacen cuando salgo a las calles  o voy al Palito de Caucho, en el Centro Histórico de Cartagena. La respuesta es dudosa y no categórica. ¿Por qué? Porque en el Consejo de Estado existe una línea jurisprudencial ambigua, lo cual indicaría que cualquier cosa podría suceder con el candidato de lo que popularmente se conoce como la maquinaria política local.

Los jurisconsultos del derecho electoral estiman que existen dos tesis en el seno de la Sección Quinta del Consejo de Estado y, por tanto, en el Consejo Nacional Electoral (CNE) que marcan la duda razonable planteada en este escrito. La primera, que la inhabilidad debe ser tenida en cuenta a partir de la inscripción, y la segunda, que debe ser desde su elección. Si es desde su inscripción, los 12 meses anteriores que establece la ley 136 de 1994 modificada por la ley 617 de 2000, la candidatura de Quinto probablemente se caería con toda su estantería, es decir, su maquinaria política. Si la restricción es desde su elección, —que es una excepción al derecho fundamental a la participación consagrada en el artículo 127 de la Constitución Nacional— sería inocua, ya habría pasado su veda electoral.

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El artículo 95 numeral 5 de la ley 136 de 1994, dice:

Durante el año anterior a su inscripción haya intervenido en la celebración de contratos con entidades públicas en interés propio, o en el de terceros o haya celebrado por sí, o por interpuesta persona, contrato de cualquier naturaleza con entidades u organismos del sector central o descentralizado de cualquier nivel administrativo que deba ejecutarse o cumplirse en el respectivo municipio. 

En ese sentido, el CNE que admitió la demanda de nulidad del acto administrativo mediante el cual la Registraduría Distrital aceptó la inscripción de Quinto Guerra, presentada por el abogado César Saavedra por los contratos con el Ministerio de Vivienda, debe establecer los siguientes postulados para llegar a una decisión:

  1. Que el contrato se haya hecho dentro de los 12 meses anteriores a su inscripción.
  2. Que el Ministerio de Vivienda le certifique la ejecución del contrato, incluyendo su objeto social, alcances prórrogas y pagos.
  3. Que la gobernación de Bolívar le certifique sobre la ejecución de los contratos en los términos como lo establece el punto anterior.

Entonces, allegados dichos documentos, serviría de base para que el CNE tome una decisión categórica: Confirmar o mantener la candidatura de Antonio Quinto Guerra tomando en cuenta las restricciones establecidas al derecho fundamental de participación en política contenida en el artículo 127 de la Constitución Política. Sería bueno que los lectores analicen la  Sentencia 02491 de 2017 Consejo de Estado.

En esa sentencia se expone la necesidad de que el congreso apruebe una ley estatutaria que no permita ninguna duda al momento de la inscripción o elección de nuestros mandatarios o servidores públicos:

“EXHORTAR al Congreso de la República para que expida la ley estatutaria a que se refiere el inciso 3.o del artículo 127 de la Constitución, según la consideración consignada en la presente providencia”.

Por otra parte, debemos decir que la administración pública del Distrito de Cartagena viene de una inestabilidad institucional desde que sectores importantes de la maquinaria política tradicional no han podido elegir un alcalde, como en aquellos tiempos en que Nicolás Curi Vergara fue arropado por todas las vertientes políticas para elegirlo 3 veces alcalde, y luego —ya en el poder— su administración se basaba en el siguiente principio administrativo de nueva vieja ola:

“Esto es lo tuyo y esto es lo mío”

O sea, el viejo principio de lo que rige históricamente en Colombia y que institucionalizó el Frente Nacional firmado por las castas políticas colombianas con el Pacto de Benidorm, 1956. Hoy, ese poder deben compartirlo con las mafias políticas atrincheradas en la financiación electoral que capturan candidatos de todas las pelambres, tal como ha sucedido en el último período de la política nacional, como sucedió con Álvaro Uribe. Y Cartagena es solo la confirmación de esta tesis analizada en mi libro —El Lado Oscuro del Príncipe— próximo a publicar.

De hecho, hay un manto de duda en la inscripción de la candidatura de Antonio Quinto Guerra Varela. Duda —que de ser elegido alcalde— lo sometería a una debilidad manifiesta desde el punto de vista de la gobernabilidad política, ya que se tendría que defender a posteriori por posibles demandas de su elección, y entonces sería una pelea entre Quinto frente a la Sección Quinta del Consejo de Estado donde el poder político es menos visible que en el CNE. Dicho sin tapujos, el Distrito continuaría con la inestabilidad política inaugurada con la tercera elección a la alcaldía de Nicolás Curi.

Pero hay un principio razonable en el ejercicio del derecho y de la política: Ante la duda, es mejor abstenerse. Quinto, quien es un gallo rejugado,  tiene otras oportunidades que la coyuntura le niega, no tanto por ser objeto de una campaña de desprestigio, sino porque existen elementos fácticos que hacen dudar de su inscripción. Duda que solo debe resolver el CNE 15 días antes de las elecciones… y ya podría ser tarde.

Ahora bien. No se puede asimilar la duda de la inscripción de Quinto a la duda de la inscripción de Manolo Duque, quien al negarsele vía Registraduría, tal hecho lo catapultó a la alcaldía porque supo convertirlo en un hecho victimizante (urdido o no) por la clase política dominante de Cartagena, la misma que hoy suplica que se mantenga la candidatura de uno de sus exponentes.  Esta maquinaria política quiere demostrar, hoy, que es la tabla de salvación de la Cartagena del despeluque. ¿Quién puede resolver esta duda? Los cartageneros el próximo 6 de mayo de 2018.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.