“Soy un empresario exitoso, no un capo”, Galo Viana, de Mutual Ser

Allí estaba Galo Viana Muñoz, sonriente y cordial, (creía que me podía espetar insultos por lo publicado anteriormente) sentado frente a mí, bajo el principio del equilibrio periodístico, dispuesto a ser escuchado para que las cuentas de la Matual Ser frente a la Ese de Maríalabaja queden claras, pero también para decirme tres cosas con las que finalizó la entrevista:

Uno: A las cuentas de Galo Viana no ha llegado un solo peso, todo lo ha manejado la Mutual Ser. Dos: Los $16 mil millones fueron utilizados para pagar servicios de salud y lo puedo demostrar con facturas, con las Ips y los pacientes que fueron atendidos. Y tres: No soy un capo, soy un empresario exitoso, los capos son los mafiosos, y no soy ningún mafioso”.

Jamás había conversado personalmente con Galo. Al hacerlo, me pareció una persona simpática, tolerante y con sentido de justicia social. Pero cuando la persona alcanza un alto liderazgo, pierde el contacto con las personas que son objeto de su servicio social y se remontan en una nube que la intríngulis de la alta gerencia le impide percibir las angustias del beneficiario de su liderazgo: El usuario común y corriente. Y mis escritos son concebidos para bajar de la nube a los líderes que ya no caminan sino que flotan. Y esta fue la verdadera intención de mi informe.

Aprovecho esta licencia —mi caro lector— para hacer el siguiente paréntesis aclaratorio.

Debido a mi estilo, utilizo frases, giros lingüísticos y palabras duras que no buscan insultar a nadie ni tampoco atentar contra el buen nombre de los protagonistas de mis historias; las cuales generalmente son conflictivas y me someten a difíciles pruebas que cualquier periodista no las podría soportar. Pero este estilo es parte de mi personalidad y de mi derecho fundamental a la libertad de expresión, respaldado por la jurisprudencia internacional de los derechos humanos y de la Corte Constitucional colombiana. En una oportunidad fui condenado en primera instancia por injuria al publicar (2006) varios informes en Vox Populi Radio sobre las andanzas non sancta de un presidente del congreso de la República, informe que titulé “El cazador cazado”. El susodicho senador terminó preso (2011) por las mismas cosas que dije en ese informe, y yo fui absuelto por el Tribunal Superior de Cartagena, absolución confirmada por la Corte Suprema de Justicia en 2013. Esto lo digo, porque además de periodista, soy un investigador social y docente universitario de derechos humanos. Más que docente, soy un defensor de los derechos humanos, especialmente de los más desvalidos y desprotegidos por este Estado Social de Derecho, que de social, a veces, no tiene nada.

Ponerse del lado de los empobrecidos y desvalidos, es una tortura y una locura quijotesca; buscar la justicia social y resolver entuertos es un peligro de muerte en una sociedad intolerante, violenta y criminal como la colombiana. Advierto, la intolerancia y la criminalidad viene de los que detentan el poder político, económico y social. Y lo peor es que los que quisieron acabar con el sistema injusto, utilizaron el mismo método de los agresores: ¡La violencia selectiva e indiscriminada! En una sociedad cuando se mata por discrepancias de conceptos, es una sociedad criminal, bárbara y descompuesta como la sociedad colombiana, aunque nos duela hasta los tuétanos decirlo, pero es la verdad.

(Puedes leer el artículo referenciado: ¿Qué hizo Galo Viana con los $16 mil millones que no le giró a la Ese de Maria la Baja?)

Regreso a la historia y les agradezco esta dispensa que los decanos del periodismo no se atreven a recomendar.

Percibo que lo más hiriente del informe de investigación para el gerente general de Mutual Ser fue que dije:

Galo Viana Muñoz es uno de los grandes capos de la salud del departamento de Bolívar”.

¿Capo? Viene del latin caput, que quiere decir cabeza. Los italianos utilizan el vocablo para señalar como el líder de una organización. Por ejemplo, Nairo es el capo de la escuadra de Movistar. De igual manera, (conceptos.com) señala que la palabra se hizo famosa por la obra de El Padrino de Mario Puzo (1969) donde narra la vida de Vito Corleone, personaje ficticio que lo colocó como el capo de la mafia italiana. A partir de esta obra, la palabra capo se ha venido asociando a la mafia, como organización criminal que tuvo sus orígenes en Sicilia. El libro fue llevado al cine como El Padrino protagonizada por Marlon Brando.

Que yo sepa, Galo no es ningún capo de la mafia y nunca quise significar eso. En efecto, es un empresario exitoso que —desde principio de la década del 90— junto con otros jóvenes ambiciosos y soñadores forjaron una de las grandes empresas del sector solidario de la salud.

Si algo debemos reconocer de la empresa Mutual Ser Epss es que ha sido administrada impecablemente desde sus orígenes en los Montes de María (1994), y hoy se constituye en un modelo exitoso de economía solidaria del sector salud, como lo reconoció el Ministerio de Salud, y las distinciones recibidas de otras entidades públicas y privadas  por la administración de los recursos del régimen subsidiado.

¿Qué hizo la Mutual Ser con los otros $16 millones que no contrató con la Ese María la Baja?

Galo Viana, en un informe especial, manifiesta que en 2017 se atendieron  14.863 pacientes en clínicas y hospitales que no tienen sede en María La Baja con un costo de $ 8.769 millones de pesos.

SERVICIOS NUMERO DE PACIENTES ATENDIDOS VALOR EN PESOS GASTADOS
HOSPITALIZACION                       531$ $ 2,817,492,135
CIRUGIAS                       923$ $ 1,623,428,052
AYUDAS DIAGNÓSTICAS Y MATERIALES MEDICO QUIRURGICOS                    6,008$1,585,947,504
PACIENTES EN UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS                         56$ 880,863,452
CONSULTAS con MÉDICOS ESPECIALISTAS                    4,858$ 633,584,411
SERVICIO FARMACEUTICO                    2,215$ 967,302,273
ATENCIÓN DOMICILIARIA                       119$ 211,604,181
TRASLADOS de pacientes                         85$ 40,713,397
OTROS SERVICIOS                         68$ 8,489,713
TOTAL                 14,863 $ 8,769,425,117

De igual manera, dice el informe de la gerencia general de Mutual Ser, hay 3.874 pacientes de María La Baja que tienen una enfermedad crónica como la hipertensión, diabetes o hemofilia que requieren un servicio permanente para su afección y su atención costó en el año 2017 la suma de 4.705 millones de pesos.  Otros pacientes fueron atendidos en la ESE de María La Baja y demás IPS del municipio alas cuales se les pago la suma de 2.571 millones de pesos, señala el informe.

¿Por qué razón no se contrata con la Ese el 60%, como manda la ley?

Según Galo Viana, existen cuatro razones por las cuales no se contrató al hospital local de Maríalabaja:

  1. No tienen la capacidad operativa, ni tampoco para realizar las cirugías necesarias
  2. Sus indicadores de gestión no son adecuados, tal como lo establece la misma norma citada en el informe periodístico.
  3. Sus tarifas no son competitivas.
  4. No tienen una oferta de servicios que pueda atender las enfermedades que padecen los usuarios de Marialabaja.

También dijo que se puede contratar más servicios si su oferta es adecuada:

“Nuestra obligación es evaluar unos indicadores, por ejemplo, en 2016 y 2017 se pactaron planes de mejoramiento de indicadores, pero no hay una voluntad para mejorar el desempeño en la prestación de los servicios de salud”. ¡Nunca cumplieron!”

Entramos en un círculo vicioso: No se contrata a la Ese Marialabaja porque no brinda garantías en la prestación de los servicios de salud, y no se mejora porque el el dinero que recibe es deficitario para mejorar la atención en salud.

¿Que hacer? ¿Liquidar la actual Ese y crear otra con un modelo de gestión donde participe el municipio y el sector privado?La respuesta no es fácil, pero la solución no es solo del alcalde municipal Carlos Coronel sino también de la Secretaría de Salud de Bolívar para que vigile y controle que las Ese de Bolívar sean mejor administradas y aspiren a que las Eps contraten el 60% de su oferta de servicios.

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About Author

Lucio Torres, nació en Magangué se formó en Barranquilla. Pasó parte de su infancia en Cartagena, y retornó a esta ciudad en 2000. Siempre ha sido un emprendedor en las comunicaciones y, particularmente, en el periodismo. Cuando apenas iniciaba sus estudios en la Uniautónoma (1979) emprendió con Surcando el Espacio (Todelar Barranquilla). Luego trabajó en El Heraldo, Diario del Caribe, Radio Sutatentaza, Caracol, RCN y Olímpica. En Cartagena inició el proyecto Vox Populi en Todelar -2000.